NFTs inversión

Las cifras de inversión alcanzadas en la subasta de la obra de Beeple en Christie´s o por el primer tuit, en dos millones y medio de dólares, han puesto los NFTs, tokens no fungiles, en las portadas de los periódicos. Bueno, mejor dicho, han puesto esas cotizaciones por “obras de arte digitales” en las primeras páginas.

Lo de denominarlos NFTs era más difícil de encontrarlo. Basta un repaso de la prensa nacional del día. Seguramente pocos de los profesionales sabían de qué se trataba. En las distintas “Haciendas” o “Agencias Tributarias” respectivas, más inclinados a buscar en las profundidades de las cosas, se dieron de bruces con los NFTs y se preguntaron: ¿qué es esto? ¿será arte o inversión? ¿será un ornamento o un activo? ¿o una irracional locura más de nuestro desconcertado tiempo o una nueva artimaña de la ingenieria financiera para evadir impuestos?

Urgencia evidente

Esta última pregunta es la que más dolores de cabeza les está dando. En todo caso y regidos por un principio de precaución tan absoluto que puede paralizar hasta las churrerías, de momento han optado por poner bajo la lupa de la CNMV toda publicidad que tenga que ver con las criptomonedas o los activos criptográficos, con el RD del pasado sábado 13 de marzo.

Desconozco si las urgencias en el Gobierno español por regular la publicidad de todo lo cripto son una reacción inmediata al boom cripto, a la presencia de publicidad sobre las criptomonedas en nuestros medios de comunicación y nuestras calles, al choque recibido por los NFTs o se debe a otras razones; pero la urgencia es evidente.

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Como lo es la propia indefinición del objeto que se pretende regular, dando carta para prohibir toda expresión pública relacionada con las tecnologías cripto. Es como si se diese a la CNMV la potestad para regular toda expresión pública sobre el mercado inmobiliario o sobre el mercado del arte, en cuanto fueran considerados bienes para la inversión. ¡Una pena que no hubieran llegado a tiempo con las colecciones de sellos de Fórum Fitalético y Afinsa! Es más, cuatro años antes de que la empresa fuese intervenida, el Ministerio de Economía y Hacienda recomienda la inversión en Fórum Filatélico. Bueno, son formas amplias de entender el concepto “mercado de valores”.

Real Decreto-ley

La propia norma, incluida “de rondón”, en un Real Decreto-ley destinado a servir de marco para las ayudas a las empresas como consecuencia de la crisis económica derivada de la pandemia, es un ejemplo de técnica legislativa de “vagón que recoge todos los restos” o “coche escoba”. Es decir, aprovechando que es difícil que ningún grupo se oponga a una norma destinada a dar ayudas, en este caso a las empresas, se cuelan otras cosas, que prácticamente nada tienen que ver con el objetivo.

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Si el fulibusterismo es la técnica parlamentaria que tiene por objetivo retrasar o bloquear la aprobación de leyes, la técnica de incluir un artículo que no tiene que ver con el cuerpo central de una norma, para, así, aprovechar las razones de la urgencia de la tramitación de este cuerpo central y el consenso parlamentario sobre el mismo y, sobre todo, su urgencia, puede denominarse escobismo.

En cualquier caso, el valor alcanzado por algunos NFTs han puesto de manifiesto las estrechas relaciones entre cultura y economía y, sobre todo, entre coleccionismo e inversión. Y es que toda colección es una inversión. Aunque no todos los tipos de coleccionismo suponen una inversión en el mismo grado. La relación más directa con la inversión es la que deriva del coleccionismo de pieza única. Es la propia escasez del bien la que posibilita expectativas de aumento de valor.

Varios tipos de coleccionismo

Existen varios tipos de coleccionismo. Está el coleccionismo de piezas únicas. Hay dudas sobre si esto es coleccionismo. En el otro polo, se encuentra el coleccionismo de series, que tiene en el tradicional coleccionismo de cromos una de sus expresiones más conocidas. Sus antecedentes pueden encontrarse en las colecciones de sellos postales, monedas, cajas de cerillas, de mariposa o insectos disecados, minerales, o, incluso, de otros objetos del mundo cotidiano, con tal de que se configuren como un conjunto seriado de elementos diferentes. Lo tenemos desde la colección de tazas, botellas de cervezas o de otras bebidas alcohólicas, a la de los más estrambóticos objetos. Objetos abstraídos de su función: las tazas de la colección no se usan para beber, lo que ya apunta a la vulnerabilidad del objeto coleccionado. Un objeto de colección no hace referencia a su uso, sino a los otros objetos de la colección.

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Entre el coleccionismo elitista de la pieza única y el coleccionismo popular de los objetos cotidianos o el objeto didáctico de insectos, conchas, plantas o minerales, o el coleccionismo intelectualizado, por ser de objetos para un pretendido trabajo intelectual, como el de plumas estilográficas, postales, estampas, mantones de manila, monedas o incluso sellos, caben múltiples concreciones.

