Sin reglas globales, las stablecoins favorecen a unos bancos frente a otros, según FSB
Sin reglas globales, las stablecoins favorecen a unos bancos frente a otros, según FSB

Sin reglas globales, las stablecoins favorecen a unos bancos frente a otros, según FSB

sEl Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) ha advertido que la creciente interconexión entre bancos y stablecoins está generando riesgos competitivos y de estabilidad debido a la ausencia de reglas homogéneas a nivel internacional. Según el organismo, la falta de un marco prudencial común sobre la exposición y custodia de estos activos crea asimetrías entre jurisdicciones, mientras que los retrasos en la implementación de Basilea III encarecen la financiación y distorsionan la competencia global.

Las stablecoins y los bancos

El FSB presentó a los líderes del G20 un balance intermedio sobre cómo se están implementando las grandes reformas financieras acordadas tras la crisis de 2008. La novedad es que los criptoactivos y las stablecoins ya no son un anexo, sino uno de los ejes del informe. Según una encuesta del propio organismo, el 93% de sus miembros tiene planes o marcos vigentes para regular criptoactivos, y el 88% para stablecoins. Una mayoría espera alinearse con el marco del FSB en 2025 (62% en cripto; 60% en‘stablecoins). Pero el FSB advierte de que la cooperación y aplicación transfronterizas son fragmentarias, inconsistentes y aún insuficientes para un mercado que opera, por definición, sin fronteras.

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El FSB distingue entre dos planos. Por un lado, el de criptoactivos en general (plataformas, custodios, conflictos de interés, protección minorista, abuso de mercado). Por otro, el de las stablecoins, sobre todo las de alcance global, donde pocos países han terminado de fijar marcos plenamente alineados con las recomendaciones revisadas del FSB. El resultado es un mosaico regulatorio que facilita el arbitraje: emisores y proveedores pueden migrar su operativa hacia jurisdicciones más laxas o menos maduras en supervisión, dejando vacíos de protección al inversor y puntos ciegos para los supervisores.

El informe también subraya que muchas normas vigentes aplicables hoy a criptoactivos se concentran en AML/CFT y fraude, no en los riesgos de estabilidad financiera que preocupan al FSB (custodia segregada, reservas y gestión de liquidez, gobernanza, interconexiones con el sistema financiero, revelación y auditoría, continuidad operativa, gestión de conflictos, etc.). El informe advierte que sin convergencia y ejecución coordinada, hay desalineaciones en requisitos de reservas de stablecoins, modelos de respaldo y mecanismos de canje que pueden amplificar tensiones en momentos de estrés.

El FSB recuerda que, más allá de lo cripto, varios bloques de la agenda post-2008 siguen a medio gas. Basilea III continúa incompleta, con retrasos y diferencias en la implantación de las reformas de 2017, lo que erosiona la igualdad de condiciones y crea vulnerabilidades entre jurisdicciones.

Bancos demasiado grandes para quebrar

En el ámbito de los bancos demasiado grandes para quebrar, ha habido avances en capacidad de absorción de pérdidas y planes de resolución, pero persisten lagunas en la financiación en resolución, la operatividad del bail-in y la aplicación en seguros e infraestructuras de mercado.

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Respecto a la no banca, los episodios de estrés desde 2020 destaparon desajustes de liquidez en fondos abiertos y vulnerabilidades en fondos monetarios, con reformas en marcha pero de aplicación desigual. En financiación con valores, el progreso es lento en datos globales, estándares de haircuts y gestión de rehipotecación, lo que mantiene riesgos procíclicos. En derivados OTC es donde más se ha avanzado, aunque aún hay limitaciones para compartir información entre autoridades.

Para el FSB, el sistema avanza a dos velocidades. Lo cripto crece e intensifica sus vínculos con las finanzas tradicionales sin un marco global consolidado, mientras las reformas veteranas de la agenda post-crisis no se culminan. Esta combinación multiplica riesgos de arbitraje regulatorio, fragmentación de mercados y amplificación de choques a través de la no banca y los activos digitales sin una supervisión homogénea. El mensaje político es claro: no basta con legislar, hay que implementar de forma oportuna, consistente y coordinada. El éxito, dice el FSB, se medirá en la capacidad de reducir la frecuencia con que las autoridades se ven obligadas a intervenir de manera extraordinaria para sostener los mercados y la confianza.

Basilea III continúa incompleta

El FSB recuerda que, más allá de lo cripto, varios bloques de la agenda post-2008 siguen a medio gas. Basilea III continúa incompleta, con retrasos y diferencias en la implantación de las reformas de 2017, lo que erosiona la igualdad de condiciones y crea vulnerabilidades entre jurisdicciones. En el ámbito de los bancos demasiado grandes para quebrar, ha habido avances en capacidad de absorción de pérdidas y planes de resolución, pero persisten lagunas en la financiación en resolución, la operatividad del bail-in y la aplicación en seguros e infraestructuras de mercado.

