Los agentes de IA consolidan la era de las criptomonedas
Los agentes de IA consolidan la era de las criptomonedas

Los agentes de IA consolidan la era de las criptomonedas

Un ejército de agentes de IA especializados viene con la intención de ayudarnos a hacer lo que ya hacíamos o a sustituirnos, es decir, a hacer directamente lo que antes hacíamos. También en el manejo de nuestro dinero, empezando con las criptomonedas. Aun cuando todavía hay varias preguntas por resolver, algunas de las que recogen a continuación, dista mucho de ser algo de ciencia ficción. Los agentes de IA especializados en mercados de criptomonedas ya están aquí.

Posiblemente a lo que está realmente ayudando este ejército de agentes de IA es a institucionalizar el uso de las criptomonedas, como ningún otro dispositivo lo había hecho antes, y, en cierta forma, a sustituir el dinero físico por el dinero digital. Al sustituirnos, estos nuevos seres digitales realizan también el paso definitivo para el cambio del dinero físico al dinero digital. De alguna manera, su digitalización nos digitaliza.

Agentes de IA y criptomonedas

Ya hemos hablado aquí de los agentes de IA, pero la novedad obliga a su descripción, dentro de las posibilidades que permite una figura en proceso de formación y con un gran horizonte para su transformación innovadora. Es una figura que se está configurando.

Un agente de IA es un programa diseñado para realizar tareas muy específicas, pero con un alto grado de autonomía o independencia. Incluso puede tomar decisiones relativamente complejas, sin que haya un humano vigilando tales decisiones. Por ello, por esta articulación de automatización-especialización programada, por un lado, y de autonomía-independencia, por otro lado, se trata de entes al que podría darse el nombre de entidades autonomatizadas. Palabra que no volveré a utilizar, ya que el procesador de texto ha decidido, seguramente con buen criterio, que es incorrecta o inexistente.

Tal vez el término ejército tampoco sea apropiado, más allá de indicar la gran extensión de estos agentes que se viene -como una avalancha- y evocarnos ya viejas películas de ciencia ficción. En seguida, vuelve nuestra imaginación a los épicamente estilizados robots humanoides de color blanco tipo La Guerra de las Galaxias. Digo poco apropiado porque se trata de resultados muy específicos de la programación, casi personalizados. Y aunque cabe esperar que la mediación de diseñadores profesionales de los mismos tienda, por economía, a cierta estandarización de los mismos, quedaría lejos de la masificación que también nos evoca el término ejército. A pesar de que los ejércitos, en las nuevas guerras, ya no son esas alineadas marchas en el campo de batalla de hace un siglo.

Agentes de IA gestionando el dinero

Las nuevas guerras, como nos dice Roger Campione, están protagonizadas por máquinas inteligentes. Algo potencialmente extensible a las guerras económico-financieras con este nuevo ejército de agentes de IA gestionando nuestro dinero, lo que, por agregación, puede suponer grandes sumas de dinero. Suficientes como para generar desequilibrios macroeconómicos, pudiéndose apreciar la tensión entre, por un lado, especialización individualizada dotada de un grado relevante de autonomía, y, por otro lado, las consecuencias -no queridas, tal vez perversas- de la agregación de millones de agentes de IA actuando de esa supuesta individualizada y automatizada-autonomizada manera.

Es el momento de empezar a pensar, como se está haciendo precisamente en el Derecho Internacional Penal y el Derecho en situaciones de guerra, las consecuencias -éticas, macro- del dominio de la práctica con estas máquinas automatizadas-autonomizadas en la economía. En las guerras económicas.

Microeconomía de los agentes de IA

Tranquilidad relativa, también habrá agentes de IA controladores, que, a la vista de indicadores de funcionamiento peligroso o desbocado de los mercados financieros, tienen la orden de cortarlos, de cerrar las cotizaciones. Así, estarán los agentes de IA controladores de que, por ejemplo, las stablecoins mantengan la paridad con la moneda fiat de referencia. Así ya tenemos agentes de IA operadores y agentes de IA controladores. Poco a poco, por agregación, el ejército de agentes de IA.

Volvamos a la microeconomía de los agentes de IA. Tenemos un agente especializado en mercados financieros, como el referido aquí por José Maldonado. Toma decisiones autónomamente sobre la compraventa de activos, en función del análisis en tiempo real de una gran cantidad de datos sobre el estado de los mercados financieros. Como bien se apunta, esta rapidez en la toma de decisiones es especialmente ventajosa en mercados con una relevante volatilidad, como es el caso del mercado de las criptomonedas.

Automatización y autonomía

Como todo se registra en la respectiva blockchain, las operaciones decididas por el agente de IA especializado en mercados cripto pueden ser analizadas, auditadas y, también, formar parte de la información de la que se alimentan otros muchos agentes de IA especializados en el mercado de las criptomonedas. Todos los agentes de IA mirándose mutuamente. Por lo tanto, a la automatización y la autonomía, se añade cierta reflexividad.

Por supuesto, esta rapidez de acción de los agentes de IA es trasladable a todos los mercados financieros. El marginal punto diferencial aquí es que pueden alimentarse también en tiempo real de las decisiones tomadas por otros agentes de IA, ya que quedan transparentemente registradas en la blockchain. Y todo lo que queda registrado es susceptible de convertirse en dato y servir de alimento a los agentes de IA. Sobre todo, si son programados para alimentarse de tales registros. En sociología se tiende a asumir que si todos los actores son totalmente reflexivos, en una situación de transparencia total de la información, se estaría cerca del colapso. Pero las máquinas son otra cosa.

¿Dónde queda la lógica del mercado?

A partir de tal articulación de automatización, autonomía y reflexividad, se derivan preguntas importantes, de una gran densidad lógica. Demasiado densas para un domingo. ¿Pueden todos los agentes IA actuar óptimamente de manera simultánea? ¿Nadie pierde? ¿Dónde queda la lógica del mercado? Se puede contestar que cada agente de IA, precisamente por su especialización personalizada, tiene objetivos distintos y juega con umbrales de riesgo distinto, y que esto llevaría a comportamientos asimismo distintos. Si es así, el resultado de las jugadas vendría dado por esta programación inicial y no tanto por las decisiones autónomas de los agentes de IA.

En todo caso, se trata de potenciales problemas lógicos que, como ocurre siempre, la práctica y el sentido práctico tiende a resolver. Las contradicciones son lógicas. No prácticas. Y la práctica del uso de estos agentes de IA está llamada a revolucionar los mercados financieros en general y los mercados de las finanzas descentralizadas (DeFi) en particular, donde la automatización de servicios, prestaciones y transacciones, vía contratos inteligentes, es ya un hecho. Todo ello, con una eficiencia y rapidez sin competencia.

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