Los tecnólogos de la educación condenan los libros ante la presencia de la IA
Los tecnólogos de la educación condenan los libros ante la presencia de la IA

Los tecnólogos de la educación condenan a los libros ante la presencia de la IA

Hay una ingente cantidad de libros hablando de la IA. Es enternecedor cómo este medio -el libro- se engrandece con sus potenciales enemigos, cómo les dedica buena parte de su esfuerzo. Incluso para hablar bien de ellos. Lo hizo con el cine, con la televisión, con internet. Ahora, con la IA. ¿Cómo afectará la IA a los libros, a esa práctica de leer en un material compuesto por páginas linealmente cosidas y numeradas, tras pasar por una imprenta?

Libros IA

Los tecnólogos de la educación hace tiempo que anunciaron el final del libro en los procesos de aprendizaje. Lo hicieron con internet, llenando el aula de pantallas. Ahora, hay una duda general con el uso de las pantallas como soporte central para el aprendizaje. De hecho, parece que el libro vuelve a las aulas; mientras las pantallas quedan en arresto domiciliario o relegadas al patio de recreo. En todo caso, los tecnólogos de la educación vuelven a condenar al libro ante la presencia de la IA, como se ha puesto de manifiesto en el informe Future of Edtech, dedicado a la economía de la educación que viene.

La IA rompe el cordón umbilical tecnológico entre generaciones

La relación entre libro e IA no es de enemistad. Ya lo hemos dicho: gran cantidad de libros hablando de la IA. Pero, también, la IA generando dietas personalizadas de lectura, a través de recomendaciones, o incluso creando contenido literario. Se han convertido en un aliado de escritos. Posiblemente, por el momento, de escritores poco geniales e innovadores. Lo más común: libros sobre la IA escritos con la fundamental ayuda de la IA.

Alianza entre libros e IA

Ahora bien, una de las consecuencias más prometedoras de la alianza entre IA y libros puede estar en la posibilidad de la primera de crear imágenes a partir de textos. Imágenes que sumerjan al lector. Aquí, la conformación de un cuadrado con realidad aumentada, realidad virtual, IA y libro como vértices es prometedora. Posiblemente así podrán comprenderse esos libros tan difíciles de la historia de la Filosofía. Pongamos ese cuadrado aplicado a El ser y el tiempo, de Heidegger.

La IA como fuente de malestar en las aulas universitarias españolas 

Los libros están tan incrustados en nuestra cultura, en nuestra piel civilizatoria, que es difícil que desaparezcan. Seguramente sería el signo de la desaparición de una civilización, que tiene más de quinientos años. Tal vez, con la IA, estemos entrando en otra civilización. Ahora bien, mientras se mantenga la alianza entre libros e IA encontraremos el puente entre la civilización del presente y la que viene.

Como dice McEwin en su último libro, Lessons: “Los libros son difíciles de ordenar. Difícil de descartar. Se resisten”. Los libros se resisten. Y, con ellos, resistimos mejor. Son difíciles de orden. Ocupan espacio. Están mal diseñados para vidas excesivamente nómadas. Pero siempre están ahí. Y deseamos que “estén ahí”, como ocurre cuando los buscamos. Cuando volvemos a ellos.

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