Así es Kimi K3, la IA china que puedes instalar en tu ordenador
Así es Kimi K3, la IA china que puedes instalar en tu ordenador

Así es Kimi K3, la IA china que puedes instalar en tu ordenador

Kimi es el modelo de inteligencia artificial (IA) de la empresa pequinesa Moonshot, conocido por ser uno de los seis tigres de la IA del país. Conocido como Kimi 3K (denominación oficial), Kimi 3V (denominación siguiendo tradición en industria del software) o simplemente Kimi, ha levantado un especial revuelo en una industria, la de la IA, que no deja de revolverse y donde las “revoluciones” se suceden aceleradamente. En este campo, apenas han aterrizado los experimentos de lo que se consideraba ya un cambio revolucionario -como ha ocurrido con Claude Mythos 5, por ejemplo- y ya tenemos algo que se presenta con las características de inaugurar una nueva época. Pero aquí las épocas parecen reducirse a un par de semanas. Rápidamente vendrá la siguiente revolución.

La IA china Kimi K3

Es indudable que Kimi supone un relevante cambio en la industria de la IA. No es un simple chatbot más. Fíjense que estamos ya en una fase en que los chatbots nos parecen juegos de niños. Pues bien, Kimi es bastante más.

Moonshot ha lanzado Kimi K3 como un modelo open-weight. Es decir, como un modelo que los desarrolladores pueden descargar e implementar, sometiéndose a su licencia. Esto le diferencia de los modelos totalmente cerrados o propietarios, como son ChatGPT o Claude. Se trata de un modelo cuyos parámetros numéricos —el resultado final de su entrenamiento que define cómo funciona— se difunden públicamente para que cualquiera pueda descargarlos, modificarlos y ejecutarlos. Los puntos clave son el acceso a los parámetros, la ejecución local y la personalización.

De esta manera, se comparten los pesos y valores fijos exactos que aprendió el modelo y guarda durante su fase de entrenamiento. Los valores fijos son números exactos que se quedan grabados al terminar de entrenar la IA y ya no cambian por sí solos. Así, definen la “memoria” y la lógica del sistema, indicando la importancia que se le da a cada dato recibido. Como tal resultado del aprendizaje de la máquina, representan todo lo que el modelo logró asimilar mediante pruebas y corrección de errores en sus servidores originales.

Open-weight es un abierto relativo

Al ser públicos tales parámetros numéricos, cualquier persona puede copiar esos archivos. Se pueden descargar del sistema, de manera que funcionen en los propios ordenadores o servidores, sin necesidad de usar la nube de una determinada empresa. Asimismo, se posibilita que otros creadores o desarrolladores modifiquen o adapten esos números para mejorar el sistema o enseñarle nuevas tareas.

Dicho de esta manera, parece un eco de open-source o código abierto. Pero, no. Al menos, el open-weight no es open-source completo. Significa que se tiene el archivo del “cerebro” de la IA; pero no así los datos exactos que se usaron para entrenarlo, ni, sobre todo, se tiene el código original de ese entrenamiento. No incluye el código de entrenamiento: los scripts o marcos utilizados para crear y gestionar el conjunto de datos de entrenamiento. Open-weight es un abierto relativo. Se puede entrar, pero es un espacio con lugares cerrados.

En todo caso, tal apertura relativa adquiere sentido práctico si las prestaciones del modelo son, como mínimo, parecidas a las de los modelos de IA más eficaces para los usuarios. En este aspecto, Kimi parece estar a la altura en tareas como codificación, razonamiento, comprensión de contexto extenso y flujos de trabajo de agentes, aunque los modelos propietarios o cerrados más potentes aún lideran en algunos puntos de referencia.

Sus competidores occidentales

Tal vez una de las principales ventajas de Kimi es que permite trabajar, en una misma conversación, con grandes colecciones de documentos, extensas bases de código o libros enteros. Además, según declaraciones desde la propia Moonshot, se han introducido mejoras arquitectónicas con el fin de obtener un rendimiento más sólido. Ventajas o valores añadidos que, como ocurre con los coches, el uso durante un periodo de tiempo probará.

Serán los usuarios los que digan si Kimi es el mejor modelo de IA o hay otros modelos mejores. Ahora bien, es una fuente de presión competitiva para las principales empresas productoras de modelos de IA: OpenAI, Anthropic, Google o Meta. De momento, se ha convertido en un especial foco de atracción para desarrolladores. Y es que Kimi tal vez no sea importante por sí mismo, por las ventajas prácticas y funciones que pone en manos del usuario final, sino por lo que representa.

Al ser un modelo relativamente abierto (open-weight), cualquiera con suficientes recursos informáticos puede ejecutarlo y modificarlo. Esto posibilita acelerar aún más los procesos de innovación. Haciéndolo, además, a un coste bastante menor que en los modelos propietarios, que requieren fortísimas inversiones. Por lo tanto, Kimi K3 no solo pone en evidencia que las empresas chinas de IA están más avanzadas de lo que se creía, sino que su propio sistema open-weight, que hace del modelo un receptáculo para la continua modificación, se convierte en un trampolín para reducir la ventaja tecnológica que las compañías estadounidenses de IA tienen.

La IA no para de revolucionarse

La potencial amenaza que puede suponer el modelo Kimi K3 ha puesto en guardia a sus competidores occidentales. Las primeras reacciones han venido en clave de retórica de ciberseguridad, señalando que Kimi K3 es menos potente que sus modelos para responder a ciberataques. Es decir, han empezado por colgarle la etiqueta de vulnerable. Al menos, de más vulnerable al riesgo cibernético. Por otro lado, el hecho de que se trate de una compañía china alimenta el debate político.

Kimi K3 vuelve a poner de manifiesto que lo revolucionario de la IA es que no para de revolucionarse. Y que no parará de darnos revoluciones periódicamente.

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