BBVA introduce las criptomonedas en la economía doméstica española
BBVA introduce las criptomonedas en la economía doméstica española

BBVA introduce las criptomonedas en la economía doméstica española

El BBVA apuesta por la inclusión de los españoles en las criptomonedas a través de su app (aplicación). Lo ha hecho esta semana, adelantándose a las otras grandes entidades financieras españolas. Con ello, los clientes del banco que dispongan de la app en su teléfono móvil, podrán vender, comprar o gestionar su depósito en criptomonedas. A través de este servicio de criptoactivos, se podrá operar sobre aquellos que estén dentro del ámbito del Reglamento MiCA de la Unión Europea (2023/1114).

Aun cuando son muchas las informaciones que indican que no será el único operador financiero tradicional español que asuma las criptomonedas entre los productos que ofrece, el BBVA se ha adelantado. Tal vez, ha sido el temor a verse superado en la iniciativa por otras entidades, lo que ha empujado a la entidad de origen vasco a tomar una decisión que parecía estar en la recámara desde hace bastante tiempo.

BBVA y las criptomonedas

El BBVA parece decidido así a seguir su camino en todos los frentes. También en el de las criptomonedas. Es verdad que a veces da la sensación que va a una marcha lenta, casi siempre demasiado pautada por las imposiciones gubernamentales, como en el caso de la opa al Banco de Sabadell. Otras veces, como en el de las criptomonedas, por no molestar a esas mismas imposiciones. Para no hacer ruido.

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Puesto que se tiene la sensación que lo hecho esta semana, como es poner las criptomonedas en su app, estaba preparado hace tiempo; pero que había que encontrar el momento oportuno. El gran problema es cuando se tiene la sospecha que lo que se esperaba era el momento político oportuno. Y es que en la política de una gran entidad económica, como es el BBVA, hay mucho de sombras de política de la otra, de la que se juega en las residencias de los presidentes de gobierno.

A pesar de la lentitud, el BBVA ha mostrado que sigue sabiendo ir por delante del resto. Aun cuando obstaculizada, sigue teniendo una impronta innovadora que se sitúa en los genes empresariales del anterior Banco de Bilbao. Recuérdese su liderazgo en la llamada “banca de la mujer” o en la implantación de las tarjetas de crédito en España. Ahora, ya como BBVA, lo hace con las criptomonedas. Como Banco de Bilbao, empujó a la modernización financiera del país y su sociedad de consumo, cuando ésta estaba sumergida en amarillentas letras de cambio para la venta a plazos de electrodomésticos. Las cambió por unos plásticos que hoy, acumulados, nos revientan la cartera, si no las pasamos al teléfono móvil en forma de app.

De la tarjeta de plástico a blockchain

En los años setenta del pasado siglo, la tarjeta de crédito era un plástico mágico del que muchos desconfiaban. Lo veían como una amenaza a su patrimonio. Unos, por temor a que la potencial sustracción del plástico, fuese el agujero por el que los cacos accediesen a todos sus bienes. Otros, los más en una sociedad de consumo que aún se movía entre las míticas condenas de consumismo y la desconfianza, porque condensaban en ese trocito de plástico la gran tentación al consumo. Como una vía demasiado fácil para gastar lo que no se tenía, como un inmediato acceso al crédito.

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Pero así es como se dio la segunda inmersión de los hogares urbanos españoles a la sociedad de consumo, llenándose de electrodomésticos, también estos de segunda generación: batidoras, calefactores, freidoras, segundas televisiones, etc. Y, sobre todo, el impulso a los viajes, por ese constatado principio por el que nos movemos más, cuanto más rápido puede moverse el dinero. Un principio que tiene su espejo en el de que, cuanto más nos movemos, más rápido tiende a moverse el dinero. A la aceleración de nuestras sociedades, según las describe el sociólogo alemán Harmut Rosa, ha contribuido esencialmente el aumento del paralelo movimiento de dinero y personas. Movilidad social y financiera van de la mano. También movilidad en la estructura social.

Remodernización financiera

Es en el contexto de la remodernización financiera de los hogares españoles, cada vez más individualizados, donde se inscribe la inclusión de las criptomonedas en la app del BBVA. En su app del color azul marino corporativo.

Tras iniciar sesión en la app y pasar al “Ya están en tu app”, se pulsa “contratar”. Allí aparece, presidido con el símbolo de Bitcoin, la categoría de “Criptoactivos”. Los mensajes que sucesivamente aparecen son: “Explora los criptoactivos. Compra, vende y custodia criptoactivos de forma sencilla”, “Custodia en BBVA. Custodiamos y administramos, sin intermediarios, los criptoactivos que compres a través de la aplicación” y “Transparencia. Accede a la información que explica los riesgos asociados a estas operaciones”. Mensajes que parecen dirigidos a distintos perfiles de receptores; pero, principalmente: el que aún no ha usado cripto y quien tiene alguna experiencia marginal en el asunto y, siguiendo interesado, desea estar despreocupado de su gestión, pues le parece muy complicada.

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Siguiendo en la aplicación, aparecen los criptoactivos disponibles con su respectiva cotización: Bitcoin y Ethereum. Los precios de las distintas cripto son aproximados, obtenidos del exchange de criptomonedas Bitstamp. Ese es el acceso al, por el momento, reducido mercado. Si se desea adquirir cualquiera de estas dos cripto, se toca “contratar” y ahí es donde se ha de seleccionar la cuenta que se quiere asociar a las decisiones relativas a las cripto: comprar o vender.

Sin claves privadas

En el propio teléfono móvil y en la dirección de correo electrónico de que dispone la entidad, se tiene la denominada “Documentación precontractual”. La advertencia que la preside es de esas para curarse en salud: “Operativa no adecuada para todo tipo de clientes. Puede suponer la pérdida total del importe invertido”.  Se recomienda la lectura del documento. Se exponen cuestiones habituales en los contratos: partes, entidad supervisora (CNMV) y, por supuesto, el objeto del contrato, con alusión a las características generales de las operaciones a realizar por la entidad.

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Un servicio por el que olvidarse del engorroso asunto de las claves privadas, a cambio de tener que abrir una cuenta en euros en la entidad y el propio precio por el servicio dado por el banco, más allá de los gastos incluidos en la transacción de compra o venta de los criptoactivos para el cliente. Las comisiones que aparecen en el documento son: 1,49% sobre el efectivo de las órdenes de compra o venta y un 4% sobre el servicio de transferencia, en su equivalente en euros. Olvidarse de las claves tiene un precio.

La sociedad de la lógica especulativa

También hay límites: órdenes y depósito por un mínimo de 10 euros, 100.000 euros para el importe acumulado de las compras anuales, si se pertenece al segmento de cliente de Banca Privada, o de 20.000 euros, si no se pertenece. En todo caso, se recomienda la lectura atenta del documento. Un documento que condensa las claves prácticas, con sus incertidumbres y paradojas, para la inmersión de la sociedad en la nueva remodernización financiera.

Una remodernización que es también una inmersión en la sociedad de la lógica especulativa. Ya no se trata de comprar bienes (electrodomésticos) o servicios (viajes y compras en los viajes), sino de adquirir patrimonios líquidos en tiempos de incertidumbre.

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