Se acelera la protección postcuántica en el ecosistema cripto. También las criptomonedas son vulnerables al futuro. Una vulnerabilidad que tiene el nombre de computación cuántica. Parece haberse establecido una encarnizada lucha, en clave de agónica innovación, entre supuestos futuros atacantes cuánticos y confiables protectores postcuánticos en el ecosistema cripto. Más que una lucha, es una competición. Es una carrera por ver quien llega antes. Por quien llega antes al futuro.
Las criptomonedas son el futuro. Hasta las publicidades más convencionales y los Estados más cerrados las reconocen, manifiesta o latentemente, como el futuro. Pero también el futuro es vulnerable al futuro en esta acelerada carrera por el futuro. No es un trabalenguas, sino el aviso de que nada, ni nadie, está a salvo del futuro. Ni siquiera, como las criptomonedas, que simbolizan el futuro.
Protección postcuántica en cripto
Tal vez, por ello, el sociólogo alemán Niklas Luhmann dijo ya hace unos años que el futuro no puede empezar. Lo dijo en otro sentido, mucho más profundo y reflexivo: si el futuro empezase ya no sería futuro, sino presente. Pero aquí nos sirve para retratar una condición civilizatoria: no te puedes dormir en el presente, pensando que tienes el futuro en tus manos, porque el futuro siempre viene con hambre atrasada y, en cualquier momento, se pone delante de ti. Por eso el futuro tiene que ser colonizado constantemente, con permiso del bienintencionado pensamiento anticolonialista.
Entre sushi y sharding: el plan zen de Ethereum ante la computación cuántica
Nuestro aviso sobre el futuro de las criptomonedas viene a colación del artículo que publicó José Maldonado en Observatorio Blockchain sobre el acelerón que esta imprimiendo a sus avances la computación cuántica. Allí explica a grandes rasgos qué es la computación cuántica y cómo puede afectar a un aspecto fundamental del sistema cripto, como es su seguridad.
Hay que tener en cuenta que una parte importante de la seguridad cripto se fundamenta en la imposibilidad de resolver problemas complejos en el tiempo facilitado por la computación tradicional. Pero la lógica temporal de la computación cuántica es otra. Su velocidad para la realización de cálculos se multiplica casi hasta el infinito. De hecho, parece que, con ella, estaremos más cerca de tocar el infinito. Pero ya vendrá otra tecnología que problematice el futuro de la computación cuántica, poniendo el infinito más lejos. Tal vez, por ello, la computación cuántica, que está ahora en el centro del futuro y de su lógica, no se duerme y corre que es una barbaridad.
La computación cuántica
La computación cuántica corre tanto que estaría a las puertas de ser una verdadera amenaza para los fondos presentes en ciertas direcciones blockchain. Aparece la figura de la dirección vulnerable. Direcciones que teóricamente podrían ser objeto de robos masivos. De momento, la cosa es teórica. Y, por cierto, los sistemas de seguridad de las tradicionales y centralizadas operaciones bancarias también serían vulnerables.
En la categoría de objetos cripto vulnerables entran las billeteras inactivas o billeteras con transacciones antiguas. Un aviso que recomienda la emigración hacia objetos más seguros y tomar medidas de precaución, adelantándose así a la posible acción de los atacantes cuánticos.
El ser humano inventa cosas maravillosas, que nos dan muchas oportunidades en la vida; pero se extiende la sensación en nuestras sociedades de que, con cada paso importante en la innovación tecnológica, nuestras angustias aumentan. Y no es cuestión de ponerse existencialista o fenomenólogo heideggeriano; pero, con cada innovación tecnológica relevante (robots, IA, computación cuántica…), somos, a la vez, más fuertes y más vulnerables o, si se quiere, más vulnerables y más fuertes.
Colonizadores que colonizan al colonizador
Como siempre hay un colonizador que coloniza al colonizador anterior, haciendo más difícil el empeño de los anticolonialistas de buscar en las sociedades asentadas un punto cero -puro u originario- que estuvo a salvo de ataques exteriores y colonialismo. Los anticolonialistas sufren el síndrome rousseauniano del contrato social: hubo un tiempo -más o menos paradisiaco- anterior. El futuro colonizado por una tecnología será, a su vez, colonizado por otra tecnología. Claro está, la tecnología blockchain, por muy nueva que ahora nos parezca, será colonizada por otras tecnologías. Y ello la mejorará. De hecho, la propia computación cuántica puede mejorar blockchain. A su vez, la propia computación cuántica será colonizada por otras tecnologías, que la mejorarán.
Grover o QAOA (Quantum Approximate Optimization Algorithm) son algoritmos cuánticos que pueden mejorar blockchain. Podrían acelerar la búsqueda de soluciones hash, optimizando la minería o la validación de bloques de manera más eficiente. Y hay que recordar que eficiencia significa alcanzar los mismos objetivos a un menor coste: coste temporal y coste energético. Dentro de esta optimización de las tripas de blockchain, podría mejorar la gestión de redes peer-to-peer, optimizando rutas y latencias. Y ya dentro de la lógica de la aceleración, los algoritmos cuánticos pueden ayudar a encontrar soluciones más rápidas para problemas de consenso o sharding (fragmentación), aumentando el rendimiento de transacciones por segundo.
Seguridad del ecosistema blockchain
La computación cuántica, precisamente por su capacidad para los cálculos complejos, puede provocar el salto de los contratos inteligentes hacia simulaciones de condiciones de los mismos realmente avanzadas. Si, a la computación cuántica, se le integra también la IA (inteligencia artificial), se estaría ante la posibilidad de contratos inteligentes capaces de situarse en escenarios de realidad virtual -entendidos como escenarios de futuros virtuales- que rozan lo inimaginable. Se abre la posibilidad, a partir de la articulación de estas tecnologías, de colonizar el futuro propuesto por las máquinas: máquinas que colonizan el futuro de las máquinas. De momento, Ethereum ya ha dado los primeros pasos hacia la criptografía postcuántica.
De momento, son expectativas. Futuribles. Como la propia amenaza a la seguridad del ecosistema blockchain. Amenazas y expectativas que se articulan en potenciales soluciones. Frente a la amenaza para las criptomonedas de la computación cuántica, pues computación cuántica para aumentar la seguridad de las criptomonedas. Ahí están, a la vuelta de la esquina, la criptografía postcuántica y los protocolos cuánticos, para crear blockchain inviolables. Al menos, hasta entrar en la fase post-post-cuántica. Así, hasta el infinito y, como dice Buzz Lightyear: “¡Y más allá!”. Como decíamos, es lo que pasa con el futuro en nuestra civilización, no puede parar. Tan presente, que no existe como futuro.
Bucando protección postcuántica
No puede extrañarnos que una tecnología, como la computación cuántica, que busca la velocidad, vaya más rápido de lo que esperábamos en sus avances. Que esa amenaza, que se situaba en cinco, diez o quince años, se haya adelantado ahora en los tres años. Pero esa misma computación cuántica que corre como amenaza también corre como protección.

