La soberanía ante las naciones startup y los criptoestados
La soberanía ante las naciones startup y los criptoestados

La soberanía ante las naciones startup y los criptoestados

La soberanía de las naciones está siendo señalada por algunas startup que quieren convertirse en criptoestados gobernados con tecnología blockchain. Dryden Brown es un emprendedor norteamericano cuyo objetivo es fundar ciudades con su empresa Bluebook Cities. Sus esfuerzos están ahora concentrados en Praxis, su nueva empresa-ciudad-estado. Hace tres días, anunció en su perfil de X una reunión entre los “praxianos” para explorar las posibilidades de que sea la República Dominicana el lugar donde se asiente el proyecto.

Naciones startup y criptoestados

La reunión será el próximo 5 de noviembre. La misma fecha de las elecciones presidenciales estadounidenses. Una ciudad que nace de una comunidad construida inicialmente de manera virtual y que cuenta con dos grandes activos: 525 millones de U.S. dólares recaudados para su financiación y con la tecnología Blockchain como infraestructura base del proyecto político.

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Praxis iba a ser construida inicialmente en un lugar del Mediterráneo. Espacio que tenía un especial valor simbólico. Se asimilaba el proyecto al de las ciudades-estados, con sus propias leyes, que florecieron en distintas épocas y tierras bañadas por este mar. En Grecia, en Chipre, en España, en Asia Menor o, especialmente en Italia, dando lugar al Renacimiento.

El concepto de Renacimiento no es gratuito. Y no tanto por el hecho de que las utopías renazcan: esas propuestas de ciudades-comunidades ideales. Sino por el deseo de hacer renacer en esta nueva ciudad un espacio para la innovación empresarial y artística. Pero también porque se proyecta que en tal época histórica se concretó un proyecto de descentralización, que tuvo lugar un modelo de política y economía descentralizada que generó una relevante riqueza, tanto económica, como cultural. El proyecto parece haber cambiado de territorio. Tal vez con la intención de hacer del Caribe el nuevo Mediterráneo. Al fin y al cabo, también América fue el territorio donde se ubicaron múltiples utopías a partir del siglo XVI.

La nueva empresa-ciudad

Lo que no ha cambiado en el proyecto es la propuesta de que los praxianos, una identidad ciudadana en construcción, se rijan por Blockchain. Entre otras cosas, la elección de la tecnología Blockchain como fundamento básico de la nueva empresa-ciudad-estado parece derivar de la intención de lograr una especie de autogobierno autónomo y descentralizado con escasa burocracia.

Praxis recauda $525 millones para construir una ciudad gobernada con tecnología blockchain

Las criptomonedas nacen de un impulso de imaginario político. El imaginario de una sociedad y una economía sin Estado o, por lo menos, en una sociedad en la que los individuos pudieran hacer transacciones o inversiones de manera que no dependiera de las políticas económicas y monetarios de los gobiernos. Así se diseñó una moneda cuyo valor no dependía de decisiones estatales o procesos inflacionarios: la masa de unidades monetarias estaba ya programada.

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La historia y su realidad tiende a bajar a tierra los imaginarios. Los imaginarios políticos y los de otro tipo. Asistimos así a un progresivo acercamiento entre Estado y criptomonedas. A una especie de implícita negociación, en la que cada cual busca satisfacer sus intereses. El Estado, como casi siempre, recaudar. Las criptomonedas que, al menos, no se las persiga y, si se puede, que haya regulación para legitimar sus operaciones y aumentar su base social.

Criptoestados

Esa especie de hundimiento del primer imaginario político del mundo cripto ha tenido recambios. Otros imaginarios políticos. Si se quiere, aunque no estoy muy seguro de esto, la experiencia de una evolución del imaginario político. Es como puede interpretarse el paso de una original sociedad cripto sin Estado a un Estado basado en cripto o criptoestado.

Hasta ahora, la propuesta más formalizada de una “nación cripto” o un “Estado cripto” la encontrábamos en la obra de Balaji Srinivasan, emprendedor tecnológico con experiencia en Coinbase y Andreessen Horowitz. Su libro, The Network State: How To Start a New Country, nos habla de la posibilidad de elegir una ciudadanía digital, con independencia de lugar físico donde se ponen habitualmente los pies. Por supuesto, las criptomonedas desempeñan un papel protagonista en el sostenimiento económico y político de tal Estado virtual, siendo un canal importante para participar en la gobernabilidad de la comunidad. Al parecer, el propio Srinivasan es uno de los primeros praxianos.

