En medio de la carrera del Banco Central Europeo (BCE) por implementar el euro digital lo antes posible, ante el temor de que el dólar estadounidense, respaldado por el impulso de EEUU a las stablecoins, relegue al euro en la economía global, el BCE ha publicado un estudio que revela que la mayoría de los ciudadanos europeos continúa mostrando poco interés por adoptarlo.
Euro digital y stablecoins
Según una encuesta representativa a 19,000 hogares en once países del área del euro, la conciencia sobre el euro digital ha crecido notablemente en los últimos años, pasando de un 9% en 2021 a un 40% en marzo de 2024. Lo que refleja los esfuerzos del BCE por informar al público sobre este proyecto, que busca ofrecer una forma digital de efectivo para pagos cotidianos.
Sin embargo, la propensión a adoptarlo no ha seguido el mismo ritmo. En junio de 2023, solo el 45% de los encuestados dijo que usaría el euro digital para al menos una de cuatro funciones (pagos diarios, compras en línea, transacciones entre pares o recibir salarios), y esta cifra apenas cambió en 2024, estancándose en el mismo nivel. Sobre el contraste entre conciencia y adopción, el BCE afirma que el simple hecho de saber que el euro digital existe no se traduce en entusiasmo.
Prefieren métodos tradicionales
Para medir el impacto de la información sobre el euro en la percepción de los consumidores, el BCE realizó un experimento de comunicación. A un grupo de encuestados se les mostró un video explicativo sobre el euro digital, mientras que otro grupo no recibió información previa. Según el BCE, quienes vieron el video fueron significativamente más propensos a actualizar su percepción sobre el euro digital.
Sin embargo, el efecto de la comunicación fue efímero: tres meses después, el impacto en la intención de adopción se había desvanecido. Un 58% de los que vieron el video y un 69% del grupo de control afirmaron que era poco probable que lo usaran, principalmente porque prefieren métodos de pago ya establecidos, como el efectivo o las tarjetas, según el 43% de los encuestados.
Lo que preocupa a los consumidores sobre el euro digital
Entre los motivos que desincentivan su adopción, el estudio encontró que la mayoría de los consumidores ya está satisfecha con sus métodos de pago actuales.Dudas sobre la privacidad y el nivel de anonimato del euro digital.
La resistencia al cambio y la preferencia por alternativas tradicionales, como el dinero en efectivo o las tarjetas bancarias parece ser el principal obstáculo. Pese al declive en el uso de efectivo (del 79% en 2016 al 59% en 2022) y el auge de pagos digitales, muchos europeos no ven una necesidad urgente de incorporar el euro digital a sus vidas. Algunos consideran que es como ofrecer un gadget nuevo a alguien que está feliz con su viejo teléfono.
Europa/EEUU
Así, mientras Estados Unidos impulsa la tecnología de las stablecoins por su capacidad transformadora y desecha una CBDC, Europa se centra en el euro digital como prioridad.
La UE, a través de MiCA, impone requisitos estrictos a las stablecoins (licencias bancarias, reservas de liquidez), lo que frena su innovación y adopción local, beneficiando a las dolarizadas emitidas por empresas estadounidenses. El BCE aboga por un control centralizado sobre las stablecoins en la zona euro y ve el euro digital como una herramienta para preservar la soberanía monetaria frente a la influencia de las Big Tech y las stablecoins privadas, que podrían desintermediar a los bancos europeos.
En contraste, Estados Unidos, con el reciente Stable Act de 2025, promueve un marco regulatorio favorable a las stablecoins privadas, viéndolas como un motor de innovación de mercado, lo que refuerza el dominio del dólar en el ecosistema cripto.