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Respecto a la no banca, los episodios de estrés desde 2020 destaparon desajustes de liquidez en fondos abiertos y vulnerabilidades en fondos monetarios, con reformas en marcha pero de aplicación desigual. En financiación con valores, el progreso es lento en datos globales, estándares de haircuts y gestión de rehipotecación, lo que mantiene riesgos procíclicos. En derivados OTC es donde más se ha avanzado, aunque aún hay limitaciones para compartir información entre autoridades.

Dos velocidades

Para el FSB, el sistema avanza a dos velocidades. Lo cripto crece e intensifica sus vínculos con las finanzas tradicionales sin un marco global consolidado, mientras las reformas veteranas de la agenda post-crisis no se culminan. Esta combinación multiplica riesgos de arbitraje regulatorio, fragmentación de mercados y amplificación de choques a través de la no banca y los activos digitales sin una supervisión homogénea. El mensaje político es claro: no basta con legislar, hay que implementar de forma oportuna, consistente y coordinada. El éxito, dice el FSB, se medirá en la capacidad de reducir la frecuencia con que las autoridades se ven obligadas a intervenir de manera extraordinaria para sostener los mercados y la confianza.

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El punto de partida es la alineación con el Marco Global del FSB, que exige una gobernanza y segregación robustas, reservas de alta calidad con controles de liquidez, condiciones claras de canje, auditorías y reporting periódicos, así como una gestión rigurosa de riesgos operativos y planes de continuidad. También se subraya la necesidad de una custodia segura y de mecanismos que prevengan conflictos de interés en conglomerados que concentran distintas funciones a la vez, como negociación, custodia, staking o emisión de activos.

Reglas homogéneas

En materia de cooperación transfronteriza, el FSB y los organismos de normalización (SSBs) reconocen que los canales actuales no son suficientes. Por ello, plantean la creación de métodos específicos para cripto que permitan una autorización, supervisión y acción sancionadora de manera coordinada entre jurisdicciones.

El reto de la ejecución es igualmente central. Allí donde ya existen leyes, el problema no es tanto redactar nuevas normas como hacerlas cumplir: licencias, auditorías de reservas, pruebas de canje, planes de continuidad, regímenes de custodios y segregación de clientes. Y donde todavía no existen marcos regulatorios, el desafío es acelerar su aprobación.

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Esto importa a bancos, empresas y usuarios por distintas razones. Para los bancos, el FSB advierte que las interconexiones con entidades no bancarias y con el mundo cripto van en aumento. Sin reglas homogéneas, por ejemplo, sobre el tratamiento prudencial de las exposiciones a cripto o la custodia de stablecoins, se generan asimetrías de riesgo y competitividad. Además, el retraso en la implementación de Basilea III encarece la financiación y distorsiona la competencia internacional.

Bancos cada vez más interdependientes con el ecosistema cripto

El FSB advierte que los bancos se están volviendo cada vez más interdependientes con el ecosistema cripto y, en particular, con las stablecoins, sin que exista un marco homogéneo que garantice un tratamiento prudencial comparable entre jurisdicciones. Esta falta de reglas claras sobre la exposición y la custodia de stablecoins genera asimetrías competitivas y de riesgo, que se agravan con los retrasos en la aplicación íntegra de Basilea III, encareciendo la financiación y distorsionando la competencia internacional.

Para las empresas y los comercios, el crecimiento de los pagos con stablecoins dependerá de que exista claridad sobre el respaldo, el canje y la custodia. Sin este marco, aumenta el riesgo de contraparte y disminuye la disposición de las compañías a adoptar estas formas de pago.

Los usuarios, por su parte, se benefician directamente de marcos claros que garanticen reservas 1:1, prioridad de reembolso, segregación y auditoría. Estos elementos son esenciales para protegerse frente a rupturas de paridad y fallos operativos. Además, la coordinación internacional reduce la probabilidad de que surjan islas regulatorias con menos garantías para los consumidores.

Lo no cripto

El FSB también recuerda que no debe descuidarse lo no cripto. Su último informe insiste en que completar lo pendiente en la agenda tradicional sigue siendo crítico. Aquí incluye la implementación íntegra y comparable de Basilea III; marcos de resolución con financiación asegurada y mecanismos de bail-in aplicables más allá de los bancos sistémicos globales; actualización de seguros e infraestructuras financieras como las CCPs; herramientas de gestión de liquidez realmente efectivas en los fondos de inversión, como anti-dilución, swing pricing y umbrales que eviten efectos acantilado; y, finalmente, datos globales agregables y estándares de haircuts en operaciones de financiación con valores (SFTs) para suavizar la prociclicidad.

Lo que pide el FSB no son nuevas grandes recetas, sino la implementación real y coordinada de las que ya están sobre la mesa. En el ámbito cripto y de las stablecoins, 2025 aparece como la ventana decisiva para alinear los marcos con sus recomendaciones y cerrar la brecha en la cooperación internacional. En la agenda financiera tradicional, la prioridad es culminar Basilea III, hacer operativos los regímenes de resolución más allá de la gran banca y aplicar con efectividad los cambios en la no banca. La resiliencia del sistema, subraya el FSB, no depende solo de escribir normas, sino de aplicarlas de forma consistente antes de que el próximo episodio de estrés obligue otra vez a improvisar soluciones de urgencia.

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