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El concepto de imaginario político puede hacernos creer que es algo que flota, que está en el aire, y que nada tiene que ver con intereses o la realidad. Una cosa es que tienda a ofrecer una especie de “realidad alternativa”, distinta a la existente. Otra cosa que tales propuestas, como toda propuesta utópica -desde Platón al socialismo, pasando, claro está, por Tomas Moro- no esté impulsada por reales intereses. Ocurre lo mismo con las distopías, que vinieron después….

Naciones startup

En el caso de Srinivasan y como señaló Gabriel Gatehouse hace un mes en la BBC, es difícil pasar por alto que está respaldado por la mayor parte de las grandes empresas de Silicon Valley. De hecho, en su imaginario político las startup tienen un relevante papel. Como dice Gatehouse, Srinivasan viene con los bolsillos llenos. Detrás, startup interesadas en hacer lo que ahora hacen instituciones públicas, como la enseñanza, la gestión y vigilancia de las finanzas, los viajes espaciales o la planificación del futuro. En el objetivo: crear un mundo paralelo, un Estado paralelo, dispuesto a reemplazar al existente. Naciones startup, con sus propias leyes, nacidas en el mundo virtual dispuestas a poner el pie en la tierra comprando territorios.

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Gatehouse señala la existencia de varios intentos de dar el paso a la realidad del imaginario político de Srinivasan. A nivel de ciudad, como unas nuevas “ciudades libres”. A otro nivel, refiriéndose a ejemplos en Zambia y Nigeria. Pero su foco está puesto en Donald Trump y su clara aproximación a las criptomonedas de cara a las elecciones del próximo mes. Según teme Gatehouse, desde una posición política antitrump, el candidato republicano planea hacer realidad tales naciones cripto. Zonas de muy bajos impuestos y poca regulación, con la finalidad de atraer nuevos industrias y crear empleo.

Praxis

De momento, lo que se anuncia es Praxis. En la actualidad poco se sabe de esta nueva ciudad blockchain. Ni siquiera su exacta ubicación en el mapa. Da la sensación de que está todo por decidir. No la busquen en Google Maps. Parece que con lo que cuenta es con un interesante presupuesto de partida y un sitio web, donde se puede solicitar la ciudadanía praxiana. Además, si seguimos los comentarios de Gatehouse, es más una distopía totalitaria, que una utopía. Un relato donde Blockchain, en lugar de la base para una más intensa democracia, aparece -sin justificarse- como la puerta a un totalitarismo tecnológico.

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Más claro es el hecho de que Dryden Brown será el primer CEO-Presidente de esta empresa-ciudad-estado. La interpretación del estado actual de la misma, antes de que se convierta en un territorio físico, como utopía o distopía depende del cristal de las lentes con que se mire. Para una u otra lectura, siempre es posible encontrar indicios. El hecho de “trasladarse” desde el Mediterráneo a la República Dominicana es uno de ellos.

Nueva empresa-ciudad-estado

Un país que contó con una de las dictaduras más largas de América Latina. La evocada por Mario Vargas Llosa en su magistral La fiesta del chivo. Una sombra sobre Brown y los praxianos. Una difusa comunidad compuesta, según algunas informaciones, con alrededor de tres mil individuos y algo más de un centenar de empresas. Entre estas últimas, Worldcoin, Coinbase, Soylent y, al parecer, otras vinculadas al impulso de la infraestructura Web3 y de las criptomonedas. Incluso, se cuentan entre sus inversores con Alameda Research, vinculada a Sam Bankman-Fried y su FTX, o con Apollo Ventures, lanzada por Sam Altman, el fundador de OpenAI, la empresa de GPT4.

Las criptomonedas y la propia tecnología Blockchain nacieron de una utopía y un imaginario político. Y hoy podemos ver a ambas como gran objeto de deseo financiero. El proyecto de Brown parece empezar a aterrizar. Praxis, esa nueva startup-empresa-ciudad-estado con nombre con evocaciones marxistas, parece estar aquí. Habrá que seguir de cerca su despegue.

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