Los escritores de discursos se quedan en paro con la IA
Los escritores de discursos se quedan en paro con la IA

Los escritores de discursos se quedan en paro con la IA

Ghostwriters, speechwriters o escritores de discursos será otro conjunto de profesionales que se verá afectado por la irrupción de la IA. Teniendo en cuenta la fase todavía inicial de su desarrollo en la que nos encontramos y ya es capaz de ofrecernos discursos bastante pasables. Es decir, para permitir pasar con relativa holgura algunas situaciones a quien tiene el compromiso de pronunciarlo. En poco o nada tienen que envidiar a los discursos que escuchamos habitualmente de políticos, empresarios, rectores universitarios, etc.

Los escritores de discursos y la IA

Desde luego, no son discursos que han dejado una notable e histórica huella, más allá de sus destinatarios originarios. No son, por ejemplo: “I have a dream”, de Martin Luther King, o “Inaugural Address”, de John F. Kennedy. Ni tienen la chispa de esos discursos que quedaron grabados, hace ahora un siglo, de brillantes retóricos, como Ortega y Gasset o Gómez de la Serna. Pero sirven para una comida de empresa o la inauguración de un acto multitudinario, como un congreso o algo parecido.

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Tal vez porque los que se dedican ahora a escribir discursos para estos “actos oficiales” ya utilizan la IAG; aunque se lo callan, para seguir cobrando. Por eso me parece tan difícil diferenciar los procedentes de la inteligencia artificial, de los procedentes de la inteligencia natural. De hecho, los discursos del rector de mi universidad son siempre el mismo. Quiero decir que lo repite, salvo el puntual ajuste a la circunstancia. Bueno, casi todos los rectores hacen lo mismo. Incluso se habrán dado cuenta ellos mismos de que, proveniente del asesor personal o de la IA, es siempre el mismo discurso. En todo caso, en este campo, no parece difícil superar el test de Turing, es decir, sernos indiferenciables los respectivos discursos de humano e IA pronunciados por un rector.

Otra profesión al paro por la IA

Teniendo en cuenta tal marco: ¿para qué tener un escritor de discursos? Me temo que, dentro de poco, incluso los discursos escritos humanamente se parecerán a los escritos por la IA. Los salidos de las entrañas del algoritmo y las bases de datos serán el modelo ¡Otra profesión mandada al paro por la IA! Si seguimos así, sólo quedarán profesionales de la peluquería y del entrenamiento personal.

Ahora bien, hay que reconocer la condescendencia de la IAG cuando se le pregunta por el futuro de una profesión que puede ser afectada por su propia acción. Un patrón de palabras que pone el foco en, por un lado, la gran ayuda que supone para la específica tarea el uso de la IAG. Por otro lado, en que el toque humano añade valor.

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Nos dice que la IAG es necesaria, pero insuficiente. Y consigue así que los profesionales atañidos respiren. Pero mucho me temo que se trata de eso, de una condescendencia, de una educada y piadosa mentira para evitar depresiones masivas y reacciones de ludismo. Dado el acelerado desarrollo de esta tecnología, hay que querer creer, para no poner bajo sospecha que tareas como, para nuestro caso, generar un discurso que emocione a la audiencia, se adapte a la capacidad expresiva de su portavoz o tenga en cuenta circunstancias del contexto inmediato no puedan ser asumidas eficazmente por ulteriores y posiblemente inmediatos modelos de IA.

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