La situación económica en Venezuela sigue deteriorándose de forma muy rápida, algo que puede verse en como el mercado USDT fluctúa y sigue avanzando en su conquista del sector financiero dolarizado del país. Desde la captura de Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos, el pasado 3 de enero, y la llegada a la Presidencia, de su entonces, Vicepresidenta, Delcy Rodríguez, el país está atravesando una situación de mercado altamente volátil. Lo que ha llevado a USDT a tocar los 1000 Bs por USDT, para luego bajar hasta los 500 y nuevamente subir hasta los 600 Bs, con una fuerte tendencia al alza, debido a la falta de divisas y a la nula intervención del BCV en un mercado cambiario controlado férreamente desde 2003.

A esta situación se agregan eventos como que Venezuela tiene actualmente sus ventas de petróleo paralizadas y que las futuras ventas de petróleo estarán enteramente controladas por los Estados Unidos, lo que abre nuevamente la ventana a volatilidad, al desconocerse cuál será el esquema de intervención bancaria o si definitivamente ese esquema caerá en favor de un libre mercado de divisas.
LAS CRIPTOMONEDAS COMO ALTERNATIVA AL CONTROL FINANCIERO EN VENEZUELA
Por otro lado, el gobierno transitorio de Venezuela, en manos de Delcy Rodríguez, se prepara para la aprobación de una serie de leyes que elevan aún más el temor a que Venezuela vuelva a espirales económicas negativas e históricas, que llevarían al país a un completo retroceso del esquema económico actual.
Petróleo controlado por Estados Unidos
Y en todo esto, la principal llave económica es el petróleo. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que «Venezuela no podrá vender petróleo sin autorización de Estados Unidos». De hecho, ha comentado que de momento, al menos 30 a 50 millones de barriles de petróleo serán enviados desde Venezuela a Estados Unidos, como parte de un acuerdo inicial de entendimiento entre su administración y la presidida por Delcy Rodríguez.
Sin embargo, las declaraciones de Trump no se limitan a ese punto. A ellas se suma la cancelación de los envíos de petróleo hacia China, Rusia, Irán y Cuba, así como el anuncio de que toda venta de crudo venezolano y los flujos financieros derivados quedarán bajo la supervisión directa de Marco Rubio, su secretario de Estado. Paralelamente, se ha puesto en marcha un proceso de reestructuración de la deuda nacional de Venezuela, que supera ya los 170.000 millones de dólares acumulados durante los años de gobierno del chavismo. Es decir, aunque la explotación petrolera continúa operando dentro del país, el control financiero de la actividad pasa, de facto, a manos de Estados Unidos.
Inflación el gran flagelo
Para poner en contexto, en 2025, el FMI calculó el PIB de Venezuela en 82 mil millones de dólares, por lo que la deuda reconociblemente pública de Venezuela es del 200% del PIB, y aún faltan otras emisiones de deuda por examinarse. Así que, en medio de esta situación, el gobierno de Delcy Rodríguez, parece tener poco margen de maniobra. En especial, para mantener el control de cambio que el Chavismo ha mantenido en el país desde 2003, y el cual es el principal culpable de la megadevaluación del Bolívar, que llevó a la acumulación de una inflación de más de 20 mil millones por ciento, desde 1999 hasta 2025.
QUÉ CONSECUENCIAS TIENE PARA VENEZUELA IMPRIMIR BOLÍVARES PARA COMPRAR USDT
Una absoluta barbaridad, pero para entender esto, hagamos algunos números. En 1999, un dólar americano equivalía a unos 648 Bs, pero para 2025, ese mismo dólar cuesta 59,4 billones de Bs (sin tener en cuenta las reconversiones impulsadas por el Chavismo). De hecho, la mayor caída en este sentido se vivió en el periodo 2008-2017, donde la inflación acumulada alcanzó los 12,5 mil millones por ciento (nuevamente, inflación acumulada).
Controles de precio, la pesadilla que acecha nuevamente
En un panorama inflacionario como este, el esquema de controles de precio y cambiario que Venezuela sostiene desde 2003, solo tiene un efecto: destruir todo tejido productivo. Los datos en este caso, son claros, FEDECAMARAS, la principal cámara de empresarial e industrial del país, indica que al menos 500 mil empresas han cerrado en Venezuela, y que cerca del 80% de todo el parque industrial del país está inoperativo. Es lo que se conoce como un Industricidio, la eliminación y destrucción sistemática de industrias y empresas, para tomar control de espacios por parte de los más allegados al poder.
De hecho, desde 2011, con la llegada de la Ley de Costos y Precios Justos, esta actividad no hizo más que acelerarse, con los resultados catastróficos obtenidos. Solo para tener una idea de esto, en 1999, Venezuela producía unos 130 mil automóviles de distintas marcas y la producción de autopartes se realizaba en más de un 80% en el país con empresas e industria conexa. Para 2025, la producción automotriz es nula. Los autos «fabricados en Venezuela» son en realidad ensamblados en Venezuela, con kits prearmados que provienen de China en su mayoría, y aún con eso, el ensamblaje no supera los 35 mil automóviles al año.
Esta realidad en el mundo automotriz también se ve en otras industrias, donde el control de precio hizo mella. Y todo parece apunta a que la situación volverá a agravarse nuevamente, ya que Delcy Rodríguez quiere impulsar nuevamente los controles de precios, abandonados desde 2018. Esto por medio de una nueva Ley de Control de Precios, y que ya comienza a traer amargos recuerdos a la población, especialmente, cuando ya muchos mercados comienzan nuevamente a limitar la compra de ciertos alimentos (ej: la Harina de maíz).
Bolívar débil, USDT fuerte
Ante este panorama, los sobresaltos cambiarios son entendibles. El Bolívar que por un tiempo mantuvo cierta estabilidad, incluso cercana paridad en el mercado cambiario oficial y paralelo, vuelve ahora a mostrar una extrema debilidad. Una que con el tiempo se irá acentuando si no se corrigen los problemas de fondo.
Por un lado, el BCV con su acceso a divisas disminuido, no tendrá músculo financiero para hacer intervenciones cambiarias, lo que llevará a las empresas a buscar opciones en USDT. Así que a medida que el poco músculo financiero en dólares de bancos y empresas se agote, la presión en el mercado USDT irá aumentando y eso llevará a un aumento constante del precio.
CÓMO AHORRAR CON STABLECOINS EN VENEZUELA: GUÍA PRÁCTICA PARA PROTEGER TU DINERO
Este evento ya se ha visto en el país, ya que USDT tuvo una fuerte bajada desde 1000 Bs/USDT hasta el rango de los 500-550 Bs/USDT durante los primeros 10 días de enero. Pero ahora, ha vuelto a llegar al rango de los 580-600 Bs/USDT, y con la previsión de nulas intervenciones cambiarias por parte de BCV, lo más probable es que para febrero de este año veamos un fuerte aumento en el tipo de cambio.
Importación, el gran punto débil
Ante la situación, muchos negocios adelantan su jugada, aumentando precio de mercancías. Por ejemplo, un aire acondicionado que en noviembre 2025, podía costar unos 500 $, ahora cuesta más de 1000 $.

El efecto se ve sobre todo, en toda mercancía importada, donde los dólares son esenciales para su comercialización. Pero la cadena de alimentos también se verá afectada, en especial porque la mayoría de alimentos en el país, tienen algún componente o su totalidad, origen en la importación. Y en ese escenario, la subida de USDT no será un evento raro, será la regla, algo que ya muchos venezolanos presiente y para lo que comienzan a prepararse.

