Adobe cobra 69,99 dólares al mes por su Creative Cloud Pro, pero su principal competencia, Affinity pasó a ser gratis en octubre de 2025. Parecen datos aleatorios, pero la realidad es que entre esos dos extremos cabe una suite completa de alternativas que no exige suscripción y, que este 2026, han madurado lo suficiente para trabajar en serio.
Estas cinco herramientas cubren el mismo terreno que la suite de Adobe al completo. Hay reemplazos gratuitos para el retoque fotográfico y para el diseño vectorial, y también los hay para el revelado de archivos RAW y para la edición de vídeo.
Todas se instalan en el escritorio salvo una que vive dentro del navegador. Pero quizás el punto más importante es, que ninguna pide suscripción para su funcionamiento, y no te harán extrañar Adobe para nada.
El momento de dejar Adobe
Creative Cloud Pro, el plan que agrupa más de veinte aplicaciones, cuesta 69,99 dólares mensuales en Estados Unidos, según el desglose de precios recogido por Just Creative. Haciendo un poco de historia, esa misma suite de aplicaciones costaba 52,99 dólares en 2021, o lo que es lo mismo, un aumento de 32% entre 2021 y 2026.
Podrías pensar, que el aumento se tradujo en funciones avanzadísimas y una app más pulida, pero la realidad es que la mayoría se ha dirigido a funciones de inteligencia artificial que buena parte de los usuarios no había pedido. Y pagar por una sola app, tampoco acompaña, ya que una sola aplicación suelta cuesta 22,99 dólares al mes.
Si a eso sumamos que el plan de Fotografía con un terabyte combina Photoshop y Lightroom por 19,99 dólares mensuales, según la página oficial de Adobe. Aun así, sumar dos o tres programas devuelve al usuario al territorio de los cuarenta o cincuenta dólares cada mes.
El obstáculo para cambiar casi nunca es el dinero. Es la inercia de tener los archivos, los ajustes y los flujos de trabajo atados a una herramienta que ya conoces, y ese coste de aprendizaje es justo el que las alternativas llevan años intentando rebajar.
Un cambio en el sector
Sin embargo, la respuesta a esta situación llego el 30 de octubre de 2025, cuando Canva hizo gratis Affinity, la suite que antes vendía Photo, Designer y Publisher por separado, según su anuncio oficial. Fue el giro más agresivo desde que la compañía compró Affinity en 2024.
A la vez, los proyectos libres han cerrado deudas técnicas que arrastraban desde hacía años. GIMP publicó la versión 3.2 el 14 de marzo de 2026, Inkscape la 1.4.4 el 6 de mayo y darktable la 5.6 el 21 de junio. Todas herramientas bien conocidas, con calidad profesional y que atacan directamente a los tres puntos más importantes de la suite Adobe.
La confianza en el software libre ya no es una postura ideológica. En seguridad y privacidad acumula años de casos documentados, como el de GrapheneOS, que convierte un móvil Pixel en una fortaleza contra el rastreo.
Con ese calendario sobre la mesa, la pregunta interesante ya no es si existe alternativa gratuita. Lo que importa ahora es qué pierdes al cambiar y en qué casos seguir pagando la cuota sigue siendo la decisión sensata.
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Affinity by Canva, la suite que regalan para presionar a Adobe
Affinity ya no son tres programas. Desde finales de octubre de 2025 es una sola aplicación que reúne edición de imagen, dibujo vectorial y maquetación de páginas, y Canva la distribuye gratis para quien abra una cuenta gratuita, según su nota de prensa.
Funciona en macOS y Windows, y la versión para iPad está anunciada para más adelante. Con eso puedes montar el flujo completo en tu propio equipo sin firmar ninguna suscripción. Es la única de las cinco que reúne retoque, vector y maquetación en una sola instalación.
Conviene matizar que gratis no significa completo. Las funciones de inteligencia artificial, entre ellas el relleno generativo y la eliminación de fondo, quedan detrás de Canva Pro, que cuesta unos 15 dólares al mes o 120 al año, según TechRadar.

Por otro lado, el núcleo profesional, el que usaban los antiguos Affinity 1 y 2, sigue siendo gratuito. Ese matiz separa dos cosas que suelen confundirse: el software que usas a diario no cuesta nada, y lo que se paga es el extra de inteligencia artificial.
Canva no es una fundación y su cálculo es sencillo. Regala la suite para vender licencias corporativas y servicios de IA, así que la promesa de «gratis para siempre» depende de una empresa privada y no de una licencia libre.
Quien migre debería exportar sus archivos a formatos abiertos y no atar todo su flujo a un único proveedor. Es el precio de cambiar Adobe por Canva en lugar de cambiar Adobe por software independiente.
Si buscas una suite completa sin pagar, esta es la opción que más se acerca a la de Adobe. Te da retoque, vector y maquetación en el mismo entorno y te evita arrastrar tres programas distintos con tres formatos distintos.
