¿Tiene sentido el Davos centralizado y elitista de 1971 en tiempos de blockchain?

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En el Congreso Global de Blockchain celebrado el pasado mes de noviembre en Málaga, una persona vinculada con el Foro de Davos me contó una anécdota muy significativa de la etapa de hastío que atraviesa esta convocatoria anual.

En una de esas reuniones que todos los eneros se celebran a puerta cerrada en la ciudad suiza, alguien pidió la palabra. La usó para plantear una cuestión ontológica. La pregunta era qué sentido tenía seguir reuniéndose las mismas personas y de la misma manera desde hacía cincuenta años.

A mi también me asombra que el Foro Económico Mundial quiera seguir siendo un escaparate de tendencias en el ámbito económico, social y tecnológico. ¿Quién es capaz hoy de dibujar tendencias? Esta conocida reunión de líderes mundiales ¿acertó con las tendencias que ha ido trazando a lo largo de sus sucesivos encuentros?.

Como el propio organismo reconoce en sus publicaciones, cuando sus primeros participantes se reunieron el año 1971, los ordenadores personales y los teléfonos móviles no se habían inventado todavía. Pero volvamos a la pregunta de la anécdota: ¿Es capaz el Foro de Davos de predecir su supervivencia? ¿su final? ¿su involución?

Cuando surgió Davos aún no había nacido internet, los cajeros automáticos estaban en una etapa incipiente y los dispositivos médicos y las pruebas genéticas que se usan hoy en medicina eran inconcebibles. El dinero y las finanzas vivían entonces el sosiego de la vieja economía centralizada. Tampoco había nacido Bitcoin

La hipercentralización de la criptomonetización de las monedas fiat

Michael Casey, director de contenidos de Coindesk, ha escrito un artículo que titula: Davos necesita despertarse de los males de la centralización. En dicho artículo, el ex corresponsal económico de The Wall Street Journal, escribe que la desintermediación, fragmentación y descentralización del impacto de internet ha hecho que la estructura política y económica del siglo XXI sea profundamente diferente de la anterior.

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Casey concluye que los Baby Boomers que dirigen nuestros gobiernos y empresas todavía tienden a aplicar lógicas centralizadas del siglo XX sobre el dinero y el poder. Lo que les impide darse cuenta de la hipercentralización informacional y comercial que está implicando la criptomonetización de monedas fiat.

Esta manera de proceder también les impide percatarse de la urgente necesidad de introducir lógicas descentralizadoras “para salvar nuestros sistemas económicos y políticos”. Coindesk ha enviado a Davos un equipo de reporteros, encabezado por Casey, para cubrir todos los eventos relacionados con blockchain y criptomonedas.

Davos y su lógica centralizada de poder

El periodista subraya que los citados Baby Boomers no están viendo como nuestras anticuadas instituciones políticas y económicas están ajenas a esta nueva realidad. Lo que explica una confianza cada vez menor de la sociedad en ellas.

Según Casey esta miopía significa que, a menudo, no reconocen, y mucho menos entienden, los modelos descentralizados alternativos que emergen silenciosamente de los desarrolladores que construyen tecnologías de criptomoneda, blockchain e identidad digital.

Coincidiendo plenamente con el diagnóstico de Casey, yo añado que no hay mejor muestra de la denuncia que hace el periodista norteamericano que el propio foro de Davos. Su organización, incluyendo la confección de las agendas, planteamiento, desarrollo e incluso localización se rige por una lógica centralizada del poder y la economía.

Megacentralización del poder

La cuestión es si simplemente se trata de no ver la viga en el ojo propio, o de que el foro nace, crece y se mantiene en la lógica centralizada. Se reúnen los que concentran el poder, ya sea económico, político, social, mediático, científico o de otro tipo.

Es más, puede considerarse una especie de megacentralización del poder, siendo esto lo que le hace erigirse en una fuerza simbólica. Hasta las montañas y los precios en Davos parecen estar cuidadosamente seleccionados para que solo entren quienes deben entrar en la conferencia.

¿Puede una de las mayores representaciones simbólicas de la centralización ver los peligros de la centralización y las capacidades alternativas de la descentralización?

El “Davos Man” que dibuja Casey está sentado bastante cómodamente sobre el sillón de la centralización. Es decir, lo que posibilita ser “Davos Man” (poderoso hombre sobre el mundo) es lo que le impide ser “Davos Man” (capaz de realizar diagnósticos justos y liderar el cambio).

Participación y deslocalización

Esta situación de doble vínculo puede llevar al foro económico a una especie de esquizofrenia, en clave de grandes divisiones. O a una depresión, de manera que el decir de estos líderes pasara a la insignificancia, a no ser tenido en cuenta por los supuestos liderados.

Como ocurre en toda paradoja, solo la práctica conduce a su solución. Habrá que ver si el propio Foro de Davos es capaz de incorporar la lógica de la descentralización.

Por ejemplo, abriéndose a la participación y deslocalizándose de la prácticamente inaccesible ciudad suiza. O construyendo un banco de conocimiento transversal y global.

Si existe alguna institución en el mundo capaz de unir los intereses de los dirigentes de la economía centralizada con los de la economía descentralizada es el Foro de Davos. Una oportunidad única para reinventarse y seguir conservando el título de escaparate de tendencias económicas, sociales y tecnológicas.

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