La tokenización es la segunda revolución de la propiedad La tokenización es la segunda revolución de la propiedad 

Según el economista peruano Hernando de Soto, el paso del feudalismo al capitalismo tiene su núcleo en una revolución en la forma de concebir la propiedad. Es el paso del sistema feudal patrimonial al sistema moderno de propiedad, por el que la propiedad se hace más accesible. Y, tal vez lo más importante, haciéndose accesible puede convertirse en capital. Un capital que, basado en títulos de propiedad, los sujetos pueden utilizar para conseguir más capital.

La tokenización como necesidad de las economías desarrolladas

Tokenización y propiedad

El capitalismo como el sistema económico y social fundado en la posibilidad de que muchos prosperarán a partir del crecimiento continuo de la economía. Para ello, fue necesaria una vuelta de tuerca más -en un proceso histórico y de transformación de las instituciones- destinada al reconocimiento de la propiedad. Algo de lo que han carecido, como subraya de Soto, muchas de las economías emergentes. Para ellas, como para mucha gente del primer mundo más avanzado, la tokenización, como registro reconocido de la propiedad de bienes que carecen de título de propiedad, puede suponer una oportunidad. 

Tokenización y estilo de vida de las nuevas clases medias globales

Hay que subrayar que la principal obra de este economistaThe Mystery of Capital, se desarrolla pensando en los pobres de las economías emergentes, siendo su principal argumento que estos pobres tienen posesiones, pero, atrapados en economías informales, carecen de títulos de propiedad de aquello que poseen. Algo que, entre otras cosas, les impide que tales posesiones sean admitidas como capital y, así, por ejemplo, poder pedir créditos respaldados por las mismas. El acceso a la propiedad genera mercados. 

Tokenización y mercado

En el marco dibujado por de Soto, la tokenización, en la medida que amplifica e intensifica la lógica del acceso a la propiedad, puede suponer una especie de segunda revolución de la propiedad. Por un lado, puede convertir en propiedad, para poder ser introducida en un mercado, lo que sin la tokenización no lo es. Cuestiones tan relativamente sencillas como, por ejemplo, el puesto en una cola, para adquirir acceso a un bien o servicio muy apreciado, o la reserva en un restaurante altamente solicitado. Esto por no recurrir a las prácticas de tokenización más conocidas en los campos financieros, inmobiliarios, artístico o de las grandes marcas de lujo.

Ana Botín: «La tokenización de las finanzas está ocurriendo y se acelerará»

Jeremy Rifkin, sociólogo que llegó a asesorar al PSOE, diagnosticó el fin de la propiedad, dibujando ésta como una carga para una sociedad que requería movilidad. El acceso a los bienes y servicios se constituía en más importante y funcional que la propiedad. La cuestión estriba en cómo hacer que los bienes y servicios estén disponibles y, por lo tanto, accesibles, sin una propiedad que los sustente. También pronosticó el fin del trabajo y defendió una sociedad cuya principal materia prima sería el hidrógeno, basada en la economía del hidrógeno. La propiedad sigue estando ahí.

Capitalismo de plataformas

Antes de la pandemia y muy vinculado al denominado capitalismo de plataformas, también se llegó a certificar la muerte de la propiedad en favor de una sociedad de lo común, de lo compartido. Su lógica o tal vez, mejor dicho, su mensaje principal era: ya no es necesario ser propietario, porque ahora todo se comparte. Los viajes se compartían, el transporte en la ciudad con el car-sharing o la residencia para pasar unos días de vacaciones.

Qué es la tokenización blockchain y por qué está transformando el mundo

Algunas de estas áreas del compartir ya fueron objeto de críticas antes de que estallara la pandemia. Es el caso de los pisos turísticos: pisos, casas o habitaciones que se ponen a disposición de quien quiera alquilarlos, aunque se denomine compartir, pues el intercambio de viviendas entre clases sociales medias globales estuvo en el origen. Ya estamos viendo como las ciudades -Nueva York, Barcelona- está poniendo límites a esta práctica, que, sin duda, consiguió poner en el mercado del alquiler bienes y servicios -una habitación en la casa, una plaza de garaje- que antes no lo estaban. Pero no puede tomarse como un ataque a la propiedad, sino, al contrario, como una posibilidad de extensión de los recursos que se derivan de la propiedad.

La propiedad, siempre presente

En esa economía del supuesto compartir, en la que unos puedan tener acceso a bienes, sin tener la propiedad de los mismos, se requiere que otros sean propietarios de ellos y que estimen conveniente obtener mayores provechos de tal propiedad. De hecho, en el caso del alquiler de viviendas o habitaciones, por estos sistemas del compartir, los propietarios con título del inmueble se cuidan mucho en sus contratos de que sus inquilinos puedan, a su vez, subarrendar el inmueble o parte del inmueble.

Qué es Internet Computer Protocol: su token creció 57% el último mes

En todo caso, la puesta en el mercado de estos recursos de la propiedad removió la economía de algunos lugares, aumentándose considerablemente el número de visitantes. Basta ver cómo se encuentra el centro de algunas de nuestras ciudades -Madrid o Barcelona- en estos días prenavideños. Una explosión económico-turística que, a su vez, ha tenido unas consecuencias, que no siempre son vividas positivamente por los sectores de la población que viven en esos territorios en los que se ha concentrado tal explosión y, a la vez, ellos no pueden o quieren poner en el mercado sus propiedades. Nuestro propio Tribunal Supremo ha avalado esta semana, mediante sentencia, el veto de los “apartamentos turísticos” por parte de las comunidades de vecinos que prohíben el uso actividades económicas.

Fragmentación de bienes

Con la covid19, el fantasma del share, del compartir, también parece diluirse en otros campos, como el de los viajes interurbanos compartidos o el de los coches compartidos en la ciudad. Tal vez quepa reseñar alguna excepción, como el de las bicicletas municipales compartidas, puesto que el propietario, obligado a mantener en buen estado el servicio, tiene carácter público, por la vía de la concesión, en muchas ciudades.

Blockchain como Defensa al abuso de la IA

No parece que la economía del compartir amenace la lógica de la propiedad. Al contrario, parece intensificarla. Con los servicios y bienes compartidos se abre el camino hacia la propiedad compartida. Una propiedad compartida en la que se encuentra la tokenización y que la tokenización facilita.

De hecho, en el núcleo de la lógica de la tokenización está la fragmentación de un bien, compartiendo su propiedad. Una propiedad registrada que, por ello mismo, se convierte en capital. En un título con el que los sujetos tienen expectativas de obtener ganancias directamente, mediante su potencial venta según la cotización en los mercados o por los beneficios derivados de su explotación.

Algunos ganaron mucho dinero con los tokens de metaverso en 2023

El token es el capital

Siguiendo con el ejemplo anterior, con la parte proporcional de beneficios generados por un apartamento turístico del que se tiene una parte de la propiedad, a partir de un número de tokens del mismo. Pero, también, tal fragmento registrado de la propiedad sirve para respaldar créditos, con los que generar más actividad económica. Es decir, el token actúa como capital.

Javier Callejo
Comparte esto:
Esta web utiliza cookies. Puedes ver aquí la Política de Cookies. Si continuas navegando estás aceptándola   
Privacidad