GIMP 3.2 y el retoque fotográfico que ya no pide Photoshop
GIMP 3.2 llegó el 14 de marzo de 2026 con la función que la comunidad llevaba años reclamando: capas no destructivas. La versión añade capas de enlace, que se comportan de forma parecida a los objetos inteligentes de Photoshop, según las notas de versión oficiales.
También incorpora capas vectoriales creadas directamente desde el trazado. Para un fotógrafo aficionado, ese conjunto de cambios resuelve buena parte del trabajo que antes obligaba a abrir Photoshop, y lo hace sin abandonar la licencia GPL.

El apartado de formatos ha crecido igual de rápido. GIMP exporta ahora PSB de Photoshop, SVG y JPEG 2000, e importa patrones y estilos de capa de Adobe. La versión 2 del pincel MyPaint añade veinte pinceles nuevos.
Puedes instalarlo en Windows, macOS y Linux, y en Linux tienes además AppImage, Flatpak y Snap para no depender de los repositorios de tu distribución. Eso te da margen para probarlo sin tocar el sistema.
Sus límites siguen donde estaban. El flujo CMYK profesional para imprenta no compite al 100% con Photoshop, pero sigue mejorando, la curva de aprendizaje mantiene su fama y no hay inteligencia artificial integrada. Eso sí, el proyecto publica versiones nuevas con regularidad y la comunidad responde rápido en los foros.
Para retoque fotográfico, composición y preparación de imágenes para web, cubre la mayor parte del trabajo diario sin pedir un contrato mensual a cambio. Ese equilibrio entre potencia y coste es difícil de discutir.
Inkscape 1.4.4, el vector libre que habla el idioma estándar
Inkscape 1.4.4 se publicó el 6 de mayo de 2026 como actualización de mantenimiento. La entrega corrigió veinte errores que cerraban el programa de golpe y añadió paquetes para Windows sobre procesadores Arm, según su anuncio.
La rama 1.4 es además la antesala de la 1.5, que prepara un formato de varias páginas basado en el elemento estándar svg:view. Esa base técnica explica por qué el proyecto importa incluso a quien no lo use a diario.
Mientras Adobe decide cuándo actualizar el formato de sus archivos, el SVG abierto sigue siendo el mismo que leen los navegadores. Para logotipos, iconos, diagramas y carteles, Inkscape cubre el trabajo diario de Illustrator y trabaja directamente en ese estándar.

Eso significa que tus archivos no quedan atrapados en un formato propietario y puedes abrirlos en cualquier editor que respete el estándar. En un estudio pequeño, ese detalle ahorra discusiones cada vez que alguien externo tiene que tocar un archivo.
El problema aparece en preprensa. La gestión de color CMYK y los perfiles PDF/X siguen siendo terreno de Adobe, y quien entregue a imprenta offset debería probar el flujo completo antes de cancelar la suscripción.
Si tu vector termina en una web o en una aplicación, Inkscape te basta y no te cuesta nada. La tipografía avanzada queda como la única asignatura pendiente para quien diseñe revistas o libros.
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darktable 5.6, el cuarto oscuro para negativos RAW
darktable publicó la versión 5.6.0 el 21 de junio de 2026, dentro de su ciclo habitual de dos entregas anuales, según su anuncio. El programa revela archivos RAW sin destruir la imagen original.
Cada ajuste se guarda como una receta que puedes deshacer, reordenar o copiar a otra toma, igual que en Lightroom pero sin catálogo en la nube. Quien venga de Lightroom reconocerá la lógica del flujo aunque cambien los nombres de los módulos.
Si tu trabajo consiste en importar, revelar y exportar, aquí tienes el reemplazo directo de Lightroom para Linux, macOS y Windows, gratis y con licencia GPL. Te obliga a ordenar la biblioteca con tus propias carpetas desde el primer día.
Esa molestia inicial tiene contrapartida: te da control real sobre el procesado y cero dependencia de servidores ajenos. Para quien revela por afición o por trabajo independiente, el intercambio suele salir a cuenta.
Lo que no vas a encontrar es la sincronización con el móvil ni el catálogo compartido de Adobe. darktable trabaja en local y su curva de aprendizaje es más técnica, sobre todo en el sistema de módulos.
Conviene añadir que la documentación todavía se está completando para las últimas versiones. El primer mes exige paciencia y algo de foro, pero después el flujo se vuelve tan mecánico como el de cualquier editor profesional.
DaVinci Resolve gratis, el estudio de vídeo que no paga cuota
DaVinci Resolve es la excepción que rompe el patrón del software gratis recortado. La versión gratuita edita y termina hasta 60 fotogramas por segundo en resolución 4K, y no añade marca de agua a las exportaciones, según Blackmagic Design.
Incluye corrección de color con nodos, el compositor Fusion y el estudio de audio Fairlight. No hay límite de duración, ni caducidad, ni botón de compra asomando por la esquina del programa.
Eso significa que un solo programa cubre lo que en Adobe exige tres suscripciones distintas. Premiere Pro se ocupa del montaje, After Effects de los efectos y Audition del audio, y aquí todo vive bajo la misma aplicación.

