Las stablecoins, criptoactivos vinculados al dólar que nacieron hace poco más de una década como herramientas de nicho para el ecosistema cripto, se han convertido en fenómeno financiero global cuyo impacto podría alterar los cimientos de la política monetaria de Estados Unidos. Así lo advirtió el pasado viernes Stephen I. Miran, gobernador de la Reserva Federal, en un extenso discurso pronunciado ante líderes financieros y académicos reunidos en la Cumbre BCVC 2025, celebrada en el Harvard Club de Nueva York.
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En su intervención, Miran sostuvo que el crecimiento de las stablecoins, acelerado por la demanda internacional de dólares y por la implementación del nuevo marco regulatorio estadounidense, podría ejercer una presión duradera sobre la estructura de tipos de interés, modificar la demanda global de activos seguros y reforzar la dolarización en economías con restricciones de acceso a divisas.
Las stablecoins son ahora una parte consolidada y de rápido crecimiento del panorama financiero, afirmó Miran al inicio de su exposición, en la que denunció la estigmatización que, a su juicio, estas herramientas han sufrido por parte de ciertos sectores. Su difusión, subrayó, responde a que «ofrecen a los usuarios una reserva de valor estable, un medio de pago y la capacidad de transferir capital rápidamente, independientemente de las fronteras geográfica»s.
Dólar, de moneda dominante a infraestructura global
Una pieza central del análisis del gobernador es que las stablecoins son, en su inmensa mayoría, representaciones digitales del dólar. Un hecho que no solo refleja la preeminencia de la moneda estadounidense, sino que amplifica su alcance global. Prácticamente, todas las monedas estables están denominadas en dólares, recordó Miran, apuntando que su éxito se debe tanto al atractivo internacional del dólar como a su capacidad para llegar a millones de personas excluidas de los sistemas financieros tradicionales.
La consecuencia inmediata es un incremento estructural en la demanda de letras del Tesoro y activos líquidos en dólares, que sirven de respaldo a las reservas que los emisores de stablecoins están obligados a mantener. Este mecanismo, explicó, actúa como un nuevo canal que introduce capital extranjero en la deuda pública estadounidense. Esta demanda reduce los costes de endeudamiento para el gobierno”, dijo, pero también influye en un parámetro que la Reserva Federal observa con especial atención: la tasa neutral o r, el nivel de tipos de interés que no estimula ni enfría la economía. «Un aumento sostenido de la demanda de activos seguros, añadió, ejerce presión a la baja sobre r, lo que obligaría a la política monetaria a operar con tipos estructuralmente más bajos para evitar contracciones económicas».
Ley GENIUS
Una de las claves del optimismo regulatorio de Miran es la recién aprobada Ley GENIUS, que establece requisitos estrictos para la emisión de stablecoins en Estados Unidos. Según esta legislación, los emisores deben mantener reservas respaldadas en una proporción de al menos 1:1 en activos seguros y de alta liquidez: depósitos bancarios, bonos del Tesoro a corto plazo, repos garantizados o fondos monetarios gubernamentales. Esta exigencia, explicó, transforma las stablecoins en instrumentos que expanden directamente la demanda de activos en dólares con riesgo mínimo.
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Incluso aquellas stablecoins no sujetas a la ley terminan invirtiendo en activos denominados en dólares para ser consideradas reservas fiables, dijo. Lo que convierte al ecosistema en un comprador permanente de deuda pública estadounidense, independientemente de su regulación.
Los cálculos manejados por el personal de la Reserva Federal apuntan a que las stablecoins podrían alcanzar entre 1 y 3 billones de dólares de capitalización antes de 2030. Una cifra que, comparada con los menos de siete billones de deuda del Tesoro actualmente en circulación, constituye un volumen «demasiado grande como para ignorarlo», dijo
Demanda internacional
Miran dedicó una parte considerable de su discurso a explicar por qué el crecimiento de las stablecoins provendrá, sobre todo, del exterior. En muchos países, afirmó, las infraestructuras de pago locales son ineficientes, el acceso a dólares está restringido o el sistema bancario presenta limitaciones estructurales. En otros, millones de personas están sometidas a estrictos controles de capital que impiden la convertibilidad de su moneda.
Las stablecoins, sostuvo, permiten debilitar gradualmente esas barreras y ofrecen un canal alternativo para acceder a dólares digitales. Las vías para adquirirlas son variadas: desde remesas enviadas por trabajadores migrantes hasta pagos en el comercio internacional, pasando por el intercambio informal de bienes o servicios.
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A su juicio, este fenómeno responde a que los ahorradores de todo el mundo prefieren los activos denominados en dólares. En países con inflación elevada o tipos de cambio volátiles, las stablecoins pueden convertirse en una herramienta para proteger el poder adquisitivo o realizar transacciones importantes, como la compra de vivienda.
Aunque Miran admite que ciertos límites, como la ausencia de rendimientos financieros, podrían moderar su uso, considera probable que la adopción en el extranjero continúe avanzando a un ritmo elevado.
Riesgos para los bancos
El gobernador reconoció que existe el riesgo de que parte del sistema bancario estadounidense pierda depósitos si los ahorradores migran hacia stablecoins. Ese fenómeno, advirtió, podría desintermediar a los bancos y afectar la transmisión de la política monetaria.
No obstante, restó importancia a este peligro en el ámbito doméstico. Debido a que las stablecoins reguladas por la Ley GENIUS no generan intereses ni están protegidas por el seguro federal de depósitos, Miran considera poco probable una salida masiva de fondos desde los bancos estadounidenses hacia estos instrumentos. En su opinión, el verdadero impulso provendrá de regiones sin acceso libre a instrumentos de ahorro denominados en dólares.
Stablecoins y tipos de interés
En su discurso, Miram comparó el potencial auge de la demanda global de stablecoins con el llamado exceso de ahorro global, formulado en 2005 por Ben Bernanke, expresidente de la Fed. En aquel periodo, el aumento de los flujos de capital hacia activos en dólares presionó a la baja los tipos de interés a largo plazo y contribuyó a transformaciones significativas en la economía estadounidense.
Según los cálculos del gobernador, un aumento de 2 billones de dólares en la demanda de activos en dólares incrementaría el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos en alrededor de 1,2 puntos del PIB, lo que equivale al 30% del exceso de ahorro original. Si la adopción de stablecoins alcanzara 4 billones, el efecto podría duplicarse.
Las implicaciones serían de gran alcance: tipos de interés estructuralmente más bajos, mayor probabilidad de topar con el límite inferior cero, ciclos económicos globales más sincronizados y una reducción de la capacidad de los tipos de cambio flotantes para absorber shocks. Un dólar más fuerte, añadió Miran, sería otra consecuencia posible, fruto del aumento del flujo de capital extranjero hacia activos denominados en la moneda estadounidense.
Desafío histórico
El gobernador concluyó su intervención afirmando que la infraestructura financiera de EEUU requiere una modernización. En su opinión, las stablecoins podrían desempeñar un papel central en esa transformación, al facilitar pagos más rápidos y seguros y permitir que el dólar siga siendo la moneda de referencia en la economía digital global.
Pero para ello, advirtió, es necesario que la política monetaria reconozca el alcance de este fenómeno. «El potencial de un rápido aumento en la emisión de stablecoins hace aún más imperativo considerar sus implicaciones para la política monetaria, tanto en Estados Unidos como fuera del país», indicó.

