El tono de voz de la IA casi siempre es de mujer
El tono de voz de la IA casi siempre es de mujer

El tono de voz de la IA casi siempre es de mujer

¿Por qué la voz de casi todos los asistentes de inteligencia artificial (IA) nos parece igual? ¿Contratan a la misma persona para dar voz? Parece tratarse más bien de la conciencia de lo determinante que es el tono en la voz de los asistentes, de manera que, llevadas por su conservadurismo, las empresas optan por tonos moderados. En todos los sentidos. Ahora bien, el tono moderado depende del receptor. Dicho con mayor precisión: de la cultura de la sociedad receptora, en la que se encuadra el servicio del asistente. Y es que vemos como más adecuado aquello que, en cierta medida, se parece a nosotros. Aunque, en el caso de los asistentes IA siempre hay tensión: es un parecido y, a la vez, no queremos que sea igual que nosotros.

IA mujer

Cuando a finales del siglo pasado, los cientos de investigadores del DARPA se pusieron a indagar para encontrar el lenguaje natural del asistente no lo tuvieron fácil. Este centro de investigación del Departamento de Defensa estadounidense se preguntaba cuál debía ser el tono de un asistente IA. Los investigadores concluyeron que tenía que ser asexuado. Sin embargo, la IA casi siempre tiene voz de mujer. Es más, tiene nombre que, en principio, atribuiríamos a una mujer: Siri, Alexa, etc.

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Otro de los puntos conflictivos con el que los diseñadores del tono del asistente virtual se encontraban residía en la tensión entre la sumisión y lo imperativo. No podía ser ni sumiso, ni imperativo. Casi todos somos capaces de identificar un tono sumiso o un tono imperativo. Pero el umbral para que sea clasificado en tales categorías varía enormemente de unas categorías sociales a otras. Es más, como supieron ver los sociolingüistas de los sesenta (William Labov), es una de las dimensiones que en mayor medida nos fija a posiciones en la estructura social.

Cuando ya pasado el primer decenio del siglo XXI empezaron a funcionar públicamente los asistentes virtuales, el tono seguía siendo el reto. Appel, al romper el fuego con Siri, marcó en cierta forma el camino. Siguieron Microsoft, Google, Coca-Cola y un largo etcétera. Se optó por algo sin apenas rasgos marcados. Con tonos amables, pálidos. Se optó por personalidades un tanto impersonales. Hay que subrayar que en el tono está la personalidad del asistente IA.

Un amigo que sepa cuál es su sitio

Seguramente la personalidad impersonalizada sea la opción más correcta. Nos costaría imaginarnos que hubieran optado por un tono tipo Torrente o, ya que está en el centro de la agenda pública, tipo Luis Rubiales. Claro, las decisiones de estas grandes empresas tienden a ser responsables, conscientes de lo que se juega. Tal vez no ocurra lo mismo con los que deciden, aceptan y protegen presidentes de federaciones deportivas.

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El deseo es que fuese una especie de asistente personal amigo. Pero un amigo que supiera en todo momento cuál es su sitio. Se busca una especie de asistente-confidente. Claro está, lograr tal objetivo significa una fuerte dependencia del contexto situacional. Saber interpretar por parte del asistente IA qué es lo adecuado en cada momento y circunstancia del usuario. Así, un hincha de un equipo de la NBA, béisbol o fútbol, desea un tono más implicado y enfático para celebrar las victorias o lamentarse de los errores arbitrales. Pero esto no ocurre en otras situaciones.

En el tono está la carne, como decía Bajtin/Voloshinov. Lo que nos engancha, como en la película Her, de Spike Jonze. Pero en el tono de la IA, como en el nuestro, también está el alma. El conocimiento que se tiene de la otra persona y su estado. Esto significa, en primer lugar, un gran conocimiento de la persona, lo que la IA puede llevar a cabo a partir de los muy cuantiosos registros que dejamos en internet.

En segundo lugar, puede generarnos cierta dependencia psíquica. La dialéctica hegueliana parece resurgir: el señor es tan dependiente del esclavo; como la vida de éste de aquél. El usuario se convierte en dependiente del asistente IA. El asistente IA se convierte en una dependencia. Y detrás del asistente IA hay actores con sus particulares intereses.

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