Criptoagosto: criptomonedas, los hermanos Marx y las autoridades financieras
Criptoagosto: criptomonedas, los hermanos Marx y las autoridades financieras

Criptoagosto: criptomonedas, los hermanos Marx y las autoridades financieras

Ayer expusimos como las stablecoins o criptomonedas estables están siendo muy bien acogidas durante este verano por las autoridades y gestores financieros de los países desarrollados. Son como el chico bueno que ha venido a sustituir durante el verano a un empleado al que se quiere perder de vista. Por supuesto, lo que muchas autoridades monetarias, como los gobernadores de los bancos centrales, quieren perder de vista es a las criptomonedas. Son una fuente de ruido que les pone nerviosos, al que, como ocurre con la estadounidense SEC (Securities and Exchange Commission), no parecen hacerla mucho caso cuando ordena cosas.

Criptomonedas

Al menos, es lo que la SEC dice. Y lo que la SEC parece que quiere decir a las criptomonedas y sus exchange es que se marchen. A lo que, como un escribiente Bartleby de Melville, las criptomonedas responden: “preferiría no hacerlo”. Y ahí siguen. Hay que recordar que, en la narración de Melville, se el abogado que había contratado a Bartleby se acaba marchando antes, abandonando la oficina. 

Ahora bien, la situación entre criptomonedas, autoridades y stablecoins me recuerda más a la que dibujan los hermanos Marx en uno de los fragmentos de sus maravillosos guiones radiofónicos:

  • Mr Beagle: Ravelli, hizo usted un trabajo ejemplar. Puede tomarse vacaciones durante el resto del año. Y si no vuelve nunca, le daré una bonificación.
  • Ravelli: Bien, jefe, pero hay algo que quiero decirle.
  • Mr. Beagle: Adelante. No le escucho.
  • Ravelli: ¿Usted quiere que no vuelva más?
  • Mr. Beagle: En una palabra: sí.
  • Ravelli: Vale, jefe, le propongo una cosa. Si quiere que no vuelva nunca más, tengo que cobrar más.
  • Mr. Beagle: De acuerdo.

Relativamente estables

También muchas autoridades reguladoras y monetarias de los países desarrollados estarían dispuestas a “pagar”, para que las criptomonedas no volvieran más de unas vacaciones, que no se han tomado. Gustosos se quedarían sólo con las stablecoins. Tan relativamente estables. Tan vinculadas con eso que llaman una referencia, la economía, la situación de la economía o, incluso, la realidad.

Cuando con lo que están vinculadas es con la cotización de una moneda fiat, normalmente el dólar, que no es lo mismo que estar relacionado con la economía, la situación económica y, si apuran, ni siquiera con la realidad. En todo caso, cuando vuelvan en septiembre, las stablecoin estarán ahí, dispuestas a ser integradas inmediatamente, a ocupar su puesto fijo de empleabilidad en el sistema financiero. También estarán ahí las criptomonedas, esperando que las autoridades pasen de la animadversión a su aproximación, comprensión y regulación.

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Javier Callejo
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