Los estudiantes insertan velozmente la IA en la educación
Los estudiantes insertan velozmente la IA en la educación

Los estudiantes insertan velozmente la IA en la educación

La educación es uno de los sectores en los que más fuerte ha dado la reciente presencia de la IA en la agenda pública. Es tal el impacto emocional que no se ha hablado de otra cosa en los pasillos y las reuniones de maestros y profesores. Y no es porque estén discutiendo cómo implementarla, ni incluso cómo utilizarla. Mucho menos para recoger voces reflexivas que piensen el modelo educativo que se avecina. Han dominado las expresiones de corte paranoico. De temor. Ha sido un sentirse arrinconados. Como fuera de juego; mientras iban dando cuenta de que sus alumnos la estaban utilizando. Se han sentido desnudos ante la IA. Estaban en las aulas; pero como si ya la IA los y las hubiera expulsado de las mismas. Como si ese elemento que venía de la calle, la IA, les hubiera propinado una fuerte patada. Tal vez el problema es dejar a la IA en la calle, cuando sus estudiantes y ellos mismos la utilizan cotidianamente.

IA educación

El temor ha llevado a una intensa y extensa demanda de cursos, cursillos, seminarios y otras formas de divulgación destinadas a enfrentarse a lo que consideran más una amenaza, que una ayuda. Las universidades y los centros de formación de profesores han cambiado su programación para dar cabida a contenidos, con los más diversos títulos, que relacionen IA y actividad docente.

Para encontrar respuestas en la IA, hay que saber preguntar

La actitud dominante ha sido la de angustia. Se preguntan: ¿de qué sirve mandar trabajos, si los hace ChatGPT? ¿cómo vamos a poder llevar a cabo las evaluaciones a distancia? Algunos, más radicales, llevaban los lamentos a su base: ¿qué será de nosotros? Tal vez toda esta reacción esté motivada por el cansancio acumulado a lo largo del curso. Una especie de… ¡Y ahora, lo que nos faltaba, la inteligencia artificial!

En su última obra, La quinta ola. La transformación digital del aprendizaje, de la educación y de la escuela, el profesor Mariano Fernández Enguita deja un lado los pánicos e invita a la reflexión. Este especialista en sociología de la educación reconoce tanto la gran transformación experimentada, como la que nos espera, a la luz de la innovación digital. Una transformación que sitúa en contexto histórico de los propios cambios experimentados por la sociedad en las formas de informarnos y comunicarnos: tras la de la imprenta, los medios de comunicación masiva, el ordenador, internet… Hasta la IA. Al fin y al cabo, enseñar es una forma de informar y comunicar, que no podía quedar al margen de tales cambios.

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La IA aumentará la inteligencia en el aula

La denominada quinta revolución tecnológica lleva el aprendizaje fuera de la escuela. Por lo tanto, si la escuela quiere seguir mostrándose necesaria, deberá tener esto en cuenta. Hace tiempo que perdió el monopolio de la oferta de aprendizaje, si es que alguna vez lo tuvo completamente. Seguramente, tendrá que trabajar -para fijar o desfijar- ese aprendizaje externo. Y esto no quiere decir que tenga que resignarse a un lugar secundario en el proceso de aprendizaje. Al contrario, pues tan importante como la información que se recibe, es la información que queda. Al final, lo importante es lo que queda. Lo demás, como dice el título de la novela de Gómez Bárcena, es aire. Si el profesor se comporta en el aula como una máquina, será sustituido por una máquina-robot. Los robots suelen hacer mejor de robots que los humanos.

Fernández Enguita es partidario de utilizar ChatGPT en el aula. Sería ridículo hacer como si no existiera. La usan los estudiantes y los profesores. La IA aumentará la inteligencia en el aula.

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