El director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), Pablo Hernández de Cos, advierte que las stablecoins presentan avances tecnológicos prometedores, pero todavía están lejos de convertirse en una alternativa sólida al dinero tradicional. Durante un seminario celebrado en el Banco de Japón, Hernández de Cos subrayó que estas criptomonedas siguen siendo un instrumento de nicho y que, si se adoptaran masivamente en su forma actual, podrían generar riesgos significativos para la estabilidad financiera, la política monetaria y la integridad del sistema económico.
Mucho potencial, uso limitado
El responsable del BIS reconoció que las stablecoins ofrecen ventajas relevantes, como pagos transfronterizos más rápidos y la posibilidad de integrarse con contratos inteligentes. Sin embargo, destacó que su uso en la economía real sigue siendo marginal. Aunque el volumen de transacciones alcanzó unos 35 billones de dólares en 2025, solo una pequeña parte, unos 390.000 millones, corresponde a pagos reales fuera del ecosistema cripto. En la práctica, han servido principalmente para el comercio dentro del propio mercado de criptoactivos, explicó.
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Además señala que su tamaño sigue siendo reducido frente al sistema financiero tradicional: unos 315.000 millones de dólares frente a los cerca de 8 billones en depósitos bancarios solo en Estados Unidos. Uno de los puntos centrales del discurso fue su capacidad de funcionar como dinero. Según Hernández de Cos, las stablecoins fallan en dos elementos clave: que no siempre mantienen su valor exactamente igual al dinero oficial y la interoperabilidad. Según Hernández de Cos, existen barreras técnicas entre distintas redes blockchain, lo que fragmenta su uso.
Con el respaldo de los bancos centrales
Sin el respaldo o anclaje en el dinero del banco central, no puede garantizarse plenamente el valor, afirmó, recordando sucesos pasados donde algunas stablecoins perdieron su equivalencia. El economista español advirtió que una adopción masiva podría tener consecuencias profundas. Como un menor crédito bancario. Si los depósitos migran a stablecoins, los bancos podrían prestar menos o encarecer el crédito.
También puede haber un riesgo de retiradas masivas (corridas) y ventas forzadas de activos y más peso de actores no bancarios, lo que podría aumentar la volatilidad del sistema. Asimismo, alertó sobre el posible impacto en la política monetaria, especialmente en economías emergentes, donde el uso de stablecoins en dólares podría debilitar las monedas locales y favorecer la dolarización digital.
Preocupación: uso ilícito
Hernández de Cos también señala que las características de las blockchains públicas dificultan el control contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. «Las mismas características que hacen accesibles a las stablecoins también las hacen atractivas para actividades ilícitas», afirmó, destacando que gran parte de las transacciones ilegales en el ecosistema cripto ya se realizan con estos activos.
Pese a la innovación tecnológica, el director del BIS indica que el dinero no es solo tecnología, sino una institución basada en la confianza. «Las stablecoins buscan apoyarse en la confianza del dinero fiduciario, lo que demuestra que el ancla monetaria de los bancos centrales sigue siendo indispensable», señala. Como alternativa, defiende integrar avances tecnológicos como la tokenización dentro del sistema financiero actual, en lugar de sustituirlo. En este sentido, destacó iniciativas como el proyecto Agorá del BIS para mejorar los pagos internacionales.
Tokenización respaldada por bancos centrales
Aunque en su intervención no menciona explícitamente el euro digital ni otras monedas digitales de banco central (CBDC), el planteamiento de Hernández de Cos encaja con esa lógica. Defender la innovación tecnológica, como la tokenización, pero integrada dentro del sistema financiero tradicional y respaldada por los bancos centrales.
Frente a las stablecoins, que son una forma de dinero tokenizado emitido por actores privados y que operan en infraestructuras descentralizadas, el director del BIS sugiere implícitamente las CBDC, donde el dinero digital mantiene el respaldo institucional, la estabilidad y la coherencia del sistema monetario
Finalmente, Hernández de Cos advierte que la falta de coordinación global en la regulación de las stablecoins podría generar fragmentación y arbitraje regulatorio.

