Cómo las criptos se han convertido en el salvoconducto del petróleo global
Cómo las criptos se han convertido en el salvoconducto del petróleo global

Cómo las criptos se han convertido en el salvoconducto del petróleo global

En el momento de estar redactando este post, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz se han suspendido, señalándose que el paso por el estrecho de Ormuz es uno de los principales escollos por resolver. Estamos hablando de uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio mundial, por donde pasa cerca del 20% del petróleo global, lo que convierte cualquier alteración en su tránsito en un asunto de impacto inmediato para la economía mundial.

De hecho, cada mínimo indicio sobre la marcha de esas negociaciones entre los dos países tiene una relevante onda expansiva en forma repercusión en precio de materias primas y cotizaciones bursátiles mundiales. Pues bien, en este contexto, diversas informaciones apuntan a un fenómeno tan polémico como inusual: el cobro de «peajes» a grandes buques por parte de autoridades iraníes, en algunos casos mediante criptomonedas. Un pago atravesado de paradojas, pues, siendo ilegal, mantiene el comercio mundial.

1,5 o 2 millones de dólares en criptos por buque de petróleo

Fuentes del sector marítimo describen un procedimiento que dista de cualquier normativa internacional. Al aproximarse a la zona controlada, los petroleros reciben instrucciones por radio: rutas obligatorias, protocolos de seguridad y, en determinados casos, exigencias de pago para autorizar el tránsito.

Tether y Bitcoin: las nuevas llaves para cruzar el Estrecho de Ormuz

Estas tarifas pueden alcanzar cifras millonarias —en torno a 1,5 o 2 millones de dólares por buque— y se presentan como una condición para garantizar el paso seguro en un entorno marcado por la presencia militar, el riesgo de minas y la vigilancia constante. Lo más llamativo no es solo el cobro en sí, sino el método: el uso de criptomonedas como vía de pago. En especial, se apunta a stablecoins (Tether), por su mayor estabilidad por su referencia al dólar estadounidense, y Bitcoin como tales instrumentos.

La elección de activos digitales no es casual. Irán, sometido a sanciones internacionales desde hace años, tiene un acceso limitado al sistema financiero global. Las transferencias en dólares o euros pueden ser bloqueadas o rastreadas fácilmente a través de bancos y redes como SWIFT.

Sin intermediarios bancarios

Las criptomonedas, en cambio, permiten realizar transacciones sin intermediarios bancarios, con mayor rapidez y fuera del control directo de gobiernos occidentales. En la práctica, esto se traduce en pagos que pueden completarse en minutos, frente a las horas o días que podría requerir una transferencia tradicional —si es que esta llega a ejecutarse.

Además, el uso de monedas digitales vinculadas al dólar, conocidas como stablecoins, reduce el riesgo de volatilidad, algo crucial cuando se manejan cifras millonarias. De esta manera, las criptomonedas, que fueron defendidas por el presidente estadounidense Donald Trump durante su campaña electoral, parecen volverse contra él y sus estrategias bélicas. Aun cuando hay que reconocer que en esos momentos de euforia electoral ya se argumentaba el valor geopolítico de las criptomonedas y el necesario objetivo de su control desde los intereses del país. Parece haberse pasado de la guerra electoral por las criptomonedas a las criptomonedas de la guerra.

Entre un millón o dos millones de dólares

Según han dado cuenta distintos operadores marítimos, la secuencia del pago con criptomonedas sigue determinado protocolo. Para ilustrarlo, pongamos el ejemplo de un gran petrolero con una carga de unos dos millones de barriles de crudo, que se acerca a la zona del paso controlada por Irán. Es decir, una carga cuyo valor, ahora más oscilante que nunca, se encuentra alrededor de los 170 millones de dólares estadounidenses.

A partir de ese momento recibe instrucciones por radio o canales marítimos oficiales. Las autoridades indican ruta obligatoria, condiciones de paso y posible “tasa” a pagar. Se entrecomilla porque es ilegal, lo que ha llevado a denunciar este proceder como acto de piratería. Este tipo de pasos estratégicos están protegidos por normas que garantizan la libre navegación.

Al buque se le indica la cantidad a pagar, que puede ir entre el millón y los dos millones de dólares estadounidenses. A esta instrucción se añade la del activo en que se ha de realizar la operación: Bitcoin o Tether, recibiendo una dirección digital (wallet). El capitán consulta con la naviera, que es la que en definitiva decide si acepta las condiciones, en coordinación con aseguradoras y equipos legales.

Piratería

Si la naviera accede, realiza la transferencia desde sus propios fondos en criptomonedas o adquiriéndolos en mercados especializados. La transacción se envía y se verifica en cuestión de minutos. Una vez confirmada, se autoriza el paso y, en algunos casos, se asigna escolta o corredor seguro. Un pago de 1,5 millones de dólares puede completarse en menos de cinco minutos con comisiones relativamente bajas, especialmente si se utilizan redes rápidas.

Negarse a realizar el pago no parece una opción viable y por ello se habla de piratería. Las consecuencias pueden ir desde retrasos prolongados hasta la detención del buque. Ahora bien, un petrolero parado puede generar pérdidas de entre 50.000 y 200.000 dólares diarios, sin contar penalizaciones contractuales o el impacto en la cadena de suministro.

En escenarios más graves, las autoridades pueden interceptar la embarcación, obligarla a desviarse o incluso retenerla. Todo ello en medio de un conflicto grave, donde los diplomáticos darían prioridad a otros acontecimientos. A ello se suma un factor clave: las aseguradoras pueden negarse a cubrir incidentes si consideran que el capitán ha ignorado instrucciones en una zona de riesgo.

Más allá del caso concreto inscrito en el actual conflicto entre Estados Unidos e Irán, el uso de criptomonedas en este tipo de situaciones refleja un cambio más amplio en la dinámica global. Los activos digitales se consolidan no solo como herramientas financieras, sino también como instrumentos en disputas geopolíticas.

Si los buques no pagan, no pasan

En el estrecho de Ormuz, la convergencia entre tecnología, economía y poder militar dibuja un escenario donde las reglas tradicionales se diluyen, y donde pagar en criptomonedas puede ser, paradójicamente, la opción más rápida —y menos costosa en términos de comisiones— para mantener en movimiento el comercio mundial. Ahora bien, al pagar, se está financiando también el mantenimiento del propio enfrentamiento bélico, al trasladar recursos a uno de los contendientes.

Si los buques no pagan, no pasan. Si no pasan, los buques y la economía mundial quedan bloqueados. Y si pagan, aumenta la probabilidad de que el conflicto bélico persista, al fortalecer a uno de los contendientes, y, por lo tanto, se mantenga la destrucción de vidas y bienes, y el gran ruido expansivo sobre la economía mundial. Pero el margen para no pagar por parte de las navieras es muy escaso. Tan estrecho como el propio fenómeno geográfico. Confiemos en que la negociación llegue a buen puerto.

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