Blockchain y la imparable transformación del sector energético mediante la eliminación de intermediarios

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En 2016, la firma de consultoría PwC publicó un informe en el que subrayaba el potencial de la tecnología blockchain para cambiar radicalmente el sector de la energía tal y como lo conocemos. Los redactores del estudio dejaron escrito que la aplicación de la cadena de bloques comenzaría por sectores individuales, pero que transformaría el mercado energético en su totalidad.

Tres años más tarde, las previsiones de PwC parecen estar cumpliéndose. Blockchain ya está permitiendo mercados descentralizados, mayor autonomía para los consumidores y productores individuales, transacciones de suministro de energía, gestión de activos, garantías de origen, derechos de emisión, certificados de energía renovable, uso de criptomonedas como método de pago o la sustitución de tareas manuales por otras realizadas automáticamente a través de smart contracts.

En la actualidad, ya son varias las empresas y organizaciones que han visto el potencial de blockchain para cambiar y mejorar ciertos procesos. Es el caso de la Secretaría de Cambio Climático de Naciones Unidas, que lo considera un aliado para combatir los estragos del Cambio Climático, al permitir rastrear las emisiones contaminantes, facilitar el comercio de energía limpia o proveer nuevas formas de financiación.

Intercambio de energía entre vecinos

De todas las alternativas que ofrece blockchain en el sector energético, quizá la más disruptiva es la que tiene que ver con la eliminación de intermediarios. Además de por facilitar el pago con criptomonedas, porque permite comprar la energía directamente al productor. Buena parte de la energía puesta a disposición por los denominados prosumidores, término acuñado por el escritor Alvin Toffler hace cuarenta años para referirse al consumidor-productor, provendría de paneles solares, aerogeneradores a pequeña escala o plantas de cogeneración.

De esa forma, los prosumidores podrían vender el excedente de producción a sus vecinos. La ejecución de esta operación podría  llevarse a cabo a través de una microred energética integrada por contadores inteligentes, que se encargarían de registrar el uso de la energía, y una plataforma blockchain para llevar a cabo las transacciones persona a persona (P2P), donde se ejecutarían los contratos inteligentes necesarios para automatizar dicha venta en particular.

El intercambio de energía entre vecinos ya logró ser aplicado con éxito por la compañía LO3 Energy hace más de tres años en el barrio neoyorkino de Brooklyn. Los dueños de paneles solares lograron vender el excedente de su energía a sus vecinos a través de una plataforma basada en blockchain. Las transacciones se realizaron con tokens representativos.

LO3 Energy, que trabaja en la actualidad en el desarrollo de innovaciones basadas en blockchain para revolucionar la generación, almacenamiento, compra y venta y el uso de la energía en el ámbito local, cuenta con la colaboración de las multinacionales Siemens y Shell.

Rastrear el origen de la energía

Otro de los grandes nombres en el panorama blockchain energético es la plataforma australiana Power Ledger, dedicada a facilitar la compra y venta de electricidad en tiempo real. Dede su web, esta compañía se dirige a los consumidores de este modo:

“si tiene paneles solares en su azotea, puede usar nuestra plataforma para vender el exceso de energía a su vecino. Si tiene una batería de almacenamiento, puede almacenar su energía y venderla al máximo para maximizar sus ganancias de la energía solar que genera. 

Power Ledger, al igual que sucede con las acciones comerciales en una bolsa de valores, permite a sus usuarios establecer precios de  compra y venta para intercambiar la energía a un precio correcto. Actualmente, esta startup tiene proyectos en marcha en Tailandia, Japón, Estados Unidos y Australia.

Otra de las grandes aplicaciones de blockchain en el sector energético es el que tiene que ver con el registro de todos los datos de una transacción y su historia de forma inamovible, lo que permite rastrear el flujo de la energía desde su origen y asegurar a los consumidores finales que la energía que está comprando proviene de fuentes limpias o fiables.

Mercado de activos de carbono

En el caso de las emisiones contaminantes, también es posible rastrear su origen y comportamiento, con el objetivo de establecer la manera más eficiente de manejarlas.

Por ejemplo, las españolas Iberdrola y Megavatio Control han desarrollado un software basado en blockchain para certificar el origen de la energía eléctrica ante los consumidores finales. Especialmente si el proveedor afirma que se trata de energía verde, con la finalidad de evitar las falsificaciones.

IBM y la compañía china Energy Blockchain Labs también anunciaron hace dos años el desarrollado un software basado en la blockchain de Hyperledger Fabric para monitorear las emisiones contaminantes en el mercado chino. Según explicaron ambas compañías en su día, al ser utilizado por el mercado de activos de carbono en China permite a las empresas generar activos de carbono de manera más eficiente, ayudando a construir un futuro ecológico, bajo en carbono y respetuoso con el medio ambiente en China

La ventaja del rastreo de la energía también permite personalizar el servicio que brindan las compañías a los usuarios finales. Es el objetivo de la española Klenergy y su plataforma con criptomoneda propia, Pylon Network. A través de una simple aplicación móvil, los usuarios y compañías pueden conectarse y definir exactamente sus necesidades para optimizar el consumo y aumentar el ahorro.

