La IA rompe el cordón umbilical tecnológico entre generaciones
La IA rompe el cordón umbilical tecnológico entre generaciones

La IA rompe el cordón umbilical tecnológico entre generaciones

La IA rompe el cordón umbilical tecnológico entre generaciones. Desde la Revolución Industrial y, sobre todo, la extensión del ferrocarril, las sociedades han vivido sobre la continua innovación técnica. Es más, esta forma parte central de nuestra cultura, de nuestra manera de ver el mundo. Ante cualquier problema u obstáculo, confiamos en nuestra capacidad -como sociedad- para encontrar soluciones técnicas, ya se llame el problema enfermedad, franja terrestre u objeto geográfico que impide el transporte más eficaz o radical modificación de las condiciones meteorológicas.

Generaciones IA

Confiamos en que habrá una solución. Incluso aunque, mirando al pasado, algunas de esas soluciones nos asustaron: las vacunas, las locomotoras a gran velocidad atravesando valles, las faraónicas obras de ingenieros removiendo lo que la naturaleza había diseñado de otra manera. Se veían en clave de solución.

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La sucesión de innovaciones técnicas se ha ido acelerando. En parte, por esa casi ciega confianza en la propia técnica. Cuando se confía en algo, en una especie de profecía autocumplida, este algo tiende a funcionar. Ahora bien, con cada innovación importante, la relación entre generaciones se iba enfriando. Incluso, desequilibrando. Los que saben estar en el mundo -en un mundo que tiende a convertirse en un sistema cerrado y completo de aplicaciones técnicas- son los jóvenes, las nuevas generaciones.

Los mayores, desorientados

Las generaciones de mayores se encuentran desorientadas. Aún así, hasta el momento, existían puentes entre las generaciones. Aunque algunos -los jóvenes- gestionasen mejor la adaptación a las novedades, incorporándolas, los mayores hacían el esfuerzo de adaptación. Entre otras cosas porque los operadores y proveedores de tecnología necesitaban integrar también a la población mayor, especialmente en sociedades avanzadas con pirámides demográficas despiramizadas, que ya no son pirámides, sino algo parecido a un rombo.

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Lo vemos con las aplicaciones de internet. Cómo los que acceden a esa categoría de generación mayor se manejan con las aplicaciones que les son útiles: redes sociales, buscadores y navegadores de internet, incluso las aplicaciones para mantener reuniones grupales online. Son menos los que saben cómo configurar o ajustar tales aplicaciones. Cuando lo necesitan, acuden a los hijos o los nietos. A las otras generaciones.

Rupturas

Sin embargo, con la inteligencia artificial generativa (GAI, por sus siglas en inglés), esos cordones umbilicales tecnológicos parecen desaparecer. Tal vez las generaciones mayores no tienen preguntas que hacer a los ChatGPT o Bard de turno. Les cuesta tomar el hábito de la ayuda instrumental de conocimientos. Tal vez intuyan que, lo que les contesta al otro lado de un número de teléfono es una IA; pero les cuesta la acción de preguntar. Quizá ya no tienen interés por las preguntas al mundo, ni por las respuestas. O son conscientes de que las preguntas importantes no tienen respuestas. Ni siquiera de parte de la IA. 

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Como ocurre con los problemas, las rupturas no vienen solas. A la tecnológica, se añaden la fiscal (con una población demográficamente menor -los jóvenes- que tienen que sostener económicamente a una población demográficamente mayor, conformados como pensionistas). La relación con el futuro, también es distinta.

Pero, sobre todo, la relación con la tecnología y, en especial, con la IA. Las generaciones adultas la asumen con la lógica instrumental que han venido asumiendo las sucesiones de innovaciones técnicas. Algo que les sirve para tal o cual cosa. Las nuevas generaciones son ya las generaciones de la IA, producto de la IA. Con una lógica de actuación marcada por la IA.

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Comunicación entre generaciones

Sociólogos como Elijah Anderson observaron cómo en los barrios norteamericanos de los años ochenta-noventa del siglo pasado los jóvenes ya no tenían el respeto por los “old heads”, que habían tenido las generaciones anteriores. Los “old heads” condensaban el tejido de la comunidad, un lazo. Pero incluso en la burla que proferían algunos jóvenes, había comunicación entre generaciones. Con la IA parece que ésta se convierte en mediadora. Sin interacción posible. 

Javier Callejo
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