Draper Nation o The Network State son ideas que dan forma a nuevas maneras de organizarse en lo que se considera la irreversible marcha hacia un nuevo mundo. Por supuesto, se trata de un mundo profundamente digitalizado. Pero, sobre todo, nuevo. Nuevos mundos en los que la tecnología Blockchain se convierte en la base para el reconocimiento de sus ciudadanos y sus respectivos méritos y, por supuesto, para sus monedas/criptomonedas.
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Draper Nation es un proyecto de nación digital que ya concede pasaportes. En su sitio web anuncia haber repartido ya treinta mil pasaportes, tener 122 embajadas y 1.350 embajadores. Lo llamativo es el tipo de referencias que toma como horizonte, pues solo parcialmente pueden considerarse utopías. Afirma estar construyendo la próxima Singapur o Dubai en internet. La verdad, no puede considerarse lo más atractivo que se ofrece en el amplio catálogo de las utopías. Su estrategia es precisamente huir de ser considerado como una utopía y hacerlo ver como algo accesible. Pero puestos a hacer un esfuerzo para cambiar el mundo, que es a lo que llama…
Draper Nation
El marco constitucional-ideológico de Draper Nation es especialmente un síntoma de nuestros tiempos. Pone más en evidencia lo que se rechaza, que lo que se quiere alcanzar. Es lo suele ocurrir en las utopías, que son un revés de la realidad presente proyectado en el pasado o el futuro. Puede ser que las utopías no estén en el territorio; pero están claramente temporalizadas. En este caso hacia el futuro, tratándose, como diría Luhmann, una concreción de un futuro presente. Se llama a adelantarse en la carrera por el futuro. A hacer el futuro en el presente. Ahora bien, como dijo el propio Luhmann, el futuro nunca puede empezar.
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El principio básico de regulación social que propone la Draper Nation es un sistema en el que las recompensan derivarán de la participación, el compromiso y el mérito. Algo que está señalando que, en la actualidad, lo que se obtiene en la vida está lejos de estar vinculado al compromiso con el bienestar colectivo o el mérito en las funciones que se desempeñan en la división social del trabajo.
Utopías digitales
Es en la gestión de las recompensas donde Blockchain entra en juego. Pero no únicamente para esto. Así, la criptomoneda de Draper Nation, JD Coin, tiene múltiples funciones, tales como: ser el soporte de una gobernanza descentralizada, depósito y distribución de fondos para la facilitación de servicios y como elemento motivador para el desarrollo de nuevos proyectos.
Las utopías están en las raíces de la Humanidad. Especialmente con la Modernidad y el espíritu de que el futuro podía hacerse. De que el futuro podía hacerse presente. La actual particularidad es que toman forma digital. Draper Nation o, por supuesto, en The Network State, la obra de Balaji Srinivasan. Utopías digitales que apenas necesitan ya de estar sostenidas por un libro de papel. En el caso de Draper Nation, no puede hablarse de la existencia de un libro. En el de The Network State, es un texto en digital y no estamos ante un monumento de pensamiento político, como el del propio Thomas Moro o Thomas Hobbes. No se le puede ubicar en el linaje de los “tomases”. Centrémonos mínimamente ahora en The Network State.
Ideas eficaces
Párrafos cortos, que a veces dejan transparentar un esquema en clave de power point. Ideas pretendidamente eficaces condensadas en un par de líneas. Incluso, desde el principio, parece más una fórmula, que un discurso: startups + network + nación/estado = network states. Es más, se presenta como una caja de herramientas, en mayor medida que como un manifiesto.
Formados en el hábito de la sospecha, también asumimos desde el principio que toda caja de herramientas contiene un manifiesto o, en el peor de los casos, una variedad de fragmentos de manifiestos aún sin ajustar, con lo que tiene esto de apertura -se requiere ajustarlo a las situaciones concretas- y, a la vez, de desazón: las cosas sin terminar del todo. Esta caja de herramientas contiene taladradoras en las que la fuente de energía es el espíritu emprendedor de la startup, el juego de brocas está formado por la infraestructura de red y, lo más claro, la pared a agujerear es el Estado tal como lo conocemos, una pared que es descrita en decadencia hacia el liberalismo. Ya decíamos que toda utopía es el reverso de un presente.
En The Network State se aboga por lo que se denomina “innovación moral”, que es lo que impulsa el sentido de conciencia nacional. Su marco organizativo se vertebra especialmente a partir de las criptomonedas. Su gobierno estará limitado por un contrato inteligente (smart contract) al que se adscriben los individuos y los territorios.
Ver pasar el Starlink
Hay que señalar que en esta utopía se habla de un archipiélago de territorios a lo largo del planeta. Por lo tanto, un estado con su territorio físico, con una capital virtual; con su población, a partir del censo de población de los que suscriben el contrato; con su moneda: bitcoin; y que espera, como Draper Nation, el reconocimiento diplomático.
A muchos les puede parecer absurdo…. Lo de crear una nueva nación, un nuevo estado… Y a otros, los más informados, extraño realizar este comentario, después de que ha pasado el suficiente tiempo como para que los whitepaper-constitución de estos proyectos organizativos hayan conseguido suficiente apoyo. Sólo la narración de una pequeña narración personal puede explicarlo.
Hace poco más de una semana, en una pequeña localidad de Cantabria y poco tiempo tras haber anochecido, pudimos ver los que allí estábamos pasar el Starlink, esos trenes de luz moviéndose alineadamente en el mismo sentido. Nos quedamos atontados, sin poder siquiera apuntar el móvil para tomar una fotografía. Tan pasmados como, seguramente se quedaron los que vieron por primera vez el paso del ferrocarril, o, mejor aún por lo inesperado de la aparición y su escenario en los cielos, por el paso de un dirigible o de un avión. Y la sensación de que lo que realmente se empezaba a ver era otra época. Era un nuevo mundo.

