El PP reclama un euro digital offline y abre el debate en Bruselas
El PP reclama un euro digital offline y abre el debate en Bruselas

El PP reclama un euro digital offline y abre el debate en Bruselas

El Partido Popular defendió esta semana en la Comisión de Economía del Parlamento Europeo la creación de un euro digital offline, una versión tokenizada del efectivo. Según el eurodiputado Fernando Navarrete, dicha propuesta preserva la privacidad, funciona sin conexión y evitar riesgos de desintermediación bancaria asociados a los sistemas basados en cuentas

El planteamiento de los populares se contrapone directamente al modelo online impulsado por el Banco Central Europeo, que prevé una infraestructura centralizada operada por el propio BCE y que ha generado cierta preocupación en parte del sector financiero. Navarrete reclama que la Unión Europea priorice una solución que refuerce su soberanía en los pagos, reduzca la dependencia de proveedores no europeos y proteja la estabilidad financiera, antes de apostar por un diseño digital que podría alterar el papel de los bancos en la economía.

El euro digital costará 1.300 millones y prevé lanzarse en 2029, según el BCE

Durante su intervención, Navarrete subrayó que el compromiso de los populares no es con una herramienta concreta, sino con una Unión Europea más autónoma, capaz de reducir su dependencia de proveedores de pago no europeos y de asegurar un sistema de pagos resiliente y competitivo.

En este sentido, pidió a los grupos parlamentarios mantener un debate amplio, abierto y basado en la evidencia y centrarse en el objetivo común de garantizar que Europa cuente con una infraestructura de pagos moderna y soberana, independientemente de si finalmente adopta un euro digital minorista o una solución privada paneuropea.

Euro digital offline frente a euro digital online

La propuesta de Navarrete distingue entre dos versiones posibles del euro digital: una modalidad offline, basada en tecnología tokenizada y capaz de operar sin conexión, y una modalidad online, basada en cuentas gestionadas a través de una infraestructura central operada por el Banco Central Europeo.

Navarrete defiende priorizar la versión offline, a la que define como «dinero digital en efectivo». Esta variante funcionaría mediante pagos entre dispositivos, con almacenamiento local y sin necesidad de conexión a internet, garantizando altos niveles de privacidad y resiliencia incluso en situaciones de crisis o fallos de red. El eurodiputado considera que este modelo protege a los ciudadanos, respeta la privacidad y no genera riesgos para la estabilidad financiera.

El BCE selecciona proveedores para el desarrollo del euro digital

En cambio, afirma que la versión online plantea riesgos significativos. Entre ellos, la posibilidad de desintermediación bancaria, la salida de depósitos hacia cuentas digitales del BCE y la competencia directa con los sistemas privados ya existentes. Por este motivo, plantea que el desarrollo del euro digital online sea condicional y solo avance en caso de que no prospere una alternativa privada paneuropea capaz de operar a escala en pagos minoristas.

Euro digital operativo en 2029

Mientras tanto, el BCE ha decidido continuar con su propio plan de desarrollo del euro digital, tras completar dos años de trabajos preparatorios. El proyecto prevé que la legislación europea se apruebe en 2026, que se realicen pruebas piloto en 2027 y que la nueva forma de dinero público esté completamente lista para su emisión en 2029.

El BCE ha estimado el coste del desarrollo del euro digital en 1.300 millones de euros, a los que se sumarán alrededor de 320 millones anuales en gastos operativos una vez que la infraestructura esté en funcionamiento. La entidad defiende que el euro digital no sustituirá al efectivo, sino que lo complementará, garantizando que sus características esenciales, simplicidad, privacidad y accesibilidad, se mantengan en un entorno cada vez más digital.

El BCE urge al Parlamento Europeo a acelerar la legislación del euro digital

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha afirmado que el proyecto busca modernizar la forma más tangible del euro y reforzar la autonomía tecnológica y financiera de Europa. El BCE también apunta que la fase actual se centrará en tres áreas: preparación técnica, colaboración con bancos y comercios, y apoyo legislativo a las instituciones europeas.

Preocupación en la banca europea

El sector bancario europeo ha mostrado su apoyo general al euro digital, aunque con matices. En Italia, la Asociación Bancaria Italiana considera que el proyecto representa un avance en soberanía digital, pero advierte que su implementación exige inversiones significativas que deberían distribuirse gradualmente en el tiempo para no sobrecargar a las entidades financieras.

En otros países, especialmente en Francia y Alemania, algunos bancos han expresado su inquietud ante el riesgo de que millones de europeos opten por utilizar una cartera digital del BCE para sus pagos cotidianos, lo que podría afectar a los depósitos

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