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CLARITY: el último cartucho de la industria cripto para recuperar el negocio perdido

La industria estadounidense de las criptomonedas ha puesto en marcha una de las campañas de presión política más intensas de su historia para conseguir que el Senado apruebe la Digital Asset Market Clarity Act, conocida como CLARITY.

Las principales compañías del sector, Coinbase, Ripple, Kraken, Circle, Andreessen Horowitz, Uniswap Labs, Galaxy Digital, Consensys y las principales asociaciones han cerrado filas alrededor de una norma que presentan como imprescindible para proteger a los consumidores, ofrecer seguridad jurídica a las empresas y evitar que Estados Unidos pierda el liderazgo tecnológico frente a Europa, Asia y Oriente Medio.

Un mercado en sus horas más bajas

La ofensiva llega cuando buena parte del mercado cripto atraviesa sus horas más bajas y cuando algunas de sus compañías más representativas afrontan resultados decepcionantes. En la actualidad, el capital tecnológico se concentra principalmente en inteligencia artificial y las principales empresas emisoras de stablecoins como Circle y Tether se preparan para competir contra bancos, plataformas de pagos y grandes corporaciones.

Esta circunstancia significa que para una parte importante de la industria la ley CLARITY representaela posibilidad de abrir un nuevo ciclo de inversión, recuperar protagonismo frente a la IA y asegurar que las empresas cripto puedan integrarse en el sistema financiero tradicional estadounidense.

Una nueva historia que contar

Durante los años de euforia, las empresas cripto podían permitirse desafiar a los reguladores y rechazar cualquier propuesta legislativa que no respondiera completamente a sus intereses, pero la situación actual es muy diferente. El mercado ya no genera el mismo entusiasmo entre los inversores minoristas. El capital riesgo que durante años alimentó miles de startups blockchain se ha desplazado en gran medida hacia la IA. Los grandes fondos, las empresas tecnológicas y Wall Street concentran ahora buena parte de sus inversiones en modelos de IA, centros de datos, chips, automatización y agentes inteligentes.

Esto significa que Blockchain ha perdido protagonismo en la narrativa tecnológica y la industria necesita una nueva historia que contar. Ahora toca presentar las criptomonedas no como un universo especulativo separado de la economía tradicional, sino como la infraestructura financiera necesaria para las stablecoins, la tokenización de activos y los futuros sistemas de inteligencia artificial. Y la ley CLARITY es el instrumento jurídico que podría convertir dicha narrativa en un mercado regulado y atractivo para el capital institucional.

América necesita CLARITY

Una de las figuras más vivibles de esta campaña es Brian Armstrong, dueño y consejero delegado de Coinbase. Armstrong defiende que incluso quienes rechazan o desconfían de los activos digitales deberían apoyar CLARITY. Para el CEO de Coinbase, la ausencia de reglas claras favorece que las empresas se trasladen al extranjero, que las operaciones se desarrollen fuera del control de las autoridades estadounidenses y que los consumidores queden expuestos a plataformas situadas en jurisdicciones opacas.

Armstrong insiste en que América necesita CLARITY y vincula directamente la regulación con la posición geopolítica de Estados Unidos, argumentando que la seguridad económica es seguridad nacional. El argumento resulta especialmente importante para Coinbase, porque la empresa necesita ampliar sus fuentes de ingresos más allá de las comisiones por compraventa de criptomonedas. Su estrategia pasa por los servicios institucionales, la tokenización, las stablecoins y la construcción de una plataforma financiera mucho más amplia y una ley favorable facilitaría dicha transformación.

Criticas a Armstrong

Coinbase necesita que bancos, fondos, empresas y usuarios institucionales puedan operar con activos digitales sin miedo a incumplir normas poco definidas. Cuanto más amplio sea el perímetro regulado, mayor será el mercado potencial de Coinbase.

Sin embargo, dentro de la propia industria responsabilizan a Armstrong de haber contribuido a retrasar meses atrás la aprobación de la ley. Los criticos sostienen que Coinbase rechazó apoyar el texto cuando no consiguió las condiciones que buscaba en materia de stablecoins y rendimiento. La disputa se concentraba en quién podría capturar el valor económico generado por las reservas de las stablecoins: los bancos, los emisores, los exchanges o los propios usuarios.

