De la sociedad digital a la sociedad virtual impulsada por Blockchain e IA
De la sociedad digital a la sociedad virtual impulsada por Blockchain e IA

De la sociedad digital a la sociedad virtual impulsada por Blockchain e IA

El paso de la sociedad digital a la sociedad virtual ha encontrado en la unión entre Blockchain e IA (inteligencia artificial) su principal trampolín. Una unión que toma cuerpo e imagen en la particular forma de concretar los agentes de IA en una blockchain. Tal y como ha sido anunciado por parte de Virtuals Protocol en su salto a la blockchain de Solana. Pero es solo un ejemplo.

Sociedad virtual

Formalmente, la sociedad virtual suele considerarse una de las formas de la sociedad digital, siendo éste un concepto de más amplio alcance. Pero la diferencia entre sociedad digital y sociedad virtual va más allá de ser una especie de grado mayor de digitalización para la segunda.

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En principio, una sociedad digital es aquella en que las tecnologías digitales están integradas en la vida cotidiana de sus gentes. Es en la sociedad donde se usan, como instrumento esas tecnologías digitales para trabajar, formarse o entretenerse. Pero todavía es como si, para entendernos, lo digital y, en particular, lo online fuese una subordinada prolongación de lo offline.

Lo más importante, las relaciones sociales y nuestras organizaciones siguen siendo fundamentalmente offline, aun cuando se utilice extensivamente las tecnologías digitales. La lógica de la sociedad digital sigue siendo dominantemente offline, conformada por sujetos que toman decisiones y aplican esas decisiones a través de herramientas digitales.

La sociedad que viene de la mano de los agentes de IA es virtual. Se construye como sociedad y, por lo tanto, sus relaciones sociales desde entornos virtuales. Las interacciones sociales ocurren sin necesidad de espacios físicos u offline. ¿Relaciones sociales entre quiénes? Es aquí donde viene la disociación entre agentes físicos (personas) y el desdoblamiento de éstos en avatares, figuras o cualquier otro ente que cobra vida en el entorno virtual.

Un enjambre de relaciones sociales mutuas

Una vida que puede alcanzar notables grados de autonomía, como vida propia, en tales entornos. Es aquí donde los agentes de IA cobran especial relevancia. Por un lado, con la expectativa de asumir distintos grados de autonomía, tomando decisiones, en el espacio online. Por otro, configurando un enjambre de relaciones sociales mutuas y, por tanto, sociedad. No puede olvidarse que las relaciones sociales se forjan sobre la memoria. La memoria de relaciones anteriores con el mismo ente o la memoria de relaciones anteriores con otros entes, que son percibidos como semejantes a con los que en el presente se interactúa. Y la IA lo que especialmente ofrece es eso: memoria para actuar automáticamente.

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Ahora bien, las relaciones sociales son también relaciones materiales, en las que se encuentran presentes aspectos físicos y energías. Se llevan a cabo sobre bases materiales, sean físicas-offline o digitales-online. Están atravesadas de materialidad, incluso hasta en sus expresiones emocionales y afectivas. Es aquí donde entra Blockchain, dando soporte material a la propiedad de los agentes de IA, interacciones con ellos e interacciones entre distintos agentes de IA.

Dentro de las relaciones materiales, están las relaciones económicas. Pasamos de cosas como energía o velocidad, físico-materiales, a cuestiones de valor, intercambios, activos, pasivos o deudas y dinero. Relaciones sociales y relaciones económicas se entrecruzan. Las relaciones sociales adquieren valor, un valor económico que está en buena parte vinculado al valor que se da a los actores que interactúan en esas relaciones sociales, y tal valor tiene bases y proyecciones económicas. Es aquí donde entra una de nuestras palabras favoritas: token. Es decir, ese activo digital que se crea, almacena y gestiona en una blockchain. Como tal activo, representa valores y derechos sobre algo.

Los tokens y los agentes de IA

Para ser más concretos, los tokens son la cara económica de la materialidad de los agentes IA. Son un instrumento que permite la creación, propiedad -incluyendo la propiedad compartida- y monetización de agentes de IA. Con Blockchain, cada agente de IA es un activo tokenizado, de manera que, a través de tokens específicos emitidos, permite la propiedad y explotación de ese agente de IA.

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Cada uno de esos tokens representan una participación en la propiedad del agente de IA, de manera que los poseedores de los tokens pueden usar-interactuar con el agente u obtener beneficios del rendimiento del agente, cuando trabaja para otros. Cada vez que alguien usa nuestro trabajador-agente IA, podemos obtener un rendimiento, en la medida que participamos en la propiedad vía tokens poseídos.

Como es habitual, esos tokens cotizan en mercados. Se puede vender y comprar esa parte que se tiene del agente de IA. Cuanto más sea requerido el agente de IA creado, el token tenderá a cotizar a precios más altos. Por otro lado, los poseedores de tokens de un específico agente de IA pueden participar en decisiones relacionadas con su desarrollo, mejoras o estrategias, con el objetivo de que el agente funcione mejor, dé mejores servicios y, por lo tanto, genere más beneficios o haga que haya más demanda de tokens, porque precisamente da beneficios, y cotice al alza en los mercados del token.

Relaciones de agentes virtuales

Hay agentes de IA que ya han adquirido una capitalización por encima de los 500 millones de dólares estadounidenses. Y como el precio, del token, es una señal de la sociedad y a la sociedad de lo que valora ésta al agente de IA, ya tenemos a la sociedad y la economía inmersas en relaciones de agentes virtuales.

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Además, el agente de IA trabaja para la gente; pero también hay gente que puede llegar a trabajar para el agente de IA. Si los usuarios pagan al agente de IA, parece justo que los que trabajan para que, a su vez, el agente de IA pueda trabajar, también sean pagados. Así, el token también se ofrece como pago para quienes “enseñan” al agente de IA. Es decir, como recompensa para los participantes que ayuden a mejorar el entrenamiento de modelos de IA.

Mientras los usuarios de los servicios del agente de IA se benefician de su buen hacer, los poseedores de tokens de este agente se benefician del pago por tales servicios o de su aumento de cotización. Ahora hay que pensar en múltiples agentes IA -miles, en un principio- con su proyección económica en clave tokenizada, que, a su vez, pueden interactuar entre ellos: unos agentes IA reclaman los servicios de otros agentes IA. Es decir, no solamente los desarrolladores, los propietarios de tokens y los usuarios de los servicios de los agentes de IA actúan a través de los propios agentes de IA, sino que son los mismos agentes de IA los que pueden llegar a actuar entre ellos.

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Las decisiones de los agentes de IA

Se abre la sociedad virtual y lo hace con no pocas preguntas: ¿podrán los agentes de IA decidir pagar a otros agentes de IA? ¿podrá un agente de IA adquirir los tokens que representan los derechos de otro agente de IA? Hasta ahora, la automatización de procesos vinculada a los agentes de IA ha aparecido especialmente vinculada a los videojuegos. Pero poco o nada impide al creador del agente de IA implementarlo para que tome automáticamente otras decisiones, en otros campos.

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