Javier Pastor Moreno, ese tipo con cara de primo simpático de un mecánico de coches honrado y un carisma que te hace creer que Bitcoin es el nuevo pan de cada día pero sin gluten inflacionario, ya está en Santa Cruz de Bezana para conocer Costa Quebrada. En esta localidad cántabra está el Videoclub Cinebank Bezana, un rincón donde hace años montó Tikebit con Fernando Peña, de Cryptocantabria. Una idea tan loca como genial de vender cripto en videoclubs, como si dijeras: «Ponme una peli, un paquete de chicles y unos bitcoins, que tengo prisa por especular antes de la siesta». Entre selfies, surfistas y un inesperado cara a cara con Ana Botín, Javier dejó claro que donde pisa se abre una wallet.
Criptocelebrities: Joaquim Matinero busca en Santander al camarero de la propina en Bitcoin
Javier Pastor en Costa Quebrada
Pastor, Head de OTC de Bit2Me, tiene una sonrisa que ilumina más que un bull run. Aterrizó en la aventura valenciana de Bit2Me allá por 2017, cuando la empresa era un club exclusivo de diez soñadores locos por los tokens. Igual que un equipo de fútbol improvisado que termina ganando la Champions. Ahora, Javier recorre España esparciendo el evangelio bitcoinero con un optimismo que hasta el más escéptico se convierta en holder devoto.
Javier se ha dejado las pestañas y muchos fines de semana en ferias, charlas y hasta bautizos ajenos, convirtiendo a escépticos en holders que al final terminan rezando a Satoshi como si fuera la Virgen del Camino. Y mira tú por dónde, su sudor ha valido la pena: hasta Paolo Ardoino, el jefazo de Tether, esa stablecoin que ancla el ecosistema como un faro en la tormenta, ha confiado en Bit2Me y además de invertir, lidera una ronda de 30 millones de euros.
Surf y rabas: las criptocelebrities aterrizan en Cantabria
Claro, que Bit2Me no es cualquier exchange, es el rey de las cripto en España, con una flamante licencia MiCA de la CNMV que le da pasaporte para conquistar todos los países de la UE, igual que un explorador intrépido abriendo caminos de oro digital.
Costa Quebrada
Pero vayamos a lo importante. Javier, además de para saludar a viejos conocidos, está en Bezana para hacer una ruta por Costa Quebrada, un parque natural reconocido en abril de 2025 como Geoparque Mundial de la UNESCO. A ver, como si el lugar necesitara más hype para atraer a influencers con selfis y filtros de Instagram para posados eco-chic.
Javier va de playa en playa, sudando como un minero de bloques en un sauna finlandesa, susurrando mantras sobre descentralización mientras transforma cada parada en un pitch ambulante: se acerca a un grupo de turistas boquiabiertos con las vistas y suelta: «¿Veis estas rocas inquebrantables? ¡Así es Bitcoin en Bit2Me: sólido, descentralizado y a prueba de tsunamis financieros. Venga, sacad el móvil y comprad un poquito ahora».
Criptocelebrities: Bárcena Mayor, nuevo punto en el mapa cripto gracias a Gabriela Chang
Entre chapuzones en la playa de Covachos, convence a una familia de madrileños de invertir 100 euros, a unos jubilados de que es mejor que la pensión. ¡Sin inflación ni políticos mangoneando!, dice. Y hasta a un surfista escéptico que termina descargando la app mientras espera la ola perfecta. El tío convierte un paseo relajado en una feria de ventas cripto, dejando a los bañistas con wallets recién abiertas y una expresión de «qué coño acabo de hacer, pero el tipo parece de fiar y suena bien».
El encuentro con Ana Botín
Y justo cuando piensas que la cosa no puede volverse más surrealista, en mitad de la ruta, Javier se topa con Ana Botin, nada menos, caminando por la arena con Jesús Calleja, que lleva una cámara al hombro y pinta de estar grabando un episodio especial de «Planeta Calleja: edición banquera». Ana, con su aire de blue chip respaldado por el BCE y un equipo de cámaras siguiéndola como paparazzis en un bull run descontrolado, está grabando algo relacionado con desconexión en la naturaleza.
