Un grupo de diez gigantes financieros, entre ellos Santander, BNP Paribas, Citi y Goldman Sachs, ha anunciado que estudia la creación de una stablecoin respaldada por reservas 1:1 y vinculada a las principales divisas del G7. Aunque el comunicado oficial evita emplear el término stablecoin, la descripción encaja plenamente con este modelo de dinero digital y sugiere el lanzamiento de una cesta de monedas reguladas para el G7.
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La stablecoin de Santander y G7
El anuncio, difundido ayer, confirma que Santander, Bank of America, Barclays, Citi, Deutsche Bank, Goldman Sachs, MUFG, TD Bank y UBS trabajan en «la emisión de una forma de dinero digital respaldada por reservas 1:1, disponible en cadenas de bloques públicas y centrada en las monedas del G7».
¿Varias stablecoins o una cesta única?
La redacción del texto abre dos caminos posibles. Stablecoins individuales por divisa del G7, donde el consorcio podría emitir monedas digitales bancarias ancladas al dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina, el yen japonés y el dólar canadiense. Lo que replicaría el modelo de Tether (USDT) o Circle (USDC), pero con el aval de la gran banca internacional.
El otro camino sería una stablecoin en forma de cesta multimoneda, respaldada por varias divisas del G7 a la vez. Este diseño ofrecería mayor estabilidad al no depender de una sola moneda. El modelo recuerda al que Facebook intentó lanzar con Diem tras el fracaso de Libra.
Las stablecoins permiten que las criptomonedas parasiten al sistema monetario tradicional
Los bancos explican que su objetivo es «mejorar la competencia en el mercado, aportar los beneficios de los activos digitales y garantizar el pleno cumplimiento de los requisitos regulatorios». En la práctica, se trata de una estrategia para no quedar fuera del ecosistema cripto y ofrecer a empresas y ciudadanos una alternativa regulada a stablecoins privadas como USDT o USDC, que hoy concentran más de 300.000 millones de dólares en circulación.
Implicaciones para el euro digital
Sin duda, el anuncio añade presión al Banco Central Europeo, que sigue desarrollando el euro digital. Si la gran banca se adelanta y pone en circulación stablecoins reguladas vinculadas al euro y otras divisas, podría condicionar el espacio de despliegue de la futura moneda digital de la eurozona.
En Estados Unidos, la situación es distinta, ya que la administración de Donald Trump ha prohibido la creación de un dólar digital, lo que deja a las stablecoins privadas como la única alternativa viable para pagos digitales anclados al dólar. El grupo de bancos asegura estar en contacto con reguladores y supervisores en cada mercado relevante, lo que indica que la iniciativa busca encajar en marcos regulatorios como MiCA en Europa y normas de activos digitales en Canadá, Japón y Reino Unido.
El proyecto, que puede derivar en una familia de stablecoins bancarias o en una cesta única multimoneda, muestra como la gran banca ha decidido apropiarse de la tecnología que nació para desintermediarla.