Cabe recordar que Coinbase mantiene una relación económica muy estrecha con USDC, la stablecoin emitida por Circle y que los ingresos derivados de los activos que respaldan USDC y de los acuerdos de distribución representan un elemento relevante para ambas compañías. Por eso, para Armstrong, el tratamiento legal de los rendimientos de las stablecoins no era un asunto secundario.

Sus críticos consideran que la industria pudo haber aceptado meses atrás una ley imperfecta, pero suficiente para terminar con años de incertidumbre. Ahora, con el calendario político estrechándose, Coinbase reclama una aprobación urgente de la misma arquitectura legislativa que anteriormente no consideró satisfactoria.

Blockchain Regulatory Certainty Act

Por su parte, Joseph Lubin,  cofundador de Ethereum y dueño de la compañía Consensys, compara el momento actual con el nacimiento de Internet. Afirma que Estados Unidos ganó la carrera de Internet porque los desarrolladores de software no tenían miedo de ser encarcelados por experimentar con nuevas aplicaciones y por crear formas diferentes de comunicación, trabajo y organización económica.

Para Lubin, esa misma libertad debe protegerse ahora en blockchain. Su principal preocupación es la Blockchain Regulatory Certainty Act, conocida como BRCA, integrada en CLARITY. Esta disposición establece que quienes escriben software sin custodiar fondos de terceros no deben ser tratados como transmisores de dinero. La protección resulta esencial para los desarrolladores de protocolos descentralizados.

Lubin considera que criminalizar a quienes escriben código abierto sería equivalente a responsabilizar a los creadores de Internet por todos los delitos cometidos a través de la red. Su discurso también une blockchain e inteligencia artificial y sostiene que ambas tecnologías avanzan a una velocidad superior a cualquier transformación industrial anterior y que la inteligencia artificial terminará operando sobre infraestructuras descentralizadas, utilizando activos digitales y ejecutando transacciones sin intermediarios.

Los agentes de IA y blockchain

Desde su punto de vista, blockchain no compite con la inteligencia artificial, ya que la blockchain será la infraestructura económica sobre la que actuarían los agentes de IA. Su mensaje es que el país debe adoptar una regulación bipartidista y reflexiva o arriesgarse a que el talento, el capital y la innovación encuentren canales más suaves y seguros en otras jurisdicciones.

Por su parte, Joseph Chalom, antiguo ejecutivo de BlackRock y responsable de Sharplink, afirma que los debates más ruidosos alrededor de la CLARITY no son necesariamente los más importantes. Indica que la atención política y mediática se concentra en el rendimiento de las stablecoins. En quién se queda con el negocio y con los intereses generados por las reservas. El segundo es  cómo deben participar en el mercado cripto los cargos públicos, funcionarios y personas vinculadas al poder político.

Chalom reconoce que ambas cuestiones son importantes, pero al igual que Lubin, sostiene que el verdadero impacto histórico de la ley tiene que ver con el futuro de las finanzas descentralizadas. Para Chalom, la Sección 604, que incorpora la BRCA, es la disposición más importante de todo el proyecto.

Salvar las DeFi

Su principio fundamental es que quien escribe software y no custodia los fondos de los usuarios no debe ser considerado una entidad transmisora de dinero. Esa frase protege, en la práctica, la existencia misma de DeFi. Chalom explica que durante años los protocolos descentralizados han vivido bajo dos amenazas jurídicas. La primera es ser tratados como transmisores de dinero sin licencia y la segunda es ser considerados bolsas de valores no registradas.

Además, denuncia que las actuaciones de las autoridades se han dirigido en ocasiones contra los desarrolladores y los propios protocolos, en lugar de perseguir exclusivamente a las personas que utilizan esas herramientas con fines ilegales. Según Chalom, las protecciones actuales dependen demasiado de la discrecionalidad de las agencias, de un reducido número de decisiones judiciales y de la orientación política de cada administración. Todo podría cambiar con un nuevo presidente, un nuevo responsable de la SEC o una interpretación diferente de los tribunales.

Chalom rechaza que DeFi siga siendo un rincón marginal del ecosistema cripto, ya que se está convirtiendo en la capa de ejecución de una nueva infraestructura financiera. En dicha arquitectura, las stablecoins representarían la capa monetaria, los activos tokenizados del mundo real constituirían la capa de inversión, incluyendo bonos del Tesoro, crédito, materias primas y acciones. Y, por último, los agentes de inteligencia artificial formarían la capa de automatización, ejecutando pagos y operaciones financieras mediante protocolos abiertos.

