Bitcoin es expectativa, las stablecoins son cash
Bitcoin es expectativa, las stablecoins son cash

Bitcoin es expectativa, las stablecoins son cash

Para algunos, las stablecoins son el Caballo de Troya desde donde bajarán, a la economía cotidiana de los ciudadanos, las criptomonedas en general y Bitcoin en particular. Para otros, las stablecoins pueden ir arrinconando en el desuso al resto de criptomonedas, hasta fijarlas como una marginal extravagancia.

De hecho, en algunos países, como Venezuela, las stablecoins ya suponen la mitad de las transacciones con cripto. Pero, en estos tiempos en los que han aumentado los decibelios de los tambores de guerra, lo más lógico es esperar que se mantendrá la pacífica convivencia entre un Bitcoin, que ha frenado su caída en la cotización, y unas stablecoins, que, esto sí, cada vez cuentan con más usuarios.

Bitcoin y stablecoins

Un pronóstico de convivencia pacífica para la que existen distintos argumentos. Tal vez el principal es que se sostienen sobre lógicas financieras distintas. Bitcoin se usa principalmente como activo especulativo o como inversión a largo plazo. Es decir, por un lado, intentando obtener beneficios de su volatilidad o, por el otro lado, confiando en el horizonte derivado de su restringida programación.

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Sin embargo, las stablecoins vienen funcionando como dinero digital estable, especialmente gracias a la paridad de su valor con monedas fiat fuertes, como el dólar estadounidense. Parece difícil pensar en situaciones en las que las stablecoins se convierten en activos en los que invertir, pues, más allá de su inmediata eficiencia, para ello se invertiría en las propias monedas con las que asumen la paridad.

Bitcoin, una obra de arte

Las stablecoins funcionan como cash. Bitcoin funciona como expectativa. Las stablecoins son como un pequeño electrodoméstico. Nadie piensa en una aspiradora o una licuadora como inversión; pero son muy útiles. Bitcoin es como una obra de arte o, incluso, una casa. Se espera que se revaloricen. Ahora bien, que se revaloricen más o menos que los créditos que haya que haber pedido para hacer la inversión o, sobre todo, que otros activos, ya es otra cosa.

Bitcoin y stablecoins están dirigidas a resolver problemas distintos. Aquí, la supuesta suplantación viene de que es posible hacer pagos en bitcoins, al igual que nada impide que se ahorre para el futuro, por ejemplo, en stablecoins. Pero no suelen ser sus respectivas principales formas de funcionamiento.

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Es más, stablecoins y Bitcoin funcionan juntas. El trading de Bitcoin se apoya fuertemente en pares como BTC/USDT, BTC/USDC o BTC/DAI. Es decir, se apoya en pares de las stablecoins con más uso. De hecho, una práctica bastante común entre los usuarios cripto es, en momentos de zozobra en las cotizaciones, convertir temporalmente sus bitcoins en stablecoins.

Prescindir de los bancos

Ambas tienen sitio. Esa imagen de mutua ocupación de espacios parece poco sostenible, porque ocupan espacios distintos. Una primera cara de esta imagen es que, a través de las stablecoins, las monedas tradicionales terminan operando en el ecosistema Bitcoin, con la ventaja de prescindir de los bancos y con una mayor eficiencia, especialmente en transferencias. Es la cara de las monedas tradicionales ocupando las conquistas técnicas de Bitcoin y Blockchain.

Es la cara en las que las stablecoins serían las vencedoras; pero, sobre todo, Bitcoin sería la gran perdedora, junto a las otras cripto. La otra cara de esta imagen es la que describe a las stablecoins como el Caballo de Troya por el que entrarán las cripto en nuestra vida cotidiana, acostumbrándonos a unas prácticas, una manera de manejar el dinero, que llevarán a la ciudadanía hacia las cripto. Cara en la que Bitcoin sería la vencedora. Pero, para empezar, ni stablecoins, ni Bitcoin, están por iniciar ninguna guerra, pues a ambas les interesa la paz. Lo más probable es que ambas crezcan en paralelo, transformando el sistema financiero. Ambas se retroalimentan y no entran en colisión.

Activo de reserva digital

Cada uno ganará su respectiva guerra, sin necesidad de enfrentarse mutuamente. Bitcoin ganará su batalla como activo de reserva digital global. Las stablecoins ganarán su batalla como medio de pago rápido y barato. Parece poco probable que un descentralizado Bitcoin reemplace a unas stablecoins, que, en definitiva, dependen de bancos y gobiernos. Pero tampoco parece probable que el volátil Bitcoin se convierte en el medio para hacer pagos más o menos cíclicos o rutinarios, como el pago de salarios o el de relaciones comerciales estables. Cada cual a lo suyo y Blockchain como sustrato técnico de todo.

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