Wall Street cuestiona el negocio de los intereses de las stablecoins
Wall Street cuestiona el negocio de los intereses de las stablecoins

Wall Street cuestiona el negocio de los intereses de las reservas de las stablecoins

La fuerte caída bursátil sufrida por Circle Internet Group podría ser un síntoma del temor de Wall Street a que la competencia reduzca los beneficios que las empresas emisoras de stablecoins obtienen de las reservas que respaldan estos activos. Durante años, el modelo dominante de las grandes stablecoins, especialmente USDT, de Tether, y USDC, de Circle, ha consistido en emitir tokens respaldados por activos líquidos, principalmente deuda pública estadounidense, y capturar buena parte de los intereses generados por esas reservas.

Un lucrativo negocio

Ese modelo ha convertido a las stablecoins en uno de los negocios más rentables del ecosistema cripto. Los usuarios utilizan USDT o USDC como dólares digitales para operar, ahorrar o mover liquidez entre plataformas, mientras los emisores gestionan las reservas que respaldan esos tokens y obtienen ingresos por los rendimientos de los bonos del Tesoro y otros instrumentos de bajo riesgo.

Por ello, el anuncio del lanzamiento de la stablecoin OUSD introduce una amenaza directa a ese esquema. La nueva stablecoin, impulsada por Open Standard, un consorcio respaldado por más de 140 empresas e instituciones financieras, propone un modelo en el que una parte significativa de los rendimientos generados por las reservas se distribuiría entre los participantes del ecosistema. Es decir, cuestiona la lógica que hasta ahora ha permitido a emisores como Circle y Tether concentrar buena parte del valor económico generado por las stablecoins.

Caída brusca de Circle

La reacción del mercado fue inmediata. Las acciones de Circle, emisora de USDC, cayeron el 30 de junio un 17,55%, hasta cerrar en 62,63 dólares, en una de las mayores caídas sufridas por la compañía desde su debut en Wall Street. La presión vendedora continuó ayer, 1 de julio, aunque de forma más moderada, con un descenso adicional del 1,09%, hasta los 61,95 dólares, según los datos de cierre de Yahoo Finance. En las operaciones posteriores al cierre, el valor recuperó parte del terreno perdido y avanzó hasta los 62,96 dólares.

La caída está relacionada con el temor de los inversores a que la nueva stablecoins pueda erosionar la rentabilidad futura de USDC. Circle obtiene una parte sustancial de sus ingresos de los intereses generados por las reservas que respaldan su stablecoin. Si nuevos competidores empiezan a compartir esos beneficios con bancos, plataformas de pago, proveedores tecnológicos y distribuidores, el margen de los emisores tradicionales podría verse presionado.

Ark Invest compra la caída de Circle

Entre las empresas vinculadas a la iniciativa de OUSD figuran algunos de los nombres más relevantes de los sectores financiero, tecnológico y de pagos, como Google, Visa, Mastercard, Stripe, BlackRock, BNY, Coinbase o BBVA. La presencia de estos actores explica la inquietud de Wall Street, ya que no se trata solo de otra stablecoin más, sino de un intento de reorganizar la distribución de valor dentro de este mercado.

En medio de esa corrección, Ark Invest, la gestora dirigida por Cathie Wood, decidió aumentar su exposición a Circle. La firma compró ayer, 1 de julio, aproximadamente 287.000 acciones de la compañía por un valor cercano a los 17,8 millones de dólares, apenas un día después del desplome del valor. La operación se distribuyó entre varios de sus fondos cotizados, incluidos ARKK, ARKW y ARKF.

La operativa encaja con la estrategia habitual de Wood, que suele aprovechar episodios de elevada volatilidad para reforzar posiciones en compañías tecnológicas y vinculadas a la innovación. En este caso, la compra supone una apuesta por la capacidad de Circle para mantener su posición en el mercado de las stablecoins reguladas, pese a la aparición de nuevos modelos competitivos.

Los intereses generados por las reservas

Circle sigue siendo el emisor de la segunda mayor stablecoin del mundo, solo por detrás de Tether, y mantiene una posición consolidada en los mercados institucionales y regulados. Sin embargo, el episodio muestra que el negocio de las stablecoins entra en una nueva fase, donde la competencia ya no se libra solo por la capitalización, la liquidez o la regulación, sino también por quién se queda con los intereses generados por las reservas que respaldan estos dólares digitales.

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