Meta, el gigante tecnológico que se encuentra detrás de Facebook e Instagram, se encuentra de nuevo bajo el foco de los demócratas de EEUU por volver a intentar el lanzamiento de stablecoins. Los senadores Elizabeth Warren y Richard Blumenthal han enviado una carta al CEO de Meta, Mark Zuckerberg, expresando su preocupación por el posible lanzamiento de una stablecoin para facilitar pagos en Facebook, Instagram y WhatsApp. La misiva, enviada ayer, exige respuestas detalladas sobre estos planes antes del 17 de junio, advirtiendo sobre riesgos para la competencia, la privacidad financiera y la estabilidad económica.
Las stablecoins y Meta
Los senadores destacan que, con 3.500 millones de usuarios diarios, Meta podría consolidar un poder económico significativo al controlar su propio sistema de pagos, lo que podría derivar en prácticas anticompetitivas y una mayor vigilancia de datos de consumidores. Además, advierten sobre los riesgos de inestabilidad de las stablecoins, citando el caso de USDC en 2023, cuando su valor cayó de $1 a $0.88 tras problemas en Silicon Valley Bank.
El presidente del FSB alerta sobre el riesgo de corridas con stablecoins
El precedente de Libra, anunciado por Facebook en 2019, pesa mucho en el actual debate. Libra buscaba ser una stablecoin global respaldada por una cesta de monedas fiduciarias, gobernada por la Asociación Libra, un consorcio que incluía a Visa, Mastercard y PayPal.
Liderado por David Marcus, hoy CEO de Lightspark, el proyecto prometía pagos accesibles para miles de millones, especialmente para los no bancarizados. Sin embargo, los reguladores globales, preocupados por su potencial para desestabilizar los sistemas monetarios, violar la privacidad y facilitar el lavado de dinero, reaccionaron con fuerza.
¿Por qué la oposición se centra en Meta?
Mientras empresas como Stripe, Visa y Mastercard avanzan en la integración de stablecoins, y otras como Apple, X, Airbnb, Google y Uber exploran su adopción, Meta parece enfrentar un escrutinio desproporcionado. Warren y Blumenthal destacan una serie de razones para ello. En primer lugar, el historial de abusos y violaciones de privacidad. Meta se ha enfrentado a multas millonarias por violaciones de datos y prácticas anticompetitivas. En este sentido, los senadores temen que una stablecoin controlada por Meta, con acceso a los datos financieros de sus 3.500 millones de usuarios diarios, amplifique la publicidad invasiva, la manipulación de precios o la venta de información a terceros.
También argumentan que con una base de usuarios que supera a la población de muchos países, Meta podría distorsionar la competencia al priorizar sus servicios y excluir rivales, consolidando un monopolio digital. Ceder el control de la oferta monetaria a plataformas monopolísticas es una amenaza grave, dicen los senadores. Ambos senadores citan la desvinculación de la stablecoin USDC en 2023 como evidencia de los riesgos de estas monedas, que podrían requerir rescates financiados por contribuyentes.
Clima más favorable para las criptomonedas
El renovado interés de Meta coincide con un clima más favorable a las criptomonedas bajo la segunda administración Trump. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha dicho que las stablecoins vinculadas al dólar podrían alcanzar una capitalización de 2 billones de dólares, fortaleciendo el dominio de la moneda si se regulan adecuadamente. La ley GENIUS, que exige un respaldo total con bonos del Tesoro, está cerca de su votación final en el Senado, lo que podría facilitar la emisión de stablecoins por grandes tecnológicas. Sin embargo, Warren y Blumenthal advierten que esta legislación podría habilitar a Meta, aumentando los riesgos que ellos buscan mitigar.
Por otro lado, Klaas Knot, presidente del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), del que EEUU es miembro, alerta sobre los riesgos de corridas en stablecoins y su interconexión con los mercados financieros. Knot aboga por el principio de «misma actividad, mismo riesgo, misma regulación», insistiendo en una supervisión global uniforme para evitar el arbitraje regulatorio. La postura del FSB contrasta con el entusiasmo de Bessent, pero refuerza las preocupaciones de Warren y Blumenthal sobre los riesgos sistémicos de las stablecoins, especialmente si son controladas por una empresa como Meta.
¿Por qué no igual oposición a otras tecnológicas?
La menor oposición a empresas como Stripe, Visa o PayPal tiene que ver con que estas compañías, además de no tener el mismo historial de conflictos relacionados con las privacidad, Meta cuenta con una base de usuarios tan masiva que pueda distorsionar la competencia. Además, sus proyectos de stablecoins suelen centrarse en integraciones específicas, como pagos comerciales, en lugar de ambiciones globales como las de Libra. Por ejemplo, Stripe y Visa ya operan dentro de marcos regulatorios como procesadores de pagos, lo que genera mayor confianza.
Warren y Blumenthal exigen a Zuckerberg respuestas antes del 17 de junio sobre los planes de Meta.Quieren saber si lanzará una stablecoin propia o se asociará con alguna compañía ya emisora y cómo sus plataformas integrarán estos pagos. También preguntan si Meta ha presionado por leyes como GENIUS o STABLE, y las diferencias de los nuevos planes con Libra y Diem.

