la banca y el euro digital
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El euro digital en apuros: 70 economistas piden a la UE no ceder a las presiones de la banca

Un grupo de 70 economistas europeos, entre los que figura Miguel Ángel Fernández Ordóñez, instan a las instituciones de la Unión Europea a resistir la presión del lobby bancario, para evitar desnaturalizar el proyecto del euro digital, al que califican como pieza clave de la soberanía monetaria europea. En una carta abierta dirigida al Parlamento Europeo, al Consejo y a la Comisión, los firmantes advierten que ceder a los intereses financieros a corto plazo convertiría el euro digital en un instrumento irrelevante en un momento crítico para el control del dinero. Fernández Ordóñez fue gobernador del Banco de España entre 2006 y 2012.

La banca y el euro digital

La carta, titulada «Euro digital: el interés público debe prevalecer» y publicada en Sustainable Finance Lab, sostiene que un euro digital público y sólido representa una defensa esencial frente a la creciente dependencia de Europa de infraestructuras de pago privadas y extranjeras, principalmente estadounidenses.

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Los firmantes indican que los responsables políticos deben resistir el lobby financiero cortoplacista, en interés de los ciudadanos europeos. La carta también subraya que el euro digital no debe convertirse en un compromiso simbólico ni en una concesión a las presiones del sector bancario.

Los economistas señalan de forma explícita que el sector financiero está influyendo en el debate para reducir el alcance del euro digital, para proteger sus modelos de negocio actuales, en particular el control sobre los depósitos minoristas. Frente a ello, los académicos reclaman a los políticos que prioricen el interés de los ciudadanos europeos y la estabilidad a largo plazo del sistema financiero.

Riesgo estructural para Europa

El documento alerta de que el debilitamiento del proyecto tendría consecuencias estructurales para la Unión. En la actualidad, recuerdan los firmantes, el sistema de pagos europeo está dominado por un pequeño número de corporaciones no europeas, y en trece países de la zona euro los pagos digitales básicos dependen exclusivamente de esquemas internacionales sin alternativa doméstica.

Esta situación expone a Europa a riesgos geopolíticos, intereses comerciales extranjeros y vulnerabilidades sistémicas que escapan al control de las autoridades europeas. Según los académicos, los acontecimientos recientes han demostrado que estos riesgos ya no son hipotéticos, y que la dependencia podría agravarse si monedas digitales privadas respaldadas por Estados Unidos continúan ganando terreno.

El lobby financiero

Para los firmantes, un euro digital público y robusto es la única herramienta capaz de frenar lo que está sucediendo. El proyecto permitiría establecer un vínculo directo entre los ciudadanos y el Banco Central Europeo, trasladando al entorno digital las garantías del dinero público, junto al dinero privado de los bancos comerciales.

No obstante, los economistas advierten de que el proyecto fracasará si se aceptan las limitaciones promovidas por el lobby financiero. En particular, alertan contra límites de tenencia excesivamente bajos. restricciones en su aceptación por empresas y comercios, exclusión de personas sin cuenta bancaria y falta de funcionalidades clave como el uso offline o la protección de la privacidad. «Europa puede acabar creando una moneda digital, pero no una que importe», advierte el texto.

La carta insta al Parlamento Europeo, al Consejo y a la Comisión a garantizar que el euro digital se convierta en la columna vertebral de una infraestructura de pagos soberana, basada en proveedores europeos y en los más altos estándares de privacidad. Además, reclaman que sea accesible a todos los residentes europeos, refuerce la inclusión financiera y reduzca las fricciones en los pagos transfronterizos.

Depósito de valor creíble

Uno de los puntos más sensibles del documento es la exigencia de que el euro digital funcione como un depósito de valor creíble, lo que implica un límite de tenencia generoso y progresivamente creciente, capaz de ofrecer a hogares y empresas una alternativa real de dinero público digital.

Entre los firmantes figuran economistas como Thomas Piketty, Daniela Gabor y Eric Monnet, junto a antiguos responsables de bancos centrales y profesores de universidades de toda Europa. La carta sitúa el debate sobre el euro digital como un conflicto abierto entre interés público y poder financiero.

Catalina Elidafamo
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