Javier, con su mochila y su sonrisa infalible, se acerca y se saludan como viejos conocidos: abrazos efusivos, palmadas en la espalda y un small talk de alto voltaje que huele a fusión bancaria-cripto. Ana, con su elegancia de presidenta del Santander, suelta: «¿Qué tal el mercado, Javier?». Y Javier, sin inmutarse, responde con un guiño: «Como la marea, Ana: sube y baja, pero el Bitcoin no se moja».
Criptocelebrities: Chema Alonso se refugia en Potes tras el terremoto Cloudflare/Tebas
Calleja filma la escena como si fuera un momento histórico: la banquera tradicional felicitando al cripto-evangelizador en medio de rocas quebradas. Según un par de bañistas con prismáticos, Ana le da la enhorabuena por lo de Paolo Ardoino: «¡Esa inversión de Tether es como anclar un yate en tormenta, estable y ambiciosa!». Javier, rojo como un tomate pero encantado, le da las gracias. Calleja, emocionado, propone hacer un episodio juntos: «¡Calleja en la Blockchain!». La escena termina con una foto de grupo que se convierte en viral en X, con Ana posando como si fuera la reina del fiat y Javier el profeta del futuro digital.
Videoclub Cinebank Bezana
Tras el encuentro con Ana, Javier se dirige al Videoclub Cinebank Bezana. Javier Pastor llega como un héroe regresando a su reino, saluda a los dueños con palmadas en la espalda y abrazos que duran más que una transacción en Ethereum congestionado. Intenta revivir los viejos tiempos «vendiendo» el nuevo Bit2Me como si fuera el blockbuster del verano, pagando un helado con una wallet vintage que parece un fósil del 2017.
El kiosquero, riendo a carcajadas le dice: «¡Javi, que hemos evolucionado! Ahora alquilamos películas y recogemos y entregamos paquetes». Sin querer, se lanzan a una tertulia absurda que podría durar horas: recuerdan aquel cliente despistado que confundió el QR code con un código de descuento para películas y preguntó si servía para alquilar «El Padrino» gratis, terminando con Javier explicando pacientemente que no, que no era para un maratón de cine sino para conseguir la «libertad financiera». O la vez que una señora mayor compró BTC pensando que era un bono para chuches, y Javier tuvo que desmontar el malentendido, jurando que Bit2Me no daba puntos para palomitas pero sí para «inversiones eternas».
Fernando, de Crypto Cantabria, aparece por videoconferencia, con cara de resaca veraniega y un fondo de olas, soltando: «¡Javi, volvamos a los viejos tiempos! ¿Qué tal Tikebit 2.0: NFTs de portadas de DVD o vouchers para minar recuerdos de cine con un selfie?». El videoclub, con un toque de nostalgia digital, se convierte en un hub de ideas locas.
Invierte con garra
Javier termina convenciendo al kiosquero de integrar Bit2Me en el nuevo negocio de la paquetería y hasta un par de clientes curiosos que pasaban por allí acaban cayendo: uno, un chaval con pinta de gamer, compra 50 euros de BTC para probar, porque Javier dice que es como un videojuego pero con dinero real, y sale con una wallet y un paquete de golosinas. Una señora recién salida de la peluquería invierte 200 euros.
Criptocelebrities/ Leif Ferreira tras la pista del mítico bar que aceptaba bitcoin en Galizano
Y para cerrar con broche de oro esta visita inolvidable a Bezana y a Costa Quebrada, Javier Pastor, lleno de esa energía imparable, decide llevar la pasión por Bit2Me un paso más allá: pide permiso a María Carmen Pérez Tejedor, la alcaldesa de Bezana, para pintar un grafitti patrocinado en la pared del campo de fútbol CD Bezana que dice:
¡Únete a Bit2Me y nunca dejes de creer! Descarga la app, invierte con garra y vive la adrenalina de las victorias cripto. Patrocinado por Bit2Me, porque la innovación y la pasión van de la mano.
Igual que el Racing, que nunca deja de luchar por dejar el Sardinero en lo más alto.

