Mientras Estados Unidos impulsa las stablecoins por su capacidad transformadora en las finanzas, Europa se centra en el desarrollo del euro digital como prioridad estratégica, pasando por alto el potencial innovador de estas monedas digitales. Este marcado contraste, subrayado por la reunión convocada por el Eurogrupo ayer y la audiencia del Comité de Servicios Financieros de Estados Unidos hoy, pone de manifiesto diferencias estratégicas que podrían redefinir el futuro financiero global.
Euro digital y stablecoins
En Estados Unidos, los republicanos del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, liderados por su presidente French Hill, defendieron hoy el uso de stablecoins como un modelo de innovación impulsado por el mercado. Hill afirmó que, a diferencia de una CBDC, que concentra poder en el gobierno y restringe las elecciones de los consumidores, las stablecoins operan en mercados competitivos y sostienen la innovación necesaria para los mercados financieros.
El impulso a las stablecoins fue ratificado en una de las primeras órdenes ejecutivas de Donald Trump, desatando todo un operativo para regular las stablecoins. En la Cumbre Cripto de la Casa Blanca del 7 de marzo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que el gobierno las utilizará para asegurar que el dólar permanece como la moneda de reserva mundial dominante.
Consecuencias para Europa
El Stable Act de 2025, respaldado por Hill, busca construir un marco claro para stablecoins como USDC y PYUSD. El banco BNY Mellon, y empresas coo Paxos y Stripe, cuyos CEOs intervinieron en la audiencia de hoy, refuerzan la apuesta por las monedas estables. Charles Cascarilla, CEO de Paxos, las considera un imperativo nacional, mientras Patrick Collison, de Stripe, destacó su poder revolucionario en el ámbito de los pagos globales, con costes hasta diez veces más bajos, especialmente en mercados emergentes como América Latina y África, donde ya integran a 1.7 mil millones de personas no bancarizadas.
En contraste con la postura de Estados Unidos, Europa parece ignorar este potencial. En la reunión del Eurogrupo de ayer, Paschal Donohoe, ministro de Finanzas de Irlanda, se refirió al euro digital como fundamental para mantener a Europa en la vanguardia, frente al mercado global de criptoactivos, señalando que los cambios en las políticas de otras jurisdicciones pueden tener consecuencias importantes.
Directiva MiCA
Pierre Gramegna, director general del MEDE, fue más explícito, advirtiendo que el respaldo de EEUU a las stablecoins dolarizadas podría afectar la soberanía monetaria y la estabilidad financiera, abogando por el euro digital como una alternativa más segura. Sin embargo, ambos omitieron los usos prácticos de las stablecoins, como los demostrados por Stripe, o el potencial de tokenización que Cascarilla ve para modernizar las finanzas.
La situación se agrava con la Directiva MiCA, que frena la adopción de stablecoins en Europa con requisitos estrictos, como licencias bancarias para emisores y límites de emisión, incluso para las referenciadas al euro. Esto impide que las empresas europeas puedan liderar en inclusión financiera y competir en mercados globales, donde las stablecoins dolarizadas ya son dominantes.
Si las stablecoins referenciadas al dólar consolidan su posición en los pagos globales, el dólar podría afianzar su estatus de moneda de reserva, marginando al euro y reduciendo la influencia económica de Europa, mientras las empresas estadounidenses capturan mercados emergentes y las europeas pierden cuota global, limitadas por MiCA y a la espera del euro digital.

