Elon Musk, el multimillonario CEO de Tesla y X, ha abandonado oficialmente su puesto como funcionario especial en la administración Trump, tras liderar durante 130 días una polémica ofensiva para reducir el tamaño del gobierno federal a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Un funcionario de la Casa Blanca confirmó su salida a Reuters, en medio de tensiones con altos cargos del Ejecutivo y desencuentros con la política fiscal republicana.
En un mensaje publicado en su red social X, Musk agradece al presidente Donald Trump la oportunidad y afirma que su mandato como reformador gubernamental ha concluido. Aunque no hubo una reunión formal con el presidente antes de su renuncia, fuentes cercanas indican que la decisión fue tomada tras días de crecientes fricciones internas.
Elon Musk se aleja de Trump
Musk asumió su rol con gran visibilidad mediática. Durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en febrero, apareció con una motosierra roja metálica prometiendo «cortar la burocracia» y asegurando que su equipo podría recortar hasta 2 billones de dólares del gasto federal. Sin embargo, a pesar de que DOGE afirma haber ahorrado 175.000 millones hasta la fecha, los resultados quedaron lejos de las promesas iniciales.
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Su enfoque agresivo generó desconfianza entre miembros del gabinete y altos funcionarios de la Casa Blanca. Algunos de ellos, como el secretario de Estado Marco Rubio y el asesor comercial Peter Navarro, fueron blanco de insultos por parte de Musk. Navarro minimizó los comentarios, aunque las tensiones internas no disminuyeron.
Críticas a la política fiscal de Trump
La ruptura final parece haberse desencadenado tras los comentarios públicos de Musk en contra del nuevo proyecto de ley fiscal republicano, al que calificó de demasiado costoso»y contraproducente para los objetivos de DOGE. Sus palabras en televisión molestaron a asesores clave del presidente y obligaron a la Casa Blanca a reafirmar su respaldo al plan fiscal ante el Congreso. Me decepcionó ver el enorme proyecto de gasto que, francamente, incrementa el déficit en lugar de reducirlo, declaró Musk a CBS News.
Reacciones y futuro de DOGE
Aunque Musk ya había insinuado en abril que reduciría su implicación en el gobierno para centrarse en Tesla y sus otras compañías, su salida marca un giro en la estrategia de la administración Trump. Fuentes cercanas aseguran que varios departamentos buscan ahora retomar el control sobre sus presupuestos y personal, sin romper del todo con la agenda impulsada por DOGE.
Durante su gestión, DOGE logró eliminar aproximadamente el 12% del personal civil federal, unas 260.000 personas, principalmente mediante jubilaciones anticipadas, despidos voluntarios e incentivos. Sin embargo, los recortes también provocaron cuellos de botella, aumento de costes y pérdida de talento técnico en agencias clave, lo que ha suscitado críticas desde diversos sectores.
El papel político de Musk
La salida de Musk del gobierno se produce en un momento en el que sus actividades políticas también están bajo escrutinio. Después de invertir cerca de 300 millones de dólares en apoyar a Trump y otros candidatos republicanos en 2024, ha afirmado recientemente que recortará drásticamente su gasto político. «Creo que ya he hecho suficiente», dijo en un foro económico en Qatar.
Musk asumió el papel de reformador sin haber sido elegido ni contar con experiencia previa en la administración pública, y deja tras de sí un legado controvertido. Aunque mantiene una estrecha relación con Trump y critica con frecuencia la burocracia, su impacto real sobre la estructura del gobierno federal y su vínculo con los inversores de Tesla siguen generando debate.

