Antes fue el BBVA y ahora es el Banco de Santander. Ambos lanzados al lanzamiento. A su propio lanzamiento con fuerza en el ecosistema cripto. Lo que lanzarán serán stablecoin. Sí, otra vez aquí con las stablecoin, convertidas en palanca de inmersión institucional en el ecosistema. A través de las stablecoin, las instituciones, incluso centenarias, se lanzan a la piscina de las cripto.
Santander y BBVA
Introducirse en el ecosistema cripto con el lanzamiento de nuevas criptomonedas es algo arriesgado y, sobre todo, lleno de volatilidad. Sin embargo, las stablecoin toman la forma de puerto seguro incluso en momentos de tormentas de alta volatilidad. Las stablecoin fondean en la estabilidad de su paridad con grandes monedas fiat, principalmente el dólar, lo que las hace atractivas para inversores y nuevos usuarios.
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Si son instituciones o corporaciones altamente reconocidas, con muchos años de funcionamiento a sus espaldas empresariales, se establece una especie de gran dique contra las tormentas en la alianza simbólica entre stablecoins y esas instituciones. Es una apuesta por seguir modernizándose, estando presentes en las innovaciones del sistema financiero, para mantener o aumentar unos clientes, que podrían dar el salto por ellos mismos al sistema cripto. Las stablecoin permiten que las instituciones “estén ahí”, sin quedar tiznadas por las imágenes negativas que pudieran tener las criptomonedas en general. Imágenes que, en buena parte, estas mismas instituciones ayudaron a conformar.
Conexión con fiat
Además de enfrentarse al riesgo de la volatilidad con el lanzamiento de nuevos proyectos cripto, son otras las ventajas que tiene este lanzarse, si se hace con una stablecoin. La directa conexión con las monedas fiat, que define a las stablecoin, no puede dejarse a un lado. Asegura una directa transformación de la misma en su moneda de referencia -dólar estadounidense, por ejemplo- y, por ello y teniendo en cuenta que suelen lanzarse en monedas altamente reconocidas, en directa transformación en otras monedas fiat. Son productos líquidos. Algo que no es extensible a todas las criptomonedas.
El valor de las stablecoins está establecido por definición. Así, se hace indiscutible. Ello las convierte en un instrumento que puede actuar, prácticamente sin roces, en la mayor parte de los mercados y las operaciones. La predicción de su valor está vinculada a la predicción del valor de su moneda de referencia.
Nuevos proyectos
A partir de aquí, a actuar con relación al futuro, donde el riesgo se concentra en la operación y no en el instrumento de referencia de valor, la stablecoin, con que se lleva a cabo la operación. Como la stablecoin no deja de ser un token, se estaría dentro de la tokeneconomía, pero sin la carga que supone el potencial repentino cambio de valor del token. Por cierto, cuestión que las hace especialmente atractivas para startups, para aquellas operaciones especialmente vinculados a un proyecto, al futuro.
Ahora bien, ha de reconocerse que, más allá de sus pragmáticas características, lo que principalmente han hecho las stablecoin es romper con el muro de rechazo que los reguladores habían levantado con respecto a las criptomonedas. Directamente vinculadas, con su correspondiente continua auditoría, a monedas nacionales, han entrado en el horizonte de confianza de los reguladores. Se establece así el triángulo stablecoins-instituciones-
Sombras
Más allá de la modernización, como objetivo general, la entrada de las grandes entidades financieras en el mundo de Blockchain con las stablecoin viene dictado por cuestiones fundamentalmente prácticas. Especialmente por no verse desplazadas en la industria de los pagos. Ha de subrayarse que, con las stablecoins como ocurre con todas las criptomonedas, se posibilitan transacciones al instante con muy bajo coste. Algo especialmente importante en transacciones internacionales y que el actual sistema SWIFT, que es el de los bancos, está lejos de ofrecer. De no reaccionar, las entidades financieras tradicionales podrían terminar perdiendo la batalla de los pagos a favor de las fintechs. Y se trata de una batalla con muchos millones en juego.
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Dicho todo lo anterior, no quiere decir que las stablecoin estén libre de peligros. Cuentan con algunas sombras históricas. Recuérdese el colapso de UST (Terra) en 2022. La transparencia en las reservas, en la moneda de referencia, que respaldan los proyectos con stablecoin es fundamental. Y es aquí donde se cambia el sentido de la confianza, pues si son grandes bancos los que lanzan proyectos en stablecoin, cabe pensar que dispondrán de notables procedimientos para garantía de tal transparencia. Como los que se ejercen sobre otros productos y operaciones de esas entidades.
Entidades financieras fuertes
Con la entrada de entidades financieras fuertes en las stablecoins, éstas se fortalecen. Incluso a pesar de estar menos protegidas que otros productos de esas mismas entidades financieras. Por ejemplo, si una de estas grandes y consolidades entidades financieras colapsara, en los países de la UE los clientes tienen asegurada una mínima cantidad de dinero en sus cuentas y depósitos. Estaría el banco central del país respectivo detrás.
Tal respaldo no se da con las stablecoins, como tampoco se da en la mayor parte de los productos que actualmente ofrecen estas entidades. A ello habría que añadir que, de colapsar una de estas entidades, estaríamos ante una grave crisis sistémica. Estaría afectado todo el sistema financiero y económico del país o región. Es decir, estaríamos en una ventana muy lejana de la normalidad, arrastrándose en este distanciamiento todo, incluidas las stablecoins.