Para creadores de YouTube, documentales independientes y piezas para redes sociales, la versión gratuita es software profesional de verdad y no una demo con fecha de caducidad. El color, además, es el estándar de facto en la industria.
La versión Studio cuesta 295 dólares en pago único y añade justo lo que falta. El motor de inteligencia artificial Neural Engine, hasta 120 fotogramas por segundo y 32K, soporte para varias GPU y codificación acelerada H.264 y H.265.
También suma Dolby Vision y HDR10+. A eso se añaden 45 efectos extra y reducción de ruido por inteligencia artificial, funciones que solo echas de menos cuando tu material es difícil. Para grabaciones con buena luz, la versión gratuita cubre de sobra el montaje y el color.
La recomendación razonable es empezar por la versión gratuita y dar el salto a Studio solo cuando un proyecto concreto lo exija. A 295 dólares una vez, se amortiza frente a los 276 anuales de Premiere Pro en algo más de un año.
Las cinco alternativas de un vistazo
Antes de decidir, conviene ver las cinco opciones juntas para comparar plataformas, licencia y coste real de cada una, y comprobar cuál encaja con los archivos que manejas a diario. Así eliges con los datos delante y no por intuición.
| Herramienta | Sustituye a | Plataformas | Licencia | Coste | Punto fuerte |
|---|---|---|---|---|---|
| Affinity by Canva | Photoshop, Illustrator, InDesign | macOS, Windows (iPad próximamente) | Propietaria | Gratis; IA con Canva Pro | Suite completa en una sola app |
| GIMP 3.2 | Photoshop | Windows, macOS, Linux | GPL | Gratis | Retoque y composición |
| Inkscape 1.4.4 | Illustrator | Windows, macOS, Linux | GPL | Gratis | SVG estándar |
| darktable 5.6 | Lightroom | Windows, macOS, Linux | GPL | Gratis | Revelado RAW local |
| DaVinci Resolve | Premiere Pro, After Effects, Audition | Windows, macOS, Linux | Propietaria | Gratis; Studio 295 $ único | Vídeo, color, VFX y audio |
Cómo migrar sin perder los archivos
Cambiar de suite da menos miedo cuando el tránsito se prepara. Antes de cancelar nada, abre tus proyectos actuales y guarda una copia en un formato que la alternativa entienda, porque un PSD complejo puede perder capas al convertirse.
Trabaja en paralelo una o dos semanas. Mantén la suscripción mientras terminas los encargos en curso y usa la herramienta nueva para un proyecto pequeño, así mides el roce real sin arriesgar una entrega.
Cuando tengas claro el flujo, exporta tus ajustes y plantillas a formatos abiertos y documenta cómo reconstruyes tus atajos. Ese trabajo previo ocupa una tarde y convierte la migración en algo reversible.
La mayoría de los problemas que se cuentan en foros no vienen de la herramienta nueva. Vienen de haber cerrado la puerta a la antigua antes de tiempo, con archivos a medias y clientes esperando.
Las otras piezas que completan el puzle
El ecosistema libre cubre casi todos los huecos que Adobe tapa con su catálogo. Para diseño de interfaces y prototipos tienes Penpot, que funciona en el navegador, y para maquetación editorial está Scribus.
En ilustración y pintura digital, Krita es la alternativa más madura. Para edición de audio, Audacity sigue siendo la puerta de entrada gratuita a la producción sonora. Las dos funcionan en Linux, macOS y Windows, así que puedes probarlas sin cambiar de sistema.
En el terreno audiovisual, Blender cubre animación y modelado 3D, y Kdenlive ofrece un montaje de vídeo más ligero que Resolve. Photopea abre archivos de Photoshop dentro del navegador cuando no puedes instalar nada.
Ninguna de estas piezas pretende ser un clon. Cada una resuelve un tramo concreto del flujo, y las cinco herramientas anteriores cubren el resto. La combinación sensata es una suite base más las piezas que pida tu tipo de trabajo.
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El coste real del software creativo ya no es la suscripción
El movimiento de Canva cambia el suelo del mercado. Cuando una suite profesional de tres programas pasa a costar cero, el argumento de Adobe deja de ser el precio y se traslada a la inteligencia artificial, la nube y la colaboración.
El software libre empuja desde abajo y Affinity aprieta desde el medio. Lo razonable es esperar una respuesta de Adobe en precios o en planes más flexibles antes de que termine 2027, porque el hueco en la gama baja ya no está vacío.
Queda una incógnita que no se resolverá este año. Si Canva mantendrá gratis el núcleo de Affinity cuando necesite monetizarlo, o si los proyectos libres cerrarán la brecha de imprenta e inteligencia artificial.
Hasta entonces, cambiar de suite es una decisión reversible. Puedes probar las cinco alternativas sin pagar nada y volver a Adobe si un proyecto concreto lo exige, sin haber perdido más que unas horas de aprendizaje.

