Un ejército de agentes de IA se instala en nuestras vidas
Un ejército de agentes de IA se instala en nuestras vidas

Un ejército de agentes de IA se instala en nuestras vidas

Durante las últimas semanas el concepto «agentes de IA (inteligencia artificial)» circula por todos los lados. Como si la propia IA hubiera dado un especial salto tecnológico o conceptual. Sin embargo, ya estaban ahí. Siri y Alexa, por ejemplo, ahora son agentes de IA.

Como si a estas funcionales voces las hubieran nombrado algo. Visto así, estas explosiones de un término suenan divertidas. Como si a los populares Mortadelo y Filemón les pasaran de agentes de la TIA a agentes de la IA. Al menos, en este caso, el cambio lingüístico de la denominación es mínimo. Pero, más allá de bromas, todo cambio semántico tiene su significado. También lo tiene para el ecosistema blockchain.

Los agentes de IA

Los agentes de inteligencia artificial son programas de software capaces de percibir su entorno, recogiendo amplia información del mismo, procesar y analizar tales informaciones, aprender constantemente de ellas y reaccionar en dicho entorno, con acciones como respuestas, comportamientos o decisiones. Se supone que esta reacción es racional, en función del modelo, objetivos o funciones para la que ha sido diseñado. Si bien es cierto que el calificativo de racional se separa del significado dado por Siniestro Total -atribuido a los que toman raciones en los bares- con este cambio, en el que aparentemente poco o nada cambia, se da un paso más a la antropomorfización de la IA. La IA como algo como nosotros mismos. La IA como uno de los nuestros, de nuestra especie.

El sistema informativo colapsará si la IA sigue robando contenido a los medios

Tal vez este paso sea dado para hacernos más digerible la convivencia con la IA y quitarnos los miedos. Un agente nos suena a “alguien”, frente al término “una IA”, que nos suena a “algo”, a cosa. Ahora bien, es un “alguien” con una potencia tal para percibir el entorno, procesarlo y memorizarlo, que deja a los propios humanos bastante por debajo de su capacidad. Como tal “alguien” nos devuelve a la manida asimilación de la IA al robot antropomórfico.

Es un “alguien” que, en principio, nos ayuda. Sin embargo, si lo que querían es despejar los temores, cunde la sospecha de que, con tanto antropomorfizar la IA, lo que se consigue es que nosotros mismos nos roboticemos. Es decir, que sólo sepamos actuar dependientes de la colaboración de estos agentes de IA. Bueno, cabe la esperanza de que nos queden las intuiciones, las emociones y el humor para distanciarnos -¿y competir?- con este aluvión de agentes.

Los agentes de IA en el ecosistema blockchain

La cuestión es que los agentes de IA ya están aquí. De hecho, ya estaban, pero camuflados, como el propio Mortadelo. Camuflados con otros nombres. Y su funcionalidad para los más diversos campos es asombrosa. También para el ecosistema blockchain. En un entorno en el que, de una manera transparente, se mueven enormes volúmenes de datos, tener un agente de IA para percibirlos-registrarlos, procesarlos, analizarlos, identificar patrones y, como consecuencia, automatizar procesos parece una consecuencia natural en este mundo tan artificial.

Blockchain está abierto a la actuación de todo un ejército de agentes de IA. Desde los agentes especializados en seguridad, centrados en la detección de fraudes, en cuanto identifican patrones sospechosos en los ledger; hasta los agentes tokenizadores, dedicados a diseñar tokens, a partir de activos físicos o digitales, adaptándose óptimamente a las características de éstos y su potencial público.

En medio, el ejército de agentes de IA de la industria blockchain podrá estar compuesto por los agentes gestores de activos o los agentes criptográficos, para optimizar los algoritmos, o, ya que hablamos de ejército, los agentes de defensa de las redes blockchain. Estos últimos son aquellos capaces de anticipar ataques como el temido ataque del 51%. Es decir, el ataque en el que una entidad o grupo logra controlar más del 50% del poder de cómputo -en blockchains basadas en PoW (Proof of Work)- o de la participación -en blockchains basadas en PoS (Proof of Stake)-. Entonces, las transacciones y validación de bloques en la red de blockchain atacada podrían dejar de establecerse mediante consenso descentralizado, imponiéndose la versión de los poseedores de ese 51%. Pues bien, ahí está el agente de defensa.

Los agentes Siri o Alexia

Siendo todos estos agentes de IA básicos para el desarrollo estable del ecosistema blockchain, hay algunos que parecen especialmente pertinentes para el momento en el que se encuentra la inserción de blockchain en la sociedad. Me refiero a los agentes de IA cuya función es la optimización de contratos inteligentes. Una función muy vinculada a la de los agentes tokenizadores, referidos antes. Los agentes optimizadores de contratos tienen por función analizar los contratos inteligentes con el fin de detectar errores -tanto lógicos, como de otro tipo-, vulnerabilidades y, sobre todo, posibilitar la optimización de su ejecución.

Por supuesto, hay otros agentes IA que, como en el caso de Siri o Alexia, ya están ahí desde hace algún tiempo. Especialmente utilizados por los expertos. Eso sí, ahora acceden a esta nueva categoría de agentes. Me refiero, por ejemplo, a los que procesan grandes volúmenes de datos del mercado -en este caso cripto- para establecer tendencias y apuntar riesgos elevados y oportunidades de inversión. En cierta forma, los agentes de IA ya estaban aquí, sin que nos hubiéramos dado cuenta.

Redacciones compuestas por agentes de IA

Por cierto, el periodismo también se está llenando de agentes de IA. Las redacciones compuestas por agentes de IA especializados en información parlamentaria; otros, en información internacional; otros, en deportes y, así, hasta completar todas las secciones, incluyendo, claro está, la tecnológica y las de cotilleos y recomendaciones de estilo de vida.

¿Se reunirán estos agentes en la máquina del café? ¿Y en el pub de la esquina, que cierra de madrugada? ¿Habrá agentes periodísticos de IA como Walter Matthau y Jack Lemon en Primera Plana? Como dijo el propio Jack Lemon en Con faldas y a lo loco: Nadie es perfecto. Tampoco estos “alguienes” que nos hemos inventado y dado el nombre de agentes de IA.

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