Rocío Álvarez Ossorio, Revilla y Ana Botín tokenizan las anchoas de Santoña
Rocío Álvarez Ossorio, Revilla y Ana Botín tokenizan las anchoas de Santoña

Rocío Álvarez Ossorio, Revilla y Ana Botín tokenizan las anchoas de Santoña

A Santoña, capital mundial de las anchoas y tierra donde el salitre es patrimonio cultural, acaba de llegar una de nuestras celebrities cripto más brillantes: Rocío Álvarez Ossorio. Sí, esa mujer de melena rubia con mente de volcán que explica la tokenización como si fuese una receta de tortilla francesa.

Las anchoas de Santoña

Ha aterrizado como quien pisa la alfombra roja de un festival de marisco, alojándose en el Juan de la Cosa, frente a la playa de Berria. Desde su balcón con vistas al Cantábrico, planea cómo convertir latas de anchoas en activos digitales inmutables. Con este glamour norteño, quien necesita Sotogrande, bromea con el camarero, en ese tono tan suyo que hace que hasta un smart contract parezca una charla de sobremesa.

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La cosa arranca en Fitur 2025, la Feria donde España se vende al mundo como un buffet libre de tapas y folclore. En el stand de Cantabria, Rocío prueba una anchoa de Anchoas M.A. Revilla y suelta, sin filtro: «¡Esto está tan bueno que habría que tokenizarlo!». A un par de metros, Miguel Ángel Revilla, devoto confeso de la anchoa y eterno promotor, agudiza el oído. No sabe qué significa exactamente tokenizar, pero intuye un buen titular. Semanas después, llama a los dueños de la conservera, a los que ha cedido su nombre de manera desinteresada a cambio de que el 2% de las ventas vayan a una organización benéfica regional y les dice: Oye, tenéis que hablar con esta mujer. Es oro… y salmuera.

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La reunión que cambió el rumbo de una lata de anchoas de Santoña

En la sala de juntas de la conservera, sobre la mesa, junto a una lata abierta de Anchoas M.A. Revilla, Rocío despliega su portátil y abre la web de OKEIblock, su joyita recién nacida. Mirad, dice mientras coloca la lata de anchoas en el centro como si fuera una joya en subasta, esto es vuestro producto estrella. Ahora imaginad que lo dividimos en participaciones digitales, cada una con su propio certificado en blockchain. Eso es tokenizar: convertir un lote de anchoas en activos digitales únicos.

Los dueños se miran intrigados. Rocío sonríe y sigue con esa habilidad suya para que lo complejo parezca obvio: En OKEIblock tenemos las herramientas para hacerlo sin tecnicismos. Registramos cada lote en la blockchain: fecha de captura, lugar de pesca, proceso de elaboración… Todo queda grabado para siempre. El comprador puede escanear un código QR y ver la historia completa de su lata, desde el barco hasta la estantería de su salón.

Anchoas de Santoña de colección

Uno de los socios levanta una ceja y le pregunta que como van a colocar las anchoas en el salón. Porque vuestra anchoa no solo se come, también puede coleccionarse. Para que haya gente que compre una edición limitada no por hambre, sino por inversión. Y para que cualquier persona de cualquier parte del mundo pueda decir: Yo tengo un pedacito digital del Cantábrico.

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Hace clic y en pantalla aparece un ejemplo: un token de prueba con la imagen de una anchoa dorada sobre fondo azul marino, y un número de serie. Esto es como tener una obra de arte comestible certificada. Y si algún día queréis, podéis hacer subastas online. Los dueños asienten, unos más por convicción y otros porque la palabra subasta les ha iluminado la cara. Rocío remata: No os preocupéis OKEIblock se encarga de toda la parte técnica, legal y creativa. Vosotros solo tenéis que poner las anchoas. Es como si en vez de envasarlas en lata, las envasáramos en el futuro.

Revilla sueña con promocionar anchoas tokenizadas en la tele

Revilla ya es el fan número uno de Rocío y sueña con promocionar «Anchoas de Santoña Tokenizadas» en televisión. Pero no se queda ahí la cosa. Pregunta a Rocío si lo de las anchoas también podría hacerse con los sobaos. Claro, activos dulces y descentralizados, responde Rocío. Pues hazme un gráfico para La Sexta. Que no quiero que me pillen en un renuncio en directo. Quiero salir con mi pizarra explicando sobaos volando por el éter sin sonar a chiste malo de político jubilado. Revilla ensaya frente al espejo: ¡Amigos, el sobao ya no es solo para merendar; ahora es inversión descentralizada!.

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La guinda llega con Ana Botín, más lista que el hambre, que hace tiempo vaticinó en público que la tokenización era el futuro de las finanzas. Recién bajada de un avión de Brasil, se entera del invento y se planta en Santoña. No quiere perderse la tokenización de las anchoas y los sobaos. Piensa que puede ser un reclamo genial para la próxima campaña publicitaria del banco y captar usuarios globales: «¡Invierte en sabor tokenizado: del Cantábrico a tu cartera digital!». Ana, con sus raíces cántabras, sería el puente ideal: tokens de anchoas respaldados por Santander, fantasea Rocío.

 Como un sobao recién horneado en Vega de Pas,

Revilla, que ya recibió patrocinios de Ana cuando era presidente de Cantabria para promocionar el Año Jubilar Lebaniego, dice que él también quiere estar en la charla de Rocío con Ana. «Quiero que me patrocine anuncios de anchoas tokenizadas en El Hormiguero. Imagina, ¡Pablo Motos probando anchoas digitales en prime time! Sería el no va más». Rocío flipa. Revilla, paladín de lo rústico, orquestando una reunión cripto con ella y la banquera más famosa el mundo. Ana preside el banco que lleva el nombre de la ciudad cántabra donde sus antepasados forjaron un coloso que hoy conquista el mundo con un toque de orgullo local y grandes éxitos.

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Afortunadamente, no todo es trabajo para Rocío en Santoña. Le da tiempo a bajar los 763 escalones tallados en la roca hasta el Faro del Caballo, con vistas épicas al Cantábrico y perfecto para quemar calorías. Visita el Museo de la Anchoa en Conservas Ana María y recorre el Street Art de Santoña, admirando los murales entrañables de Susana Velasco ¡y claro, los NFTs le vienen solos a la cabeza. Y, cómo no, remata el día en El Chili, devorando sardinas a la brasa.

Y así, entre salmuera y silicio, Ana Botín exclama que la tokenización no es el futuro; ya está aquí, burbujeando como un sobao recién horneado en Vega de Pas, listo para conquistar paladares y portfolios. Rocío, con su efervescencia, responde: ¡Exacto, Ana! Es como tokenizar el alma de Cantabria para que el mundo entero pueda tener un pedacito de mar y montaña. Revilla, bufanda al viento, exclama: ¡Amigos, con anchoas y sobaos en blockchain, Cantabria no solo conquista paladares, sino carteras globales!

*Criptocelebrities en Verano

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