Tokenización y estilo de vida de las nuevas clases medias globales
Tokenización y estilo de vida de las nuevas clases medias globales

Tokenización y estilo de vida de las nuevas clases medias globales

Antes de irrumpir la IA en la agenda pública, la palabra a ser candidata a “palabra del año” era tokenización. Todavía no ha perdido la batalla. Independientemente de tal reconocimiento, no puede dejarse a un lado la fuerza que ha adquirido entre las clases medias de todo el planeta. Se han abierto a un mundo tokenizado, en el que todos sus capitales, todo lo que pueda considerarse un activo, terminará configurado como un token. Y la suma de los tokens, el mundo del que se es propietario.

Tokenización

En los países occidentales económicamente desarrollados, las clases medias se han venido definiendo tanto por sus ocupaciones, dentro de la estructura productiva, como, sobre todo, por su acceso a distintas propiedades. Propiedades como vivienda o bienes de consumo duradero, en un principio; pasando después -thatcherismo mediante- a los activos financieros.

Un acceso a la propiedad que, a su vez, proyecta un estilo de vida. De hecho, cuando las originalmente clases obreras accedían a este tipo de propiedades, los analistas hablaban de su aburguesamiento o de trabajador opulento (The affluent worker, de John Goldthorpe y compañía). Con el primer calificativo, se subraya la radical moderación de su supuesto cariz reivindicativo; pero, también, su asimilación a las posiciones intermedias en la estructura social Las posiciones moderadas. Con el segundo, su integración en la sociedad de consumo.

Qué es la tokenización blockchain y por qué está transformando el mundo

Las clases medias ya no sólo estaban integradas. Se las asumía como el centro de la sociedad de consumo y su atractivo, la posibilidad de integrar a las clases obreras. Pues bien, tener, más que gastar, es lo que define primeramente a las clases medias occidentales. Sobre todo, si están atravesadas por la ética protestante. Tener era el símbolo del éxito para las clases medias y, después, las clases obreras, que querían su asimilación como clases medias. Menos las élites-élites, todos querían ser clases medias. Todos querían tener.

“Tener” era el criterio socialmente diferenciador. De este modo, los analistas sociales empezaron a observar el mundo según sus posesiones, pues todo se convertía en posesión. Toda la desigualdad del planeta era reducida por el economista Branko Milanovic a los que tienen y los que no tienen. Así tituló su obra de mayor éxito. Pero antes, en los ámbitos nacional-domésticos, ya se establecían las diferencias por la propiedad.

Tokenización de bienes y la necesaria criptoculturización de las clases medias

Uno de los significativos conceptos que sirvió para la transición fue el de capital. De esta manera, la formación y los estudios se convirtieron en capital formativo. La capacidad para consumir productos culturales, en capital cultural. Las amistades, en capital social. Tener un cuerpo deseable, en capital erótico. Haciendo de casi todo un capital, hasta casi el infinito. Ya no eran las empresas las que tenían capital y diferentes tipos de capital. Eran los individuos, los ciudadanos.

La disposición de los distintos capitales es lo que nos sitúa en la estructura social. Las clases medias, las que tenían una relativamente equilibrada disposición de capitales. Las clases medias eran propietarias de: vivienda, títulos universitarios, automóviles adquiridos de primera mano, gusto cultural, amigos que al menos tenían los que ellos tenían y productos financieros. Por ello, cuando Mike Savage y sus colegas, con la ayuda de la BBC y ya pasados tres lustros del siglo XXI, llevan a cabo uno de los estudios recientes más interesantes sobre la estructura social británica, lo hacen preguntando por los distintos capitales.

¿Qué es la Tokenización de activos?

Con la digitalización, la mayor parte de estos capitales parecían fundirse. Como diría Zigmunt Bauman, tienden a hacerse líquidos. Con ello, toda la sociedad se hace líquida. Los trabajos se hacen precariamente líquidos. Ello tiene consecuencia sobre los capitales. La vivienda ha de ser líquida, para poder venderla/liquidarla cuando haya que cambiar de trabajo o lugar de trabajo. Los títulos formativos han de poder ser modularmente liquidables, para transformarse en nuevos títulos. Los muebles se hacen tan líquidos como Ikea nos quiera proponer. Hasta el capital social, con las redes sociales por medio, parece exigir ser más líquido. Incluso la identidad se hace líquida.

La liquidez del contexto hace sentirse asimismo líquidas a las clases medias. A creer que nada de lo que posee tiene permanencia. Pero, sobre todo, les cuesta digerir la primera digitalización masiva, que es en buena medida fuente de la precarización generalizada. Prácticas como adquirir propiedades por internet encuentran resistencias en casi directa correlación con el precio del bien adquirido. Pero, poco a poco, se van abriendo paso, hasta adquirir bienes como automóviles.

¿Por qué la tokenización que permite blockchain transformará el mundo?

En tal contexto es en el que blockchain y la tokenización encuentran su trampolín. Por un lado, propiedad indeleblemente registrada en el mundo digital. Lo que parecía evanescente, puede ahora fijarse. Hasta la identidad digital puede fijarse a través de un avatar constituido como NFT. Por otro lado, incorporación casi plena de la liquidez. Todo activo convertido en token tiene pie y medio en un mercado. En el mercado.

Por último y aquí recogiendo la lógica tradicional de las clases medias, permite acceder a activos y bienes cuya puerta de acceso era muy costosa o el propio bien era muy caro. Esto va desde proyectos empresariales y de emprendimiento, uno de los rasgos definitorios de las nuevas clases medias, hasta el acceso a obras de arte o joyas, adquiriendo una parte de los mismos. Se trata de bienes que pueden fragmentarse.

De esta manera, progresivamente, se irá fragmentando en tokens inscritos en una blockchain todo el mundo. El conjunto de nuestros capitales -de nuestras propiedades, nuestra propiedad del mundo- estará tokenizado. Incluyendo el capital de nuestra identidad. La clase media vendrá definida por la estructura de tokens que posea. Pero seguramente ya sea una nueva clase media global. La nueva clase global inscrita en la blockchain.

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Javier Callejo
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