Carga de vehículos eléctricos

Blockchain también puede hacer buen equipo con la Inteligencia Artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT) para mejorar la industria energética. Así, podrán construirse diferentes dispositivos con distintas funciones, desde el ahorro de energía y su distribución hasta un sistema universal para el pago de facturas.

Por ejemplo, la compañía finlandesa Fortum ofrece una solución digital basada en blockchain para poder ser conectada en hogares inteligentes. Su producto SmartLiving monitorea y controla el uso de los dispositivos conectados a internet en casas y edificios, lo que a su vez posibilita el ahorro de agua y energía eléctrica.

En una línea similar trabaja la estadounidense Oli, que además de software basado en blockchain provee un hardware de diseño propio,  mediante el cual pueden optimizarse los componentes físicos ya existentes de una red de energía, desde plantas individuales hasta edificios enteros; o bien crear una nueva red que se comunique mediante su cadena de bloques.

Respecto al sistema de facturación, el ejemplo más significativo sería el de la carga de vehículos eléctricos. Las estaciones de carga necesarias para su uso deben estar localizadas en sitios públicos y el método de facturación debería ser automático. Todo el proceso  puede realizarse a través de contratos inteligentes. El usuario sólo tendría que poner fondos previamente en una cartera digital y dirigirse a la estación de carga más cercana. La estadounidense Oxygen Initiative, una de las compañías líderes en infraestructura inteligente de carga de vehículos eléctricos, e  Innogy SE,filial de la compañía energética alemana RWE, se han asociado para trabajar en este área.

El gran reto: la regulación

Pese a que la adopción de las tecnologías blockchain en la industria energética ya está presente en casi toda la cadena de valor, aún queda un reto importante por solucionar: el regulatorio. Por ejemplo, no en todos los países es legal que sea un consumidor y no una empresa el que se encargue de comercializar energía eléctrica.

Es lo que sucedía en España antes de la derogación del denominado impuesto al sol. El nuevo Real Decreto 244/2019 que regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica, facilita la creación de nuevos modelos de negocio con comercializadoras, empresas de servicios energéticos y comunidades y barrios locales de energía. El actual marco regulatorio español abre las puerta a que los usuarios productores intercambien energía con las compañías eléctricas tradicionales y favorece la creación de comunidades locales energéticas.

Enerchain, la plataforma de las grandes energéticas

No obstante, el futuro se muestra brillante para el binomio blockchain-energía. Grandes compañías en todo el mundo no sólo han decidido probar la cadena de bloques para mejorar sus procesos o adoptar las criptomonedas como método de pago, sino que se han unido para crear y experimentar nuevos desarrollos. El objetivo: no ser expulsados por las nuevas compañías de un mercado que han venido controlando durante más de 100 años. Así fue como nació la plataforma Enerchain, creada para el intercambio de energía P2P y en la que están involucrados 24 gigantes energéticos. Entre ellos, Endesa, Iberdrola, Enel y Vattenfall.

Otra gran iniciativa es la Energy Web Foundation, creada para desarrollar soluciones empresariales con blockchain en torno a la energía. Cuenta con más de 100 participantes de todo el globo, entre los que se cuentan Siemens, Shell, Engie y SwissPower.

Un nuevo paradigma de gestión

Y por si quedaba alguna duda de que blockchain ha roto para siempre el monopolio de comercialización y distribución que el sector energético ha ejercido durante más de un siglo, un estudio realizado por investigadores de varias universidades británicas sobre las oportunidades y desafíos de blockchain en el área de la energía señala que el potencial de la cadena de bloques radica en el hecho de que las tecnologías de libro mayor distribuido (DLT) pueden redefinir la confianza digital y eliminar a los intermediarios, formando un nuevo paradigma de gestión que potencialmente puede alterar las formas tradicionales de gobierno:

La naturaleza disruptiva radica en el potencial de reemplazar el control de arriba hacia abajo por consenso y también en la filosofía subyacente de consenso distribuido, fuente abierta, transparencia y toma de decisiones basada en la comunidad. Según el instituto de investigación de la economía finlandesa, estas características podrían instigar a más cambios e implicaciones sociales”

Activos digitales

Además, una encuesta de la Agencia de Energía Alemana sobre los puntos de vista de los responsables de la toma de decisiones sobre energía muestra que cerca del veinte por ciento cree que la tecnología blockchain es un cambio de juego para los proveedores de energía. La encuesta está basada en las opiniones de setenta ejecutivos que trabajan en el sector energético, incluidas empresas de servicios públicos, proveedores de energía, operadores de red, generadores y agregadores.

El estudio realizado por los investigadores británicos también cita informes comerciales y de consultoría de Deloitte y PWC, donde se recoge que las cadenas de bloques tienen el potencial de alterar radicalmente los productos relacionados con la energía, al convertirse en activos digitales que pueden comercializarse de forma interoperable.

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