La economía piramidal enturbia el nombre de las DeFI

La sombra de la economía piramidal se cierne sobre algunos protocolos de las DeFi y está enturbiando el nombre de las finanzas descentralizadas. A todos nos gusta imaginar las DeFi como un paraíso donde el control del dinero reside en la comunidad. El problema viene cuando la comunidad esta dominada por empresas de capital gigantescas, como a16z, Coinbase, Bain Capital, Polychain Capital o DragonFly Capital. Ciertamente, no se trata de ciudadanos comunes que usan criptomonedas.

Las plataformas DeFi y sus distintos protocolos están de moda y muchas de ellas, no precisamente por buenas noticias, sino por algo que han bautizado como la “ponzieconomía o economía piramidal“. Tal y como hemos venido informando en Observatorio Blockchain, los crecimientos que viven algunas plataformas DeFi en la actualidad distan mucho de ser saludables. De hecho, muchas personas relevantes del ecosistema cripto ya  que dichos crecimientos son insostenible, e incluso, algunos sistemas comiencen a romperse o simplemente transmutan en otros nuevos.

La realidad de muchos protocolos DeFi es casi surrealista y su actividad va más allá de ser esquemas ponzi en toda regla. En este punto, la pregunta que cabe hacerse es: ¿Son sostenibles o es una estafa más?

¿Qué es la Ponzieconomía o economía piramidal?

Cuando hablamos de “ponzieconomía o economía piramidal” nos referimos a una estructura económica que trabaja y se sostiene gracias a un esquema ponzi para funcionar. No es raro ver este tipo de esquemas en la economía cripto. De hecho, muchos proyectos de monedas se han mantenido y han crecido en medio de enormes esquemas ponzi. Algunos, incluso, aceptan esta realidad y la promueven abiertamente, porque de otra manera sería imposible que tuvieran valor alguno. Otros, por el contrario, han decidido aprovechar nuevas estrategias para crecer, y es en este punto donde DeFi, las conocidas finanzas descentralizadas, juegan un papel importante.

De hecho, el mismo Andre Cronje, creador de Yearn Finance (YFI), ha aceptado esta realidad de forma abierta. Poniendo de relieve que hay proyectos que son insostenibles por su propio diseño, tal como se ve en el siguiente vídeo (a partir de los 2:45 minutos).

Que la apreciación de Cronje sea apoyada por personas con el perfil de Stani Kulechov (CEO de AAVE), Kain Warwick (Fundador de Synthetix) y Sergey Nazarov (Co-fundador de Chainlink), deja en claro que la economía piramidal no es algo raro en el mundo DeFi.

Economía piramidal y DeFi

La pregunta que cabe hacerse es hasta dónde llegan estas practicas en el mundo DeFi. La forma en que muchos proyectos se sostienen es un buen ejemplo. En primer lugar, muchas recompensan al usuario con tokens de gobernanza que no tienen ningún valor más allá de ofrecer poder de voto en la plataforma. Esto hace pensar que su valor bien puede ser poco. Sin embargo sucede todo lo contrario. Tokens como YFI, pasaron de valer nada a tener un valor hasta 3 veces superior a Bitcoin en un abrir y cerrar de ojos. Y qué decir de su utilidad. ¿Hay alguien que acepte tokens YFI para pagar un café? Tal como Cronje declara en el vídeo: “el nuevo esquema ponzi del DeFi se ve impulsado por la avaricia”.

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El esquema se repite en otros proyectos. Quizá, dos de los más conocidos son Compound y Balancer. El primero de ellos dio origen a lo que en la actualidad conocemos como el “el boom de las DeFi”. El proyecto llevaba algún tiempo  de vida, pero fue la transformación de su sistema de gobernanza (y sus tokens COMP) lo que llevó a Compound a una explosión de valor semejante. Entonces fueron varias las voces que amonestaron al proyecto, indicando que estaba creando una enorme burbuja y asentándose en practicas nada sanas, que llevarían a grandes problemas si los precios de las criptomonedas bajaban.

A su favor, Compound escuchó las quejas y prestó atención a la realidad inocultable de lo que estaba pasando, interviniendo en el proceso de cómo participar en el protocolo. ¿Resultado? Compound descendió casi 55 % en 33 semanas y aquel precio de casi 370 $ por cada token COMP cayó hasta los 230 $. En la actualidad ronda los 175 $. La burbuja de Compound se detuvo en el acto. De hecho, su valor bloqueado ha comenzado a descender de forma constante.

