NFT consumidores web3


NFT ha sido considerado uno de los términos que ha protagonizado el pasado año 2021. Los precios alcanzados en algunas subastas han llegado a irrumpir en las portadas de los más importantes medios de comunicación. Eso sí, como si fuese un mundo ajeno a los ciudadanos y los consumidores. Como si fuese una cuestión de otro mundo, de otra realidad, que se ponía a la recepción de una opinión pública extraña a este nuevo mundo. De eso que se llama, intentando generar un efecto distanciador, la realidad virtual. Una especie de mensaje paradójico que, a la vez que parecía decir qué cosas tan raras se hacen en la realidad virtual, subrayaba un: “la realidad virtual está aquí”.

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NFT y los consumidores de Web3

Una realidad virtual que, como hemos indicado aquí, es tan realidad como las otras realidades. Y, tal vez lo más importante, una realidad en la que opera uno de los procesos económicos más activos y prometedores en momentos en el que la otra economía, la denominada economía de verdad, muestra algunos signos preocupantes: inflación, lenta recuperación pospandémica, problemas de abastecimiento energético, etc.

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Sin embargo, la economía virtual mueve cifras multimillonarias en bienes de muy distintas clases. Se trata de una economía virtual que tiene en el desarrollo de la web3 su reto y en los NFTs su instrumento financiero clave. Una economía virtual que ahora pone su foco en el consumidor. Una economía virtual que sabe que sólo tendrá posibilidades de sostenerse y crecer si integra a los consumidores. Pero, para ello, no solo tiene que ofrecer cosas nuevas a los consumidores, sino, sobre todo, plantear una nueva forma de ser consumidor, de practicar la identidad de consumidor.

Consumidores como NFT en la Web3

A través de los NFTs se puede probar la posesión de valores y transmitirlos en la blockchain. Hay que reconocer que, en estos momentos, se adquieren principalmente con la expectativa de revalorización y, por lo tanto, de ganancia. Es decir, domina la lógica inversora. Pero nada impide que el disfrute de su posesión sea un valor en sí mismo y, por lo tanto, su capacidad de consumo.

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Consumos como el acceso a comunidades exclusivas y restringidas, posesión de “bienes inmobiliarios” en los metaversos u otros espacios virtuales, o como la participación en juegos. Es más, los NFTs pueden llegar a configurar la identidad pública de los consumidores: cada consumidor sería su NFT en el que moverse por el metaverso. Cada consumidor es un NFTs o una constelación de NFTs. Se constituye una intensa articulación entre NFTs y consumidores. A través de los NFTs, el consumidor atravesará la web3 y, con ello, revalorizará la web3. No ha de olvidarse que lo que diferencia el actual internet de la web3 es precisamente que ésta es la web del valor. 

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El metaconsumidor

Todo esto más allá de aquellas prácticas que se mueven entre el propio consumo y la inversión, como, por ejemplo, la participación en los derechos de autor (regalías) de músicos o piezas musicales o películas. En esta última figura, ya nos encontramos con un tipo especial de consumidor, que articula de una manera diferente lo emocional –lo que gusta- con lo racional -expectativa de revalorización-. Un consumidor al que hemos bautizado como metaconsumidor. Un consumidor que se involucra en aquello que le gusta, participando económicamente en proyectos vinculados a su consumo. Un campo económico de especial interés para las industrias culturales y del entretenimiento. Aquí, a través de DAOs, los consumidores pueden formar parte de aquello que consumen, alcanzando cierta materialidad esa idea que ha estado desde el principio de los estudios críticos de sociología del consumo, que dice que el consumidor se consume a sí mismo.

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La Web3 necesita al consumidor

Algunos, tan relevantes como Elon Musk o Jack Dorsey, han puesto en cuestión la existencia de tal web3. Sobre todo, han criticado su dependencia de un concentrado grupo de inversores. Pero existe también la cara consumidora de la web3, lo que ofrece al consumidor. Sobre todo, como marco para configurar un nuevo tipo de consumidor.

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La web3 es apropiada por los consumidores o no será. Y el puente para integrar a los consumidores en esta web3 se encuentra en algo tan misterioso y, a la vez, simple como los NFT. Algo que no sólo tiene la función de atraer consumidores sino de hacer consumidores. Sin embargo, estos críticos con la web3 ven en los promotores de ésta al personaje Tancredi, de Il Gatopardo, cuando dice a don Frabrizio: “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”. Los críticos con los promotores de la web3 ven en ella una manera de perversión de las promesas descentralizadoras y democratizadoras de blockchain. Pero la lógica política y la lógica del consumo siguen caminos distintos, apenas entrecruzados.

Foto de Pixabay

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Por Javier Callejo

Catedrático de Sociología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Licenciaturas en Periodismo y Derecho

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