Mozilla publicó Firefox 159, dos semanas después de la entrega anterior y siguiendo el ciclo que la compañía mantiene desde hace un año. La novedad que más va a notar quien use Linux con una tarjeta AMD es menos glamurosa de lo que suena: el navegador deja de comerse memoria de vídeo como si no hubiera mañana. La versión también corrige un fallo de Wayland que rompía el arrastre de pestañas y añade atajos para buscar entre pestañas abiertas.
El problema de memoria venía de la ruta gráfica. Firefox usa la GPU para componer la interfaz y, en Linux con controladores AMD, esa ruta acumulaba recursos sin liberarlos del todo. El síntoma era un navegador que engordaba con las horas: veinte pestañas abiertas acababan pesando como cincuenta, y en equipos con poca memoria el sistema empezaba a intercambiar a disco.
La corrección llega en un momento en el que el precio de la memoria y de los SSD se ha disparado por la presión de los centros de datos y la producción de chips de alta densidad, así que un navegador que gastaba de más pesa más en el bolsillo que hace un año. Lo contamos al analizar el encarecimiento de la RAM en 2026, donde el dato clave era que la escasez no se resolvía a corto plazo.
Hay un tercer cambio que interesa a quien trabaja con muchas pestañas: los atajos para buscar en la lista de pestañas abiertas. Es una función pequeña que ahorra un par de clics por hora y que, en un navegador con sesenta pestañas, se agradece más de lo que parece.
El fallo de Wayland que nadie sabía describir
El desacople de pestañas es una de esas cosas que solo se notan cuando fallan. Arrastrar una pestaña para sacarla a otra ventana debería funcionar en cualquier entorno, y en Wayland con ciertas combinaciones de escritorio se rompía de formas difíciles de reproducir.
Mozilla ha corregido el comportamiento en esta entrega, y el arreglo importa porque Wayland es el futuro del escritorio Linux. Quien siga el día a día del escritorio ya sabe que la transición desde X11 se está haciendo por partes, como se ve en cada entrega que mueve una pieza, y cada fallo que se cierra es una razón menos para quedarse en el sistema viejo.
Ahí el detalle importa: un fallo de composición en el navegador se nota más que en cualquier otra aplicación, y conviene recordar que herramientas como KeePassXC ya dependen de Wayland para su auto-escritura, con lo que un escritorio a medias deja a más de uno sin poder trabajar.
Otra mejoras en la nueva versión
El resto de la lista es el catálogo habitual de un ciclo de dos semanas. Mejoras en el motor de renderizado, ajustes en la gestión de pestañas y nuevas capacidades de plataforma web que los desarrolladores podrán usar en cuanto la base instalada se actualice.
Mozilla también ha seguido el ritmo de publicación quincenal que adoptó para competir con los ciclos rápidos de otros navegadores. Ese modelo tiene una ventaja clara, que es entregar correcciones antes, y un coste, que es que cada versión tiene menos titulares porque el cambio es más pequeño.
| Área |
Cambio |
A quién afecta |
| Gráficos en Linux |
Menos consumo de memoria con GPU AMD |
Portátiles y equipos con gráfica AMD |
| Wayland |
Arreglo del desacople de pestañas |
Escritorios con Wayland |
| Pestañas |
Atajos de búsqueda entre pestañas |
Usuarios con muchas pestañas |
| Plataforma web |
Nuevas funciones para desarrolladores |
Quien mantiene sitios y aplicaciones |
Memoria RAM, el campo de batalla sin fin
Un navegador moderno es un sistema operativo disfrazado. Cada pestaña es un proceso, cada extensión es otro y la interfaz consume memoria propia. En un equipo de 8 GB, la diferencia entre un navegador que gestiona bien la memoria y uno que no es la diferencia entre trabajar y esperar.
Los desarrolladores de Firefox llevan tiempo peleando con eso. La llegada de procesos separados por pestaña mejoró la estabilidad y empeoró el consumo, y desde entonces el trabajo es recuperar eficiencia sin volver al modelo anterior. Cada versión recorta un poco.
En Linux, el asunto es más delicado porque los controladores gráficos hacen su propia gestión de memoria. Un fallo en la comunicación entre el navegador y el controlador deja recursos reservados que nadie libera, y el usuario solo ve que el sistema se ralentiza.
La corrección de esta versión ataca esa fuga. Si el diagnóstico es correcto, los equipos con gráficas AMD deberían notar un uso más estable de la memoria de vídeo en sesiones largas.
Lo que queda pendiente
La aceleración por hardware en Linux sigue siendo una historia con capítulos irregulares, así que conviene que compruebes tu configuración antes de darla por hecha. Funciona en la mayoría de configuraciones modernas, falla en combinaciones concretas y depende de que el controlador y el navegador se pongan de acuerdo en cómo compartir recursos.
Para el usuario, la recomendación práctica es aburrida. Actualizar, comprobar que la aceleración sigue activa y, si algo empeora, revisar los indicadores del navegador antes de culpar a la distribución. Firefox tiene páginas internas donde se ve qué está usando la GPU y cuánta memoria se lleva la composición.
La otra recomendación tiene que ver con las extensiones. Un navegador limpio con diez extensiones consume más que uno con dos, y muchas de las que se instalan para ahorrar memoria terminan gastando más de lo que ahorran.
¿Qué mirar en las próximas entregas?
El ciclo de dos semanas tiene una consecuencia que casi nadie comenta: cada versión es tan pequeña que los fallos se corrigen antes de que mucha gente los note, y también antes de que mucha gente sepa que existían. Eso hace difícil valorar el trabajo real, porque el usuario solo percibe las versiones en las que algo se rompe.
Para el lector que quiera seguir el rastro, la fuente más útil son las notas de versión y los foros de seguimiento de errores. Ahí se ve que la mayoría de los arreglos de Linux pasan por la misma ruta: un informe de un usuario con hardware concreto, una reproducción que cuesta días y un parche que llega cuando ya nadie lo espera.
Ese circuito explica por qué conviene reportar los fallos con detalle. Un informe que dice que el navegador va lento no sirve; uno que indica la tarjeta, el controlador y la versión del compositor permite reproducir el problema y, con suerte, arreglarlo para todos los que compartan ese hardware.
El navegador como termómetro del escritorio
Cada versión de Firefox en Linux cuenta una parte de la historia del escritorio. Cuando llegan arreglos de Wayland, de gráficos o de memoria, lo que se está viendo es la deuda de una plataforma que durante años se desarrolló para Windows primero y para Linux después.
Firefox 159 no cambia el mercado ni va a aparecer en portadas. Cierra dos fallos que afectaban a una parte concreta de sus usuarios y añade una función que se usa cada día. Ese tipo de entrega es la que sostiene la confianza: nadie se cambia de navegador por un arreglo, y mucha gente se cambia cuando los fallos se acumulan sin resolverse.