cadenas de suministro

Las cadenas de suministro que abastecen a buena parte del mundo están rotas, como consecuencia de la pandemia del coronavirus y las derivadas de esta enfermedad sobre los procesos productivos en China, considerada la gran fábrica del mundo. Por ello, es el momento de reflexionar sobre la oportunidad de que las nuevas cadenas de suministro globales se tejan con soporte de tecnologías blockchain.

El Covid-19 ha causado la primera gran crisis sanitaria global del siglo XXI, provocando verdaderos estragos en la economía y en la sociedad. El coronavirus, fruto de la globalización, es también su principal amenaza. Su capacidad de contagio exponencial significa destrucción y muerte, sin atenerse a fronteras, razas, religiones o estatus sociales.

La canciller Angela Merkel equiparó la situación actual al contexto de gravedad vivido durante la Segunda Guerra Mundial. Su homólogo francés, Emmanuel Macron la ha calificado de guerra. El confinamiento impuesto para combatir la pandemia nos ha obligado a modificar drásticamente nuestra manera de trabajar, saludar, salir, relacionarnos, comprar y hasta de educar a nuestros hijos.

El arresto domiciliario, derivado del estado de alarma impuesto para garantizar nuestra salud, nos está permitiendo medir la importancia de la libertad. De momento, todo parece indicar que cuando nos liberemos del enclaustramiento obligatorio, habrá cosas que regresarán a la situación anterior, pero muy alteradas, Otras, directamente, no regresarán.

Paros en las empresas

En definitiva, el coronavirus está impactando en la actividad económica. Está acelerando la caída en el gasto de los consumidores y de las empresas, que están sufriendo paros en sus cadenas de suministros globales. Un asunto que describiremos con detalle a lo largo de este artículo.

Las cadenas de suministro son sistemas capaces de gestionar los flujos de información y materiales, desde el  proveedor hasta el cliente final. Es posible porque abarca todas las actividades asociadas con el tráfico y la transformación de bienes e información en todas sus etapas: aprovisionamiento, producción y distribución, principalmente.

Al inicio del brote de coronavirus en Asia, las fábricas chinas decidieron ampliar las vacaciones del Año Nuevo Lunar para prevenir mayores contagios. Más tarde, las circunstancias obligaron al Gobierno chino a poner en cuarentena a millones de personas, con el fin de controlar la propagación del virus que se había originado en diciembre en Wuhan. Se restringieron los movimientos de las personas y se paralizó la actividad industrial.

Empresas importadoras

La importancia del mercado chino, uno de los centros productivos más potentes del mundo, contribuyó a magnificar el impacto de la crisis sanitaria, convirtiéndose rápidamente en global. Las consecuencias no se hicieron esperar en las cadenas de suministro de todo el planeta. Especialmente, en las empresas que importan mercancías.

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Como se ha visto posteriormente, los gobiernos de todo el mundo empezaron a tomar medidas similares a China,  limitando el libre movimiento de personas y mercancías. La incertidumbre derivada del rápido crecimiento de  contagios y de las cuarentenas, además de reducir la demanda global, provocó relevantes disrupciones en la cadena de suministro.

Así, a día de hoy, el cierre de fábricas en China por el coronavirus amenaza con desabastecer a empresas de todo el mundo. Como consecuencia, las cadenas de suministro ligadas con el país asiático están forzando el cierre temporal de plantas de ensamblaje y producción en Estados Unidos y Europa.

Cortes de suministro

Meses después del origen de la actual pandemia, los clientes de muchas empresas chinas, sin haber reabierto sus operaciones del todo, se están encontrado con cortes de suministro o problemas en la gestión de su stock.

Si comparamos la crisis sanitaria del COVID-19 con otras anteriores, como el virus SARS en 2003, lo primero que vemos es que el SARS solo causó 8.000 enfermos. Hasta la fecha, las cifras del Covid-19 muestran 666.718 casos diagnosticados y 31.196 fallecidos por el coronavirus. Otro dato importante es el papel preponderante desempeñado por China en el comercio mundial, pasando de representar el 4,31% del PIB mundial al 16% actual.

Cierres de fábricas chinas

Una de las primeras personas en advertir de las consecuencias de una interrupción masiva en las cadenas de suministro mundiales por el coronavirus fue el profesor Yossi Sheffi, del Massachussetss Institute of Technology (MIT).

En una entrevista en la CNBC,  Yossi explicó que nos encontrábamos ante una crisis donde el suministro de la base manufacturera más crítica del mundo estaba afectada. Igual que lo está el segundo mercado de consumo más grande del mundo.

Finalmente, los medios de comunicación reflejaron los cierres de fábricas chinas y cómo afectaban a la oferta global de productos y a las cadenas mundiales de suministros de insumos y otras materias primas. En su condición de “gran fábrica del mundo”, la repercusión en las cadenas de suministros globales parecía previsible.

Como consecuencia, el impacto del Covid-19 en las cadenas de suministros globales ha resultado notable durante el mes de marzo. Las plantas chinas que dejaron de fabricar provocaron graves problemas en los plazos de entrega. Lo que causó un incremento de cierres temporales de empresas dedicadas al ensamblaje y la fabricación en todo el mundo.

Reducción de costes para ser más competitivas

Sin embargo, las compañías que presentan mayores vulnerabilidades son las que dependen en gran medida o exclusivamente de fábricas en China para la consecución de piezas o materiales. No hay que olvidar que muchas empresas apostaron por una estrategia de reducción de costes en la cadena de suministros, para ser más competitivas.

