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Las DAOs no solucionan los problemas de la democracia

En su desarrollo actual, las DAOs todavía no están capacitadas para solucionar los problemas de la democracia. No es ningún secreto afirmar que las democracias liberales occidentales no pasan por su mejor momento. Hoy en día, los principios de libertad, igualdad y justicia parecen lejanos y abstractos para una parte de la ciudadanía, que ya no se siente atraída por sus sistemas políticos y que, incluso, llega a desconfiar del valor y de la utilidad de la política contemporánea.

Esta desazón cuasi espiritual es utilizada con mucha frecuencia por políticos populistas de diverso signo ideológico para tratar de ganar poder e influencia en la sociedad. Sus líderes utilizan el temor y la incertidumbre de la gente para poner en duda el sistema, ofrecer soluciones fáciles de escaso recorrido y crear así un caldo de cultivo perfecto para el autoritarismo y la involución democrática.

DAOs y democracia

Un ejemplo de ello lo tenemos en las elecciones estadounidenses presidenciales de 2016. En dicho proceso electoral, un magnate inmobiliario de dudosa reputación ganó la presidencia de la primera potencia mundial. Lo hizo azuzando el resentimiento de muchos estadounidenses afectados por las consecuencias económicas de una globalización injusta y mal diseñada.

Dentro de la comunidad cripto ha ganado fuerza en los últimos meses una idea bastante curiosa, que si bien puede tener un alcance minoritario en la actualidad, puede llegar a tener implicaciones serias y preocupantes en la forma en la que organizamos nuestras sociedades.

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La idea no es otra que crear sistemas democráticos basados en DAOs, ¿pero qué es una DAO?, una DAO es una organización autónoma descentralizada, una especie de cooperativa digital descentralizada basada en contratos inteligentes que se ejecutan en base a unos códigos informáticos determinados.

Democracy Earth

En estas DAOs, sus miembros tienen derechos de voto, según el número de tokens de gobernanza. Los tokens son una especie de participaciones que cada uno de ellos posee dentro de la organización. Para muchos fans de las criptomonedas esta idea puede resultar atractiva, ya que es innovadora, descentralizada y, en teoría, democrática.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que en estas organizaciones descentralizadas los miembros tienen derechos de voto,  según el número de tokens de gobernanza que tienen dentro de la organización. Esto significa que para ser democrático y respetar el principio de una persona un voto debería ponerse límite a la tenencia de tokens.

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Democracy Earth es uno de los proyectos que van en esta línea. Se trata de una DAO basada en un protocolo llamado Proof of Humanity, cuyo objetivo es crear una democracia global. Democracy Earth es una organización sin fronteras y ligada a una renta universal, pero sus planteamiento aún quedan lejos de ser mayoritariamente aceptados por la sociedad.

Basado en smart contracts

Además, todavía no está claro la manera en que las DAOs podrían responder a los cambios que a menudo se producen en la política. Unos cambios que afectan a los programas electorales de los partidos y a los planes de gobierno. El funcionamiento de las DAOs está basado en el cumplimiento de lo establecido en sus smart contracts, por lo que, en principio, no permitirían la  modificación de dichos planes.

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Esto significa que los representantes públicos estarían atados a un contrato tecnológico, que no permite cambios o actualizaciones. El resultado sería un sistema de gobierno en el que los políticos tendrían serias dificultades para afrontar determinados contextos, como crisis económica, desastres naturales o epidemias.

Las soluciones que ofrecen los defensores de las DAOs es programar votaciones entre sus miembros para permitir dichos cambios, creándose así una especie de referéndum tecnológico que permitiría a la DAO o a su representante tomar decisiones diferentes a las estipuladas en el contrato inteligente.

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Varias preguntas

La cuestión plantea varias preguntas: ¿Quién votaría en este referéndum tecnológico? ¿Los militantes del partido, la junta directiva del partido o el conjunto de la ciudadanía? ¿Sería un proceso lo suficientemente ágil y sencillo para resultar práctico ante las complejidades de la política contemporánea?

Por otro lado, algunos defensores de las DAOs, creen que se podría delegar el voto a una élite bien educada. Lo que crearía  una especie de despotismo ilustrado 2.0, donde solo las personas formadas tomarían las decisiones en pro del interés general. De esta manera, la ciudadanía se vería exenta de ejercer su derecho a voto y de tener que leer los tediosos programas electorales de los candidatos.

Merkle y su propuesta para solucionar la democracia con una DAO

La idea resulta un tanto temeraria, ya que acabaría con el principio de igualdad de voto en el que se basan nuestras democracias. Un modelo social por el que ha costado mucho luchar y que, aunque no es perfecto, ha proporcionado el periodo histórico de mayor paz y prosperidad de la historia de la humanidad.

Restablecer la confianza

Antes de centrar nuestros esfuerzos en crear DAOs para dirigir nuestros destinos colectivos, quizá fuese más conveniente, fácil y sencillo restablecer la confianza en nuestros sistemas democráticos. Lo ideal sería hacerlo a través de la coherencia, la honradez y el ejemplo, por parte de nuestros representantes públicos.

Solo así devolveremos la fe al sistema y volveremos a creer en los ideales y los principios fundadores de libertad, igualdad y justicia de nuestra democracia.

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