Software de código abierto

Todas esas capas funcionarían a través de software de código abierto y eso es precisamente lo que la BRCA intenta proteger, indica. Chalom advierte de que si Estados Unidos deja la situación en manos de interpretaciones administrativas, estará construyendo la infraestructura financiera de la próxima generación sobre terreno inestable.

También insiste en que esta ya no es una preocupación exclusiva de los actores nativos de las criptomonedas, porque las grandes instituciones financieras han entrado en el mercado. Pero advierte que dichas instituciones no construyen sistemas críticos sobre fundamentos regulatorios que cambian cada cuatro años.

La empresa Circle también tiene mucho en juego. Su principal producto, USDC, depende de que las stablecoins reguladas se integren plenamente en el sistema financiero estadounidense. Al mismo tiempo, el mercado está entrando en una nueva fase de competencia. Bancos, plataformas de pagos y grandes compañías tecnológicas preparan o estudian el lanzamiento de sus propias monedas digitales, mientras surgen alianzas como Open USD, un consorcio respaldado por más de un centenar de empresas que propone un modelo diferente de stablecoin, en el que los ingresos generados por las reservas se reparten entre las compañías participantes en lugar de concentrarse principalmente en el emisor. Para Circle, la aprobación de un marco regulatorio claro resulta clave para consolidar la posición de USDC antes de que estos nuevos competidores, con una enorme capacidad de distribución y recursos financieros, alteren definitivamente el mercado.

Tether y Andreessen Horowitz

Respecto a Tether, compañía emisora de la sstablecoins USDT, parte de una posición diferente. Continúa dominando el mercado global de stablecoins y ha construido un negocio extraordinariamente rentable gracias a los activos que respaldan sus tokens.

Pero su dominio ya no parece incontestable. La regulación estadounidense puede favorecer a competidores directamente integrados en el sistema bancario. La entrada de grandes instituciones podría reducir su cuota relativa y obligarla a competir en terrenos donde otros emisores cuentan con mejores relaciones regulatorias.

Para Tether, la cuestión es si podrá mantener el mismo poder en un mercado dominado progresivamente por emisores regulados, bancos y grandes plataformas. No obstante, Tether lleva tiempo intentando reposicionarse mediante inversiones en inteligencia artificial, energía, centros de datos y nuevas infraestructuras tecnológicas.

Por su parte, Andreessen Horowitz, uno de los fondos de capital riesgo más influyentes del ecosistema, centra su defensa de CLARITY en las deficiencias del actual modelo regulatorio. Según a16z crypto, el libro de reglas vigente puede favorecer a los malos actores, dejar desprotegidos a los consumidores y permitir que los reguladores improvisen caso por caso.

El fondo sostiene que las criptomonedas se convirtieron en infraestructura antes de que las normas estuvieran preparadas para regularlas. Para a16z, la aprobación de la ley ofrecería a las empresas participadas por el fondo una ruta más clara para lanzar tokens, desarrollar protocolos y prestar servicios financieros. También podría reactivar el interés inversor por un sector que ha perdido terreno frente a la IA.

Aunque algunos puedan presentar CLARITY como condición de supervivencia, Bitcoin, Ethereum, las stablecoins y las finanzas descentralizadas continuarán existiendo aunque el Senado no apruebe la norma. No obstante, muchas empresas estadounidenses sí dependen en gran medida de un marco regulatorio favorable para desarrollar sus nuevos modelos de negocio.

Comenzar un nuevo ciclo económico

Coinbase necesita diversificarse, Circle, defenderse frente a las stablecoins bancarias. Los desarrolladores DeFi necesitan protección jurídica. Los fondos de capital riesgo necesitan una salida para sus inversiones. Los mercados institucionales necesitan estabilidad y el conjunto de la industria necesita recuperar la atención de un capital que actualmente mira hacia la inteligencia artificial.

Todos hablan de innovación, consumidores y liderazgo estadounidense, pero detrás de la retórica también existe el miedo a que la inteligencia artificial siga absorbiendo el capital. Miedo a que los bancos se apropien del negocio de las stablecoins y que Europa, Singapur y Emiratos atraigan a los desarrolladores. Miedo a que otro ciclo de resultados débiles reduzca todavía más el margen de maniobra de las empresas.

La ofensiva final por  CLARITY, además de una campaña para obtener claridad regulatoria, es el intento de una industria debilitada por convertir una victoria política en el comienzo de un nuevo ciclo económico.

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