Larry Fink redefine el capitalismo con la tokenización como nueva frontera líquida. El futuro de las finanzas está en la tokenización. Pero todavía no estamos preparados para ese futuro. Las dos concepciones, la del futuro y la del presente, han sido formuladas por Larry Fink, que, siendo CEO de BlackRock, es la palabra del mayor volumen de activos orientados hacia el futuro. Entre el optimismo de una visión y el freno de la otra, se alza la ausencia de regulación.
Larry Fink y la tokenización
Las dos frases juntas acumulan una importante dosis de ambigüedad. Ambigüedad porque empuja a moverse hacia la tokenización; pero, al mismo tiempo, frena la acción o hay referencia a algo que lo frena. Hay que tener en cuenta que las palabras desde tan altas cúpulas financieras encuentran bien abiertos los oídos de miles de inversores en todo el mundo. Inversores que cargan sobre sus espaldas y responsabilidades decisiones que tienen que ver con ese futuro. ¿Invertir en empresas que tokenizan -como Ondo-Finance, tras la que se encuentra el propio Larry Fink, aun cuando hay muchísimas más- o esperar a que la cosa esté más madura? ¿Dar el paso a la tokenización de los activos gestionados que tienen menor liquidez?
Tokenización de bienes y la necesaria criptoculturización de las clases medias
Es un corran ustedes por aquí; pero no empiecen todavía. Paren. No se aceleren porque todavía falta algo. Ese algo es la regulación.
No es un habrá que esperar a que Fink dé el pistoletazo de salida hacia la tokenización. Sino una advertencia: para poder gestionar la tokenización y los activos tokenizados hace falta regulación en aquellos países en los que se lleva a cabo. Pero, entonces ¿no será ya demasiado tarde, pues otros habrán tomado la delantera? En definitiva, se trata de interpretar tan complejo oráculo. Bueno, los oráculos nunca han sido fáciles de interpretar. Por ello han creado la profesión de sus comentaristas e intérpretes a lo largo de la historia. Aquí la pregunta al oráculo es: ¿qué tipo de regulación es la necesaria?.
La tokenización de activos revolucionará las economías
Según el escenario que nos plantea, la tokenización de activos revolucionará las economías. Todo lo que pueda llegar a tener valor tendrá liquidez con la tokenización. Todo será líquido porque todo será liquidable. Paradójicamente, con esta afirmación sobre el futuro realizada desde el corazón mismo desde donde ahora late el capitalismo, cobra completo sentido la descripción que Marx y Engels hacían de la modernidad.
La tokenización que permite blockchain transformará el mundo
Todo lo sólido se desvanece en el aire, decían los dos héroes revolucionarios que colgaron durante muchos años en gigantescos lienzos por las calles del Moscú soviético. Con ello querían decir que todo se convertía en mercancía y que, por tanto, podía ser objeto de intercambio. Confieso que sigo leyendo las líneas del Manifiesto Comunista a mis estudiantes en las que se refieren a este proceso de conversión hacia una realidad líquida (o gaseosa, al desvanecerse en el aire). No presento previamente a sus autores, ni a qué obra corresponde el fragmento. Solicito que lo ubiquen: autores, obra, año aproximado de publicación. Pues bien, tienden a situarlo en la actualidad. Como descripción de sus experiencias presentes, más de ciento setenta y cinco años después de su publicación original. Bueno, hay que reconocer que al menos en algo acertaron. Me refiero a Marx y Engels.
La tokenización como horizonte de prosperidad.
La tokenización sería la última probeta de ese enorme ejercicio experimental que ha supuesto la mercantilización y comercialización del mundo. La última probeta para terminar esa socioquímica catarsis de la liquidez. La tokenización, el instrumento que culminase el gran proceso de transformación al estado líquido.
Tokenización y estilo de vida de las nuevas clases medias globales
Un proceso en el que, si se comparan estados de bienestar, no nos ha ido tan mal. Ha traído prosperidad, a pesar de que Marx y Engles lo cargaban con tintes negativos. Un proceso que, como señalaba Antonio Escohotado, ha tenido sus enemigos, empezando por los mismos Marx y Engels. Aquí es donde la paradoja deja de ser paradoja. Fink sitúa la tokenización como un horizonte de futuro deseable, de aumento de prosperidad. Marx y Engels como la descripción de un mundo contra el que llamaban al levantamiento de las masas. Aunque las masas se levantaban para ir a trabajar o, incluso, para protestar; pero no porque leyeran esto de que todo se convertía en mercancía, incluido su trabajo.
Las masas tal vez no tanto; pero sí las élites intelectuales atendieron a este transcendental proceso de conversión hacia lo líquido de la sólida realidad material. Era algo que nos estaba cambiando como sociedad. Por ejemplo, Simmel, en su Filosofía del dinero, apuntaba a este proceso histórico de mercantilización como la base del individualismo y los estilos de vida. Reconocía así el carácter básico del dinero -y la liquidez que ello inyectaba en la realidad- en la configuración de la modernidad.
La regulación
Lo que Marx y Engels ponían como marco histórico del presente de su tiempo, dándolo por hecho, Fink lo pone en el futuro. Incluso advierte sobre el presente del paso definitivo a la conversión en líquido de los activos, la tokenización. Con la tokenización, cualquier activo puede ser transferido instantáneamente. Sin intermediarios y registrándose indeleblemente el cambio de titularidad del bien.
¿Qué es lo que no está preparado a esta conversión del mundo en liquidable? El obstáculo no está en las sociedades, ni en los inversores. La tecnología debería profundizar en la verificación de identidad digital y hacía allí va aceleradamente. Pero los que no parecen estar preparados son los Estados y las regulaciones. Los que no están preparados son los bancos centrales. Y, sobre todo, lo que no está preparado es la regulación. La regulación vuelve a surgir como un problema. No porque sea mala o regular la existente, sino por su ausencia.
Dudas
La regulación no está preparada para la tokenización, nos avisa Larry Fink. ¿Y si los que no están preparados son los BlackRocks? ¿Y si este poner el freno es una demanda, concepto tan psicoanalítico, de tiempo para que puedan prepararse y tomar posiciones dominantes en los servicios de tokenización? ¿Y si lo que está demandando es diseñar la regulación, a mejor servicio de sus intereses? Cuando se abre la caja de las ambigüedades, aparecen dudas. Cuando esa caja es del tamaño de BlackRock, las dudas tienen forma de monstruo.