Balancer y los 500 millones de dólares

En cuanto a Balancer, el proyecto realizó una estrategia parecida al crear su token BAL y comenzar rápidamente a crecer. Con BAL, Balancer buscaba hacer su protocolo y gobernanza más abierto y comunitario. Sin embargo, muchos han puesto en tela de juicio la forma en cómo se llevó a cabo el proceso. Especialmente, cuando 25 millones de tokens BAL se preminan y se entregan a sus creadores e inversores iniciales. El token, inicialmente con un valor de 0,6 $ por token, ahora tiene un valor de 21 $ por token, lo que pone en manos de estas personas más de 500 millones de dólares casi de forma mágica.

Si a esto sumamos los esfuerzos de ambas plataformas de mantener políticas de liquidity mining y yield farming, podemos decir que el modelo ponzieconómico es peligroso. No solo porque es una apuesta arriesgada (toda inversión lo es), pero arriesgar en un modelo de negocio que es explosivo, inestable y cuyo alimento es combustible para cohetes es mucho más arriesgado. La “avaricia” a la que alude Cronje, incluso dispara las alarma de personas como Vitalik Buterin, quien en una entrevista con Laura Shin comenta que “el yield farming es insostenible económicamente”.

Insostenible y altamente peligroso

Pero Vitalik Buterin no el único con una línea de pensamiento semejante. El reputado empresario, criptógrafo y cypherpunk  Adam Back critica directamente a SushiSwap, un proyecto DeFi con un peculiar y preocupante comportamiento. En primer lugar, crea una plataforma centralizada y genera todo un boom DeFi en ella. Vende todas sus posiciones por ETH, se retira y le lanza el control a la empresa FTX. ¿Resultado? Un caos, donde no se sabe aún con certeza el futuro de la plataforma, y donde FTX parece querer repetir la estrategia de inflar el precio del token SUSHI, hacerse con mucho dinero y retirarse.

Otros casos recientes son YAM (sumado sus problemas de seguridad), Asuka Finance y HOTDOG. De hecho, el caso de HOTDOG es altamente llamativo. Se trata de un token que pasó de estar en el cielo a ir directo al infierno en 5 minutos. Basta ver su gráfica de mercado para entender que es una realidad que dejó a muchos con su dinero hecho trizas.

El caso de Asuka Finance cumplió también con todos los requisitos de un ponzi. Alcanzó su cenit de dinero y marcó  su salida, borrando todo rastro del proyecto. Ante esta situación, muchos miembros de la comunidad DeFi comienzan a preocuparse por esta creciente actividad. Algunos reconocen cual será el peor de los problemas:

“A medida que #DeFi hace que las ofertas de tokens sean más fáciles y transparentes, se perderá menos dinero por estafas y más dinero por estupidez” Las palabras de @MikeAbundo son ciertas. Muchos caerán en esta trampa ponzieconómica o de economía piramidal atraídos por la “avaricia” que Cronje comentaba. El problema  es que la perdida de dinero de muchos usuarios puede llevar a acciones legales. O al nacimiento de un movimiento social en contra de este tipo de prácticas. Además, si no se corrige a tiempo, los gobiernos con su “visión de justicia y protección ciudadana” pueden disparar al corazón del mundo cripto.

Una espada de doble filo

Ciertamente, la economía piramidal en el mundo DeFi es un peligro, pero las DeFi como tal no lo son. Lo que ha pasado es que se ha desvirtuado el objetivo inicial del DeFi para transformarlo en algo adaptado a la avaricia de unos pocos. DeFi fue pensado para habilitar un mundo financiero sin permiso y de alcance global para todos. Un mundo para desbloquear el inmenso poder económico de las criptomonedas y ofrecer nuevas oportunidades y servicios. Desde préstamos, derivados, intercambios y otras herramientas financieras que normalmente estaban fuera del alcance de las personas comunes.

Como bien dice la usuaria @elocadenas, en DeFi se ha perdido el sentido ontólogico de inclusión. Elocandenas indica que con la complejidad de la operación y el dinero que se debe ingresar, por ejemplo, para comprar YFI, DeFi es todo menos incluyente. “Un grupo selecto con mucho capital que juega a invertir”.

DeFi puede ser tan inclusivo como lo sean los protocolos que estén sobre este sistema. Y hasta el momento, son pocos los protocolos que pueden sostener esa idea inicial del DeFi.

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Por José Maldonado

Activista y bloguero de tecnología, software libre y blockchain. Liberal y pro-anarquista.

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