Estados Unidos y Reino Unido coordinan regulación de stablecoins
Estados Unidos y Reino Unido coordinan regulación de stablecoins

Así es la alianza de Estados Unidos y Reino Unido para impulsar las stablecoins reguladas

El Tesoro británico (HM Treasury) ha publicado una declaración conjunta con el Gobierno de Estados Unidos en la que ambos países fijan diez principios compartidos para la regulación de las stablecoins. El acuerdo se enmarca en el Transatlantic Taskforce for Markets of the Future, creado en septiembre de 2025, y busca establecer una base común para el desarrollo de estos activos digitales en ambos mercados.

Stablecoins en Estados Unidos y Reino Unido

El objetivo declarado por Londres y Washington es que la innovación financiera digital contribuya a fortalecer, y no a fragmentar, el mercado transatlántico. Para ello, ambas administraciones apuestan por avanzar hacia una mayor convergencia regulatoria siempre que resulte apropiado.

Estados Unidos y Reino Unido reconocen que las stablecoins reguladas pueden aumentar la eficiencia y la competencia del sistema financiero. También consideran que pueden modernizar la infraestructura de los mercados de capitales y facilitar los pagos y las transacciones internacionales.

Al mismo tiempo, ambos gobiernos subrayan que este desarrollo debe ir acompañado de garantías. El objetivo es proteger la estabilidad financiera, a los consumidores y la confianza pública en el dinero. Todo ello en un entorno en el que convivirán distintas formas de dinero digital, tanto públicas como privadas

Los diez principios que guiarán la regulación

1. Impulsar la innovación y los pagos transfronterizos

Estados Unidos y Reino Unido pretenden facilitar el uso de stablecoins tanto en pagos internacionales como en la liquidación de operaciones en los mercados de capitales.

2. Reconocer la coexistencia de distintas formas de dinero digital

Ambos gobiernos consideran que el sector privado desempeñará un papel relevante mediante stablecoins, depósitos tokenizados y otras formas de dinero digital, mientras que corresponde al sector público establecer los estándares regulatorios.

3. Desarrollar marcos regulatorios claros y consistentes

Las dos jurisdicciones buscarán obtener resultados regulatorios comparables para riesgos equivalentes, con el objetivo de evitar distorsiones competitivas entre ambos mercados.

4. Garantizar el respaldo íntegro de las reservas

Las stablecoins que se presenten como dinero deberán estar respaldadas, al menos, en una proporción de 1:1 mediante activos líquidos de alta calidad, cuya definición corresponderá a cada marco regulatorio nacional.

5. Aplicar requisitos prudenciales sin generar fragmentación

El acuerdo plantea evitar exigencias desproporcionadas que obliguen a mantener recursos aislados en cada jurisdicción cuando ello no esté justificado desde el punto de vista prudencial.

6. Mantener una regulación proporcionada

Ni Estados Unidos ni Reino Unido pretenden imponer requisitos de reservas que se conviertan en barreras de entrada injustificadas para nuevos participantes del mercado.

7. Favorecer la integración en los sistemas de pago y mercados tokenizados

El documento respalda que los emisores regulados de stablecoins puedan acceder a servicios bancarios y financieros en condiciones de mercado, así como utilizar estos activos como instrumento de liquidación en mercados de valores y materias primas.

8. Reforzar la custodia y protección de las reservas

Los emisores deberán garantizar el reembolso oportuno de las stablecoins emitidas, manteniendo las reservas completamente segregadas de los activos propios de la entidad emisora.

9. Aportar seguridad jurídica en caso de insolvencia

Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo establece que, en caso de quiebra o resolución de un emisor, los tenedores de stablecoins deberán disponer de un derecho legal claro sobre las reservas, con prioridad frente al resto de acreedores.

10. Facilitar el reconocimiento transfronterizo

Por último, ambos gobiernos explorarán mecanismos formales que permitan que una stablecoin autorizada en una de las dos jurisdicciones pueda acceder de forma clara al mercado de la otra. Aunque la declaración conjunta no crea obligaciones legales inmediatas, sí marca con claridad la dirección que podría seguir la regulación de las stablecoins a ambos lados del Atlántico. Entre las prioridades destacan la exigencia de reservas líquidas y segregadas, la protección jurídica de los tenedores en caso de insolvencia y el acceso no discriminatorio de los emisores regulados al sistema bancario.

Para emisores de stablecoins, bancos custodios, entidades financieras y asesores legales, el documento constituye una señal temprana de cómo podrían converger los estándares regulatorios entre Estados Unidos y Reino Unido, ofreciendo una referencia útil para anticipar futuros requisitos de licencia, estructuras de reservas y modelos operativos.

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