La economía que crea tokens de las cosas que existen en el mundo está aquí
La economía que crea tokens de las cosas que existen en el mundo está aquí

La economía que crea tokens de las cosas que existen ya está aquí

La tokeneconomía o economía de los tokens progresa adecuadamente, como si se tratase de un alumno aventajado de Blockchain. De hecho, es el tercer paso en la revolución que está suponiendo esta tecnología. Si el primer paso fue el dado por la generación de Bitcoin, constituyéndose en el mito de los orígenes de la tecnología, el siguiente paso se hizo esperar muy poco. Era el de los contratos inteligentes.

Economía y tokens

El tercero, en el que ahora nos encontramos, es más del paulatino progreso, que del acontecimiento. Pero es también el que está destinado a poner las bases del arraigo social y económico de Blockchain. Es el de una economía que crea tokens de las cosas que existen y, de esta manera, estas cosas se constituyen en un mercado al que, ahora sí, pueden tener acceso muchas más personas que antes lo tenían negado.

Los bancos españoles están listos para la nueva economía digital basada en tokens

Inyecta liquidez en la economía, haciendo líquidos bienes antes iliquidables. Cuando se da tal proceso, abren los mercados a un mayor número de personas, realmente se posibilita que esas cosas salgan al mercado, se activen o reactiven como mercancía. Tomen la forma de mercancía plena. Es el caso, por ejemplo, de las obras de arte o de grandes inmuebles. Si son pocos los que pueden acceder a esta mercancía, por mucho que esté en el mercado, se trata de una mercancía restringida, limitada. Lo que hace la tokenización es transformarla en mercancía plena, al constituir un mercado más abierto y accesible.

Tokens, mercados y economía

La tokenización hace que un activo sea fragmentado en tokens, saliendo al mercado. Es decir, estos tokens son distribuidos, valorados, intercambiados y, posiblemente, utilizados como respaldo o garantía de otras operaciones económicas. Así, haciendo un juego de palabras, convirtiendo en activos bienes con tendencia a ser pasivas cargas, por su difícil salida a los mercados, reactivan la economía. Sí, la economía real. Al fin y al cabo, un token es la real representación de una realidad. No es algo ajeno a la realidad y el valor del token está indisolublemente vinculado al atractivo económico y las expectativas de valorización del bien real que representa.

Tokenización, el tren de la economía financiera

La expansión de las DeFi (finanzas descentralizadas) ha supuesto un gran impulso hacia la economía tokenizada. Han hecho ver que, a través de los tokens, los usuarios pueden prestar, pedir prestado, intercambiar o participar en mercados financieros sin intermediarios. Han demostrado, además, la eficiencia de la tokenización, incluyendo los menores costes para entrar en estos mercados financieros descentralizados. Constituyen un modelo de por dónde pueden ir los tiros de la futura economía de la tokenización, aun cuando no faltan escépticos que desvinculan economía de la tokenización de la descentralización.

Regulación y sostenibilidad

Hablando de futuro de la economía de la tokenización, casi todos los analistas han puesto, con razón, el foco en dos aspectos, como una especie de mantra. Son el de la regulación y el de la propia sostenibilidad de esos mercados abiertos con la tokenización. El segundo se muestra con el paso del tiempo y la observación de cómo tales mercados se mantienen.

La tokenización es la segunda revolución de la propiedad 

Con respecto al primero, se suceden -y hay visos de que se sigan dictando- las regulaciones en los distintos países y, lo que es más importante en este caso, en niveles de gobierno supranacionales. Dos aspectos que, sin embargo, cabe considerar como necesarios; pero no como suficientes. Y es que la institucionalización de la economía de la tokenización tendrá lugar cuando, precisamente, se convierta en institucionalización social. Cuando ciudadanos, que jamás habían entrado en el mundo de las inversiones o lo habían hecho de refilón -póngase el ejemplo de adquisición de Letras del Tesoro o productos semejantes- entren en esta economía de la tokenización.

Las clases medias

Estamos hablando de ciudadanos que tienen sus ahorros, cada vez peor remunerados con los productos financieros tradicionales, y cada vez más castigados fiscal -e incluso políticamente- con la adquisición de activos inmuebles, como medio de inversión. Una clase media que quiere asegurarse un futuro, reproducirse socialmente, entrando a invertir en bienes de los que tiene expectativas de revalorización, y para los que existen mercados fluidos y con bajos costes para comprarlos o venderlos. Una clase media que no sólo quiere invertir, sino que quiere tener un suficiente control sobre aquello sobre lo que invierte. Es esta la base social de la economía de la tokenización.

Tokenización y estilo de vida de las nuevas clases medias globales

Lo que resulta paradójico es que buena parte de esa extensión social de la economía de la tokenización parece pasar por la acción de las marcas de bancos tradicionales. No es una contradicción, pues no existen contradicciones en la práctica; pero sí resulta parcialmente paradójico que el puente de confianza que permita pasar a esa clase media hacia la economía de la tokenización pase por la actuación de las entidades financieras consideradas tradicionales.

Volver a la confianza

En cierta medida, la tokenización es una respuesta a los altos costes sociales y económicos que ha supuesto la mediación de esas entidades financieras tradicionales. También, a la falta de confianza en las entidades financieras tradicionales. A su vez, éstas, si no quieren hundirse en la tradición ineficiente hasta desaparecer o convertirse en simples prestadores de servicios -cuentas para ingresos de nóminas y pagos de recibos- a un coste creciente, requieren ofrecer productos de inversión más atractivos.

Se confía por necesidad, nos dice el sociólogo Niklas Luhmann. Ahora se trata de volver a la confianza por necesidad. Por necesidad de ambos, clientes y entidades financieras. Estas confiando en la innovación financiera centrada en la tokenización. Aquellos viendo en las ofertas de entrar en procesos concretos de tokenización de activos, venidas a través de las marcas bancarias, una nueva oportunidad de confiar sus ahorros. Confianza respaldada en nuevos productos con nuevas formas. Nuevas formas de un control más directo de los clientes sobre lo que invierten.

Popularización de las finanzas

Hay que tener en cuenta que este tercer paso en la revolución de Blockchain se fundamenta en la entrada de inversores. De hecho, es también un nuevo paso en la popularización de las finanzas. Un paso que tiene sus antecedentes en la política de Thatcher de capitalismo popular o sociedad de propietarios.

Tokenización de bienes y la necesaria criptoculturización de las clases medias

Una política que abría a los ciudadanos comunes la oportunidad de convertirse en inversores y, así, reducir el peso del Estado en la economía. Entre su concepción se encontraba la estrategia de reducir ese peso transformando a usuarios de muchos servicios y actuaciones del Estado en propietarios, con el objetivo de que, así, además, se ganaría en eficiencia.

Abrió la posibilidad de que los ciudadanos pudieran convertirse en propietarios de las compañías que eran estatales, como Brithis Gas, British Telecom o British Airways. Millones de británicos se convirtieron en inversores. De paso, alzó a Londres a capital mundial de las finanzas e inyectó una gran liquidez en la economía. Ahora se trata de que millones de ciudadanos del mundo se conviertan en inversores y propietarios de activos de los que, si no fuera por la mediación de la tokenización, estarían prácticamente excluidos.

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