NFTs e inversión

Eso sí, la pasión coleccionista nos ha tendido a aparecer como, al menos, curiosa. A veces, hasta sospechosa. Ahora lo vemos al calificar los altos precios de las adquisiciones de algunos NFTs como inversión, reduciendo la motivación de tal comportamiento al interés económico. Esto es poner el valor del objeto coleccionado en el futuro, porque apenas entendemos ese valor en el pasado. Tal vez, por esa sospecha general sobre el coleccionismo, ha sido frecuente protagonista de la novela negra. Por ejemplo, recomendable la lectura de John Fowles, Jeffry Deaver o Nora Roberts al respecto. Autores de bestsellers que recogen esa siniestra concepción colectiva sobre los coleccionistas. Sobre todo, cuando se trata de coleccionistas de fósiles. Más aún, cuando los fósiles los han generado los propios coleccionistas a partir de sus víctimas.

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Nos cuesta entender cómo la colección puede dar sentido a una vida. Incluso a la trayectoria de una familia. Así nos lo cuenta Edmund de Waal en la historia de una familia, su familia (La liebre con ojos de ámbar), a partir de la configuración y mantenimiento de una colección de doscientas figuritas de madera y marfil, los netsuke.

Capital Signo y NFTs

Detrás del coleccionismo hay inversión. Ahora bien, se trata de una inversión que se encuentra con distintos capitales. Claro está, el capital económico. Pero, también, con el capital simbólico: una colección representa una cultura, una manera de entender el mundo. Con el capital signo: el poseedor de una colección, incluso de las más accesibles, se distingue de los demás. Si se trata de una colección de piezas únicas, la distinción es aún mayor. Incluso puede decirse que se encuentra con el capital identidad.

El coleccionista puede llegar a identificarse pasionalmente con su colección, haciendo de la colección la guía de su vida. Según Baudrillard, utilizando lenguaje psicoanalítico, es una regresión narcisista. Posiblemente, una especie de inversión en la propia autenticidad a partir de la supuesta autenticidad de los objetos. Autenticidad del sujeto a partir de la autenticidad del objeto. Tal vez por esto sospechamos del coleccionismo, pues nos puede llevar a una especie de enajenación. Cosa de sujetos desequilibrados que encuentran en el equilibrio de la colección completa su compensación. Sospechamos que la posesión de la colección puede acabar poseyendo al coleccionista.

El internet de la reproductibilidad absoluta

Entre las diversas concreciones del coleccionismo, hace algunos años que se inserta el coleccionismo de lo virtual. Aun cuando también existe una economía y una bolsa de cotización de, por ejemplo, los memes, tendía a ser un coleccionsimo accesible, de piezas estandarizadas. Pero, con los NFTs entra el coleccionismo de élite –y, por lo tanto, más relacionado con la inversión- en internet.

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Hasta ahora, la lógica dominante era el internet de la reproductibilidad absoluta, haciendo que la reproducción tendiese a coste cero, hacía difícil el nacimiento de este coleccionismo de piezas únicas. Hasta ahora, internet apenas tenía en cuenta el origen de sus cosas virtuales, más allá de una potencial referencia en Wikipedia. Tampoco tenía en cuenta la permanencia de las cosas, pues se supone que, una que forman parte de la red de redes, eran eternas. Su problema podría ser la visibilidad, pero no su eternidad en un rincón de los navegadores.

La autenticidad y originalidad se establece con tecnología blockchain

El objeto único que representa el NFT lo conecta directamente con los valores de originalidad y autenticidad. Pero, también, con el de vulnerabilidad: la existencia de ese tipo de objetos depende de la supervivencia de un solo objeto que, a la vez, está sometido a la voluntad de su poseedor. Nos resulta difícil imaginarlo, pero puede haber coleccionistas cuyo horizonte sea destruir su colección de piezas únicas “una vez completada”. Afortunadamente esto apenas ocurre. Entre otras cosas, porque una colección nunca se completa. Se puede completar un álbum de cromos o una determinada serie de objetos estandarizados. Pero eso no es acabar la colección. Siempre habrá objetos especiales que se escapan. Tal vez defectuosos. Tal vez con algo especial. Y luego está el mantenimiento de lo coleccionado. No: una colección nunca termina. Pero eso no hace menos vulnerable a sus objetivos, si, sobre todo, son objetos únicos.

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En el caso de los NFTs, la autenticidad y originalidad se establece con tecnología blockchain. Actúa como notario de la autenticidad. A su vez, el origen está siempre presente en la obra. De hecho, cada vez que se produce un intercambio, una adquisición de la obra, se ha de remunerar al autor, que es como remunerar el origen.

Gracias a los NFTs y blockchain el coleccionismo de las piezas únicas entra en internet

Gracias a los NFTs y blockchain el coleccionismo de las piezas únicas entra en internet. Con su autenticidad, con su originalidad. Con su vulnerabilidad. Baudrillard, basándose en un relato de Maurice Rheims, nos cuenta que: “Un bibliófilo poseedor de ejemplares únicos se entera de que un librero ha puesto en venta en Nueva York un ejemplar idéntico a uno de los que posee. Cruza el mar, adquiere el libro y llama a un notario para que quemen ante él el ejemplar segundo y levante acta de esta destrucción. Después de lo cual, guarda el acta en el ejemplar que ha vuelto a ser único y se duerme tranquilizado”.

La vulnerabilidad del objeto único sigue presente. Pero la virtualidad de los NFTs y la mediación de blockchain facilitan las cosas.

Foto de Free-Photos, en Pixabay

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Por Javier Callejo

Catedrático de Sociología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), especializado en la observación empírica de los comportamientos de consumo y de la recepción mediática. Licenciaturas en Periodismo y Derecho

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