Banco de Inglaterra plantea la protección del consumidor en el metaverso


En el metaverso está todo por hacer. Hoy, apenas es un concepto, una expectativa, una gran promesa, que balbucea. Ahí está dando sus primeros pasos, técnicamente aún torpes. Todavía en una nube de incertidumbres. Sin embargo, las instituciones ya están tomando posiciones hacia el metaverso. Sí, hacia el metaverso y no frente al metaverso. Una de las primeras, como es bien conocido, fue Facebook. Esto ya es historia. Otras, como los clubes de fútbol, están llevando a cabo experimentos, desde la intuición que por el metaverso puede ir buena parte del espectáculo deportivo profesional del futuro inmediato. Otras, más instituciones que las anteriores, empiezan a presentar sus reflexiones sobre el metaverso. Es lo que ha hecho el Banco de Inglaterra.

Banco de Inglaterra y metaverso

Voy a destacar una de las características con que el Banco de Inglaterra dibuja el metaverso, la de constituirse en una práctica inmersiva, que propone y, habría que decir, exige, inmersión por parte de sus usuarios. Bases técnicas, como las establecidas a partir de la realidad virtual o de la realidad aumentada, posibilitan tal capacidad de inmersión.

Las marcas están construyendo al metaconsumidor del metaverso

Entrar en una cultura de la inmersión supone un cambio radical en la cultura de la postmodernidad. El ethos postmoderno se opuso, según nos decía el filósofo francés Lyotard, al ethos de los grandes discursos de la modernidad. Los grandes discursos ya no servían para explicar las cosas, ni, sobre todo, para explicarnos a nosotros mismos. La ambición transcendental y de explicarlo todo de los grandes discursos quedó como patética, en el mejor de los casos, y dogmática desde la perspectiva postmoderna.

La cultura postmoderna, que Jameson ubicó como la lógica cultural del capitalismo tardío, era otra cosa. Es la cultura que mira desde la distancia y el escepticismo, incrédula. Es más, puede decirse que es la cultura que mira más que vive. Es la cultura descrita en obras como las del sociólogo británico John Urry, la de la mirada del turista: ya solo sabemos mirar a las cosas y nuestro entorno como turistas, que displicentemente pasan por ahí, articulando, a la vez, la demanda de lo auténtico y la certeza de que ya no es posible la autenticidad, sólo el simulacro, como diría Baudrillard.

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Interacciones

Frente a la cultura cínica, llena de ironía, distante hasta de sí misma, de la postmodernidad, la cultura inmersiva del metaverso plantea un reto. El reto de dejarse llevar por las interacciones que se producen en el propio metaverso. Inmersión e implicación de las marcas que operan en el metaverso. Inmersión e implicación de los avatares que consumen y trabajan en el metaverso. Una inmersión que requerirá, como bien apunta la reflexión desde el Banco de Inglaterra, de una mayor protección de los consumidores y, seguramente también, de los avatares que ahí trabajan.

*Foto del blog de Banco de Inglaterra

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Por Javier Callejo

Catedrático de Sociología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Licenciaturas en Periodismo y Derecho

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