El BCE advierte que las stablecoins amenazan la soberanía monetaria europea
El BCE advierte que las stablecoins amenazan la soberanía monetaria europea

El BCE advierte que las stablecoins amenazan la soberanía monetaria europea

El BCE advierte que las stablecoins amenazan la soberanía monetaria europea. El Banco Central Europeo (BCE) advierte que aunque el uso de stablecoins sigue siendo reducido en la zona euro, su crecimiento acelerado y sus conexiones cada vez más estrechas con el sistema financiero tradicional podrían generar riesgos de contagio en el futuro cercano. En su último informe de estabilidad financiera, el BCE subraya que estas monedas digitales, que hoy mueven cerca de 300 000 millones de dólares a nivel global, están empezando a ocupar un papel central en el ecosistema cripto y podrían alterar el equilibrio de los depósitos bancarios y de la política monetaria europea.

Soberanía monetaria europea

La institución advierte que, si las stablecoins continúan expandiéndose como depósito de valor o medio de pago, podrían restar liquidez a los bancos y debilitar una de sus fuentes de financiación más estables. Además, el modo en que se emiten, a menudo respaldadas por activos como bonos del Tesoro estadounidense, podría desencadenar ventas masivas en los mercados tradicionales en momentos de tensión, afectando así a la estabilidad financiera global.

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El BCE también alerta sobre la multiemisión transfronteriza de stablecoins, un fenómeno que permite a los emisores operar dentro y fuera de Europa con reglas distintas, lo que abre la puerta al arbitraje regulatorio y amplifica los riesgos de contagio. Pese a que el impacto de las stablecoins en la economía europea sigue siendo limitado, el BCE considera que la velocidad de su expansión y su creciente influencia en los sistemas de pago justifican una supervisión reforzada.

En este contexto, el banco central plantea revisar el diseño del futuro euro digital como parte de una estrategia para preservar la soberanía monetaria de la eurozona, al tiempo que pide fortalecer la cooperación internacional a través del G20, el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) y el Banco de Pagos Internacionales (BIS), para contener los riesgos transfronterizos derivados de una posible adopción masiva de monedas estables emitidas fuera de Europa. El mensaje del BCE es inequívoco: las stablecoins pueden parecer pequeñas, pero su potencial de disrupción es enorme.

Riesgo de fuga de depósitos bancarios

Una de las principales señales de alarma señaladas por el BCE tiene que ver con el riesgo de fuga de depósitos bancarios en la zona euro. Si las stablecoins ganan terreno como depósito de valor o vehículo de pago, podrían restar volumen a los depósitos tradicionales del sistema bancario, lo que debilitaría una fuente de financiación muy estable para los bancos de la zona.

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A su vez, el mecanismo de emisión de ciertas stablecoins presenta vulnerabilidades, ya que muchas están respaldadas por activos de renta fija (como bonos del Tesoro de EEUU), lo que implica que, ante una ola de redenciones, podría surgir una venta masiva de esos activos y generar turbulencias en los mercados financieros más amplios, apunta la entidad financiera.

Otro foco de riesgo se relaciona con la llamada multi-emisión de stablecoins. Es decir, cuando una emisión es manejada por una entidad en la zona euro y otra fuera de ella, pero los tokens son intercambiables (fungibles) entre ambas. En tal escenario, en un momento de estrés podría sobrecargarse la red de reservas de la entidad europea, con efectos negativos en la zona euro.  Las diferencias regulatorias entre jurisdicciones, por ejemplo, requisitos de reservas distintas, tasas de redención o permisos para aplicar comisiones, permiten que exista arbitraje regulatorio, lo cual amplifica los riesgos de contagio, señala el banco.

¿Por qué entonces el riesgo aún es pequeño?

El BCE recalca en su informe que, por ahora, el volumen de stablecoins en la zona euro no genera preocupación, pero advierte sobre la rapidez de su crecimiento y su capacidad para escalar en el futuro. El banco central considera que el aumento acelerado de estas monedas digitales exige una vigilancia constante para evitar riesgos de estabilidad financiera. También destaca que la mayoría de las stablecoins mantienen su referencia en el dólar estadounidense y se apoyan en activos externos al sistema europeo, lo que limita su integración actual, aunque no elimina los posibles canales de contagio.

Implicaciones para la política monetaria y la regulación

Uno de los puntos centrales del informe señala que, aunque hoy las stablecoins tienen un impacto limitado, su crecimiento puede reducir la capacidad del Banco Central Europeo para controlar la liquidez, ajustar los tipos de interés y mantener la estabilidad del sistema bancario. El BCE teme que, si las stablecoins se consolidan como medio de pago o depósito de valor en la zona euro, el sistema financiero tradicional pierda parte de su margen de maniobra, lo que dificultaría la transmisión de la política monetaria y restaría eficacia a las decisiones del banco central.

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Si las stablecoins llegaran a operar ampliamente como depósitos o vehículos de pago en la zona euro, se podría replicar un escenario similar al de una dolarización de facto, donde un activo externo limita la soberanía de la autoridad monetaria.

En términos regulatorios, el BCE insiste en la necesidad de una alineación internacional y en reforzar el marco existente bajo la Markets in Crypto‑Assets Regulation (MiCA) para evitar los vacíos jurídicos que permitan arbitraje regulatorio. Los reguladores europeos han señalado que aunque MiCA ofrece un diseño robusto, es fundamental que los emisores foráneos de stablecoins queden sujetos a equivalencias de exigencia y que no existan puertas traseras hacia los mercados europeos.

Supervisión

Sobre las implicaciones futuras, el BCE plantea medidas para reforzar la vigilancia macroprudencial, evaluar la interacción entre las stablecoins y el futuro euro digital (CBDC europea). El BCE indica que si las stablecoins continúan expandiéndose, se deberá contemplar que los bancos centrales y supervisores refuercen sus herramientas de supervisión macroprudencial, con escenarios de estrés orientados a estas monedas digitales.

También indica que puede ser necesario revisar el diseño del futuro euro digital (CBDC) como parte de la respuesta estratégica para preservar la soberanía monetaria y el control del sistema de pagos interno. Finalmente, la coordinación internacional (G20, Financial Stability Board, etc.) se convierte en un elemento clave para gestionar los riesgos que trascienden fronteras, dado que una emisión excesiva o desordenada de stablecoins dominadas por jurisdicciones externas podría importarse sobre Europa sin previo aviso.

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