Esta coyuntura ofrece como resultado que cada vez que hay una interrupción en la cadena de suministros, la fabricación se detiene rápidamente debido a la falta de piezas. Además, aunque no se abastezcan de China, es probable que algunos de sus proveedores, o de los proveedores de sus proveedores, sí lo hagan. Siendo más que probable, que la posible falta de una pequeña pieza de una sola fuente, en algún lugar, pueda derribar toda una cadena de suministro. No se puede construir un coche con el 99% de las piezas.

Países más afectados

Los países más afectados por la interrupción en las cadenas de suministros en China son Taiwán, Corea del Sur, Países Bajos, Hungría e Indonesia, entre otros. Los plazos de entrega también se están viendo gravemente afectados por el impacto del coronavirus. Por ejemplo, el envío de productos por mar a Estados Unidos o Europa, tarda un promedio de 30 días.

Otro de los problemas derivados de las cadenas de suministros dependientes de China es la calidad de los productos. Debido principalmente a la escasez de personal y a la presión para ponerse al día con los retrasos en la producción, algunos proveedores se han visto obligados a contratar trabajadores con falta de capacitación y experiencia en las tareas de cumplimiento con la fabricación. Esto también incluye a muchos ingenieros, directivos y mandos intermedios.

Puertos importantes afectados

El impacto del Covid-19 también se ha dejado sentir en puertos, como el de Rotterdam. O en el de Los Angeles, que  apuntó una reducción del volumen de carga del 25% en marzo. Las salidas desde los puertos chinos se redujeron un 20% en las últimas semanas. En Francia, la actividad portuaria descendió un 30%.

La limitación de entrada y salida de carga en puertos, aeropuertos y la congestión de éstos por limitación de medios de transporte y personal está ralentizando el retorno a la normalidad en China. A todas estas cuestiones hay que sumar la cancelación de rutas de navieras y los retrasos en las fronteras entre China y sus vecinos.

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El coronavirus se ha convertido, sin duda, en un problema económico de magnitud global, con las cadenas de distribución que parten de China como principal correa de transmisión. Estudios de prestigiosas firmas internacionales alertan de esta situación. Es el caso de la consultora Kearney, que cifra en 352.000 millones de euros las pérdidas en las cadenas de suministro como consecuencia de la excesiva dependencia del mercado chino

Efecto dominó

Para Kearney, el parón productivo en países como China e Italia, como consecuencia del coronavirus, provocarán un efecto dominó, que se dejará sentir en las líneas de montaje, en las entregas y las roturas de stock. Recordemos que las caídas de la producción en China en industrias de componentes de automoción y de electrónica rondan ya el 50%.  A estas cifras hay que sumar las derivadas de la cuarentena de la economía italiana.

Oxford Economics estima la pérdida de producción global por la parálisis de la actividad industrial en China en un billón de dólares. La cantidad equivale al antiguo 1,3% de crecimiento económico mundial que se preveía para este año. Euromonitor International apunta que las industrias textiles, las de bienes de alta tecnología y las de artículos para el hogar son las que más afectadas verán su cadena de suministro.

Automoción en la industria española

Para BDO, los sectores que podrían verse más castigados en la industria española son el de automoción, textil, petroquímico o el de los juguetes. Según BDO, la participación de China en la producción mundial de la industria textil alcanzó el 54% en 2018. Esta cantidad fue del 46% en los productos de alta tecnología y de un 35% en los artículos para el hogar.

En España, el 9% de las importaciones provienen de China. En 2018 alcanzaron los 26.908 millones de euros, según datos del ICEX. Una cantidad que hace pensar que las cadenas de suministro de las empresas españolas también podrían verse afectadas gravemente.

En definitiva, la cadena de suministro global está paralizada por la pandemia del coronavirus. El impacto de la enfermedad en el gigante asiático incluye escasez de piezas y productos manufacturados. Pero también supone la paralización de cadenas de montaje, bajas temporales forzosas por la caída de la actividad y profit warnings. Los expertos consideran que debemos prepararnos para un impacto importante en la fabricación en todo el mundo. Una situación que se prolongará durante varios meses.

Optimización de las cadenas de suministro

Respecto a la optimización de las cadenas de suministro en un mundo cada vez más incierto y volátil, algunos expertos recomiendan realizar mapas de procedencia de compras y planes de contingencia. Tener una lista de proveedores y de los proveedores de los proveedores permite entender el riesgo de cada uno de los miembros del mapa y poder diseñar estrategias de solución para cada caso. El coronavirus ha demostrado la vulnerabilidad que representa tener varios proveedores en una única localización o un solo proveedor.

En cuanto a las soluciones que puede aportar blockchain en situaciones de crisis como la actual, esta tecnología puede resultar clave para la futura gestión de las cadenas de suministro. En 2015, el Foro Económico Mundial vaticinó que en 2025, el 10% del PIB mundial se almacenaría en tecnologías blockchain. La consultora Minsait precisa que la cadena de bloques tendrá un gran impacto en áreas como trazabilidad y el reparto de última milla. También subraya un gran impacto en la propia gestión logística, el comercio internacional, los servicios postales y el transporte de mercancías mediante cualquier tipo de medio de transporte.

Aunque blockchain aún está en fase de maduración, donde aporta mayores beneficios es en los casos donde la complejidad es mayor. También donde existe un fuerte grado de desconfianza entre los diferentes actores que intervienen en los procesos de logística integral, como ha demostrado la crisis del COVID-19.

Zion Market Research predice que el mercado blockchain orientado a la cadena de suministro crecerá a una tasa de anual compuesta del 49%. Lo que supondría pasar de los 41 millones de dólares de 2017 a 667 millones en 2024.

 

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