Klaas Knot, presidente del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), alertó sobre los riesgos que plantean las stablecoins y otras innovaciones digitales para la estabilidad financiera global. Knot pronunció estas palabras durante su intervención en la 93ª sesión plenaria del Grupo de los Treinta (G30), celebrada recientemente en Berlín.
Durante su discurso, destacó dos aspectos clave que caracterizan las innovaciones actuales: la velocidad de adopción y su naturaleza transfronteriza. Ambos factores, señaló, pueden generar implicaciones sistémicas y dificultar la respuesta de los marcos regulatorios tradicionales.
FSB y stablecoins
Knot recordó el caso de Libra, la stablecoin propuesta por Facebook en 2019, como un ejemplo paradigmático. A pesar de que nunca llegó a lanzarse, el simple anuncio provocó una reacción inmediata de los reguladores de todo el mundo, preocupados por las implicaciones sistémicas de una stablecoin global y ampliamente adoptada. Aquel episodio, además, abrió el debate sobre la mejora de la experiencia del usuario en pagos transfronterizos, un ámbito que el FSB sigue considerando prioritario.
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El presidente del FSB explicó que la respuesta internacional a los desafíos planteados por Libra y otras stablecoins se estructuró en dos pilares fundamentales. El primero consistió en el desarrollo de recomendaciones de alto nivel para las monedas estables, publicadas en 2020 y revisadas en 2023, cuyo objetivo es garantizar que el diseño y operación de estas monedas no socaven la estabilidad financiera. El segundo fue la elaboración de la Hoja de Ruta del G20 para los pagos transfronterizos, que reconocía la necesidad urgente de mejorar la experiencia del usuario frente al repliegue de los sistemas tradicionales, dejando espacio a nuevos actores tecnológicos.
Stablecoins: promesa y peligro
Knot reconoció que las stablecoins pueden contribuir a resolver algunos de los problemas actuales en los pagos internacionales. No obstante, advirtió que también introducen nuevos riesgos y que no deben considerarse la única solución posible. Otras innovaciones como los pagos instantáneos, las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) o los depósitos tokenizados, también tienen potencial transformador, dijo.
El interrogante central, según el presidente del FSB, es si las stablecoins reemplazarán a los pagos bancarios tradicionales o si se mantendrán como soluciones de nicho. Aunque no ofreció una respuesta definitiva, sí insistió en que los riesgos asociados a su adopción masiva son claros.
Knot planteó una cuestión fundamental: ¿en qué se diferencian realmente las monedas estables del dinero electrónico o de un depósito bancario? Aunque se presentan como innovaciones tecnológicas, sus funciones: almacenar valor y permitir pagos no difieren sustancialmente de productos financieros ya existentes. Sin embargo, muchas de ellas operan fuera de los marcos regulatorios que rigen dichos productos, alertó.
Para Knot, si las stablecoins desempeñan funciones económicas equivalentes a las de los instrumentos tradicionales, deben cumplir los mismos estándares regulatorios y de supervisión. Lo que pone de relieve la importancia de aplicar el principio de «misma actividad, mismo riesgo, misma regulación», indicó.
Riesgos de apalancamiento y fragilidad
Uno de los escenarios más preocupantes señalados por Knot es el de un emisor de stablecoins que prometa un respaldo 1:1 con activos líquidos, pero que sin una supervisión adecuada, redirija esas reservas a inversiones más arriesgadas. Esto convertiría a las stablecoins en posibles canales de apalancamiento dentro del sistema financiero, reproduciendo errores del pasado.
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Según el presidente del FSB, el riesgo de corridas sobre grandes stablecoins es real, especialmente dada su creciente presencia en los mercados de financiación a corto plazo. Su interconexión con los sistemas financieros tradicionales ha crecido rápidamente, lo que refuerza la necesidad de regulación y vigilancia efectiva. No debemos permitir que las stablecoins exploten las deficiencias en la supervisión para obtener ventaja competitiva o introducir riesgos ocultos en el sistema financiero, dijo.
Knot concluyó su intervención recordando que la evolución de los pagos globales sigue siendo incierta. Si el cambio vendrá de la mano de stablecoins o de la mejora de los sistemas existentes es aún una incógnita. Lo que sí está claro, dijo, es que la innovación no puede avanzar a costa de la estabilidad.

