La guerra por los agentes de IA: Silicon Valley contra la industria cripto
La guerra por los agentes de IA: Silicon Valley contra la industria cripto

La guerra por los agentes de IA: Silicon Valley contra la industria cripto

Aunque la industria cripto tiene una memoria corta, su patrón se repite. Primero fueron las ICO. Después, las DeFi y los NFTs. Más tarde, las DAOs. Cada ciclo tuvo una narrativa capaz de prometer una transformación radical de internet, las finanzas o la organización digital. Algunas dejaron herramientas útiles y casos de uso concretos. Pero casi ninguna cumplió, al menos en el corto plazo, con la magnitud de las expectativas generadas.

Ahora, la nueva gran promesa se llama «agentic economy», una economía en la que agentes autónomos de inteligencia artificial compran, venden, contratan servicios y se pagan entre sí sin intervención humana. La idea tiene fuerza y mucho relato. Y, precisamente por eso, conviene mirarla con cierta distancia.

Coinbase, Circle y Binance

Buena parte del entusiasmo actual viene de actores con intereses muy claros en que dicho escenario se materialice. Brian Armstrong, desde Coinbase, Changpeng Zhao, en Binance, y Jeremy Allaire, desde Circle, defienden que si los agentes de IA van a operar económicamente, necesitarán un sistema de pagos nativo de internet, y ese sistema, según ellos, será cripto. Allaire ha llegado a afirmar que las stablecoins podrían convertirse en la moneda nativa del comercio entre máquinas, una declaración que sitúa a USDC, su stablecoin, en el centro de dicha narrativa.

El argumento no es difícil de entender. Un agente de IA no encaja bien en la arquitectura financiera tradicional. No puede abrir una cuenta bancaria como una persona, no puede supera rprocesos de identificación pensados para humanos y no tiene fácil acceso a la infraestructura bancaria convencional. En cambio, sí puede operar con una wallet, recibir fondos, ejecutar pagos y moverse por redes onchain con mucha menos fricción. Es sobre esa premisa sobre la que empresas como Coinbase, Circle y otras están intentando construir la capa financiera de la futura economía de agentes.

Paralelismo con otros ciclos cripto

Pero una cosa es que la lógica sea aceptable y otra que el mercado final vaya a desarrollarse como dicen. Ahí es donde aparece el paralelismo con otros ciclos cripto. La historia del sector está llena de ideas adelantadas a su tiempo o infladas por incentivos comerciales de quienes más podían beneficiarse de ellas.

Las malas compañías de tu agente de IA, el riesgo que nadie ve venir

Eso nos obliga a plantearnos si puede pasar con la economía agentic lo mismo que ya pasó con las ICO, los NFTs o las DAOs? Es decir, puede haber una base tecnológica real, pero una expectativa desmedida sobre su velocidad de adopción, su escala inmediata o su impacto económico.

En la actualidad no está claro hasta qué punto existirá una demanda masiva de transacciones entre agentes más allá de nichos muy concretos. Tampoco está resuelto cómo se gestionará la responsabilidad legal, la seguridad, el fraude, la trazabilidad o los errores cuando quien opere no sea una persona, sino un sistema autónomo. Y aunque la tesis cripto es altamente seductora, tampoco puede darse por hecho que el futuro de los agentes vaya a construirse exclusivamente sobre redes descentralizadas.

De hecho, los movimientos recientes de las grandes tecnológicas apuntan a otra cosa. Meta anunció la compra de Moltbook, una red social diseñada para agentes de IA, una señal de que el interés por este ecosistema ya no pertenece solo al mundo cripto, sino también a las grandes plataformas tecnológicas.

¿Necesitará criptomonedas?

Algo parecido ocurre en OpenAI. En febrero fichó a Peter Steinberger, creador de OpenClaw, uno de los proyectos open source más comentados en la reciente narrativa de los agentes personales. Sam Altman, CEO de OpenAI, explicó que Steinberger se dedicaría a impulsar la próxima generación de agentes personales, mientras OpenClaw seguiría existiendo como proyecto abierto con apoyo de OpenAI. Sin duda, una clara señal de que los grandes laboratorios también están absorbiendo talento e ideas en esta dirección.

Todo esto sugiere que la tendencia de fondo es real. Los agentes están dejando de ser una simple demo para convertirse en una categoría estratégica. La cuestión no es tanto si habrá economía de agentes, sino qué forma adoptará, quién controlará la infraestructura y cuánto de lo que hoy se promete sobrevivirá al paso del tiempo.

Otra de las grandes incógnitas es si esta economía de agentes necesitará realmente de las criptomonedas para existir. En la práctica, podría desarrollarse también sobre infraestructuras tradicionales, con agentes operando dentro de plataformas como las de OpenAI, Meta o Google, utilizando cuentas vinculadas a usuarios y sistemas de pago convencionales. Sin embargo, ese modelo sería, por definición, cerrado y dependiente de intermediarios.

Guerra por los agentes de IA

La tesis del sector cripto apunta a agentes con wallets propias, capaces de operar de forma autónoma y sin permisos en redes abiertas. En esta línea, Coinbase también está avanzando con la identidad digital, explorando soluciones junto a Word para dotar a los agentes de credenciales verificables que les permitan interactuar de forma segura en entornos abiertos.

La diferencia no es menor, porque en el fondo define si serán las grandes plataformas tecnológicas las que gestionen identidades, pagos y reglas de interacción, como ocurre hoy en los ecosistemas cerrados, o si ese control se desplazará hacia infraestructuras abiertas donde los agentes operan con mayor autonomía.

Pero incluso en este segundo escenario, el poder no desaparece. Los protocolos también tienen desarrolladores, fundaciones y actores con incentivos económicos que influyen en su evolución. En la práctica, lo que está en juego es la pugna de poder entre las grandes tecnológicas consolidadas, que buscan integrar los agentes dentro de sus propios entornos, y una nueva generación de empresas y proyectos vinculados a blockchain que intentan construir una capa económica abierta desde cero.

Empresas como Coinbase, Binance o Circle no son observadores neutrales. Las tres tienen incentivos evidentes para presentar a las wallets, las stablecoins y los pagos onchain como la solución natural al problema. Eso no invalida su tesis, pero sí obliga a distinguir entre análisis